¿Puede un católico practicar yoga?

NOTA PREVIA DE ADVCE: Insertamos este texto de ReL por su relación cada vez mayor con el mundo educativo, pues el Yoga se está infiltrando, por ejemplo como actividad extraescolar, en muchos colegios e institutos, incluso de inspiración católica.
Uno de los métodos de relajación y de disciplina física y mental que más está en auge en estos tiempos, es el yoga, y por eso muchas personas se apuntan a estas clases con el fin de mejorar su estado físico, salud sin comprender que se les está iniciando en una espiritualidad de corte oriental  que contradice las doctrinas cristianas. Por tal motivo, en este artículo pretendo informarles y, sobre todo, alertarles sobre los graves errores teológicos que esta disciplina presenta.

¿Qué es el yoga y cómo entró en la cultura Occidental?

En su obra “New Age: El desafio”  el Padre Gonzalo Len define el yoga asi:

“voz que metafóricamente designa el método o programa de dominar las fuerzas corporales y mentales a fin de alcanzar la armonía y unión con el yo mismo, con los demás, con el universo y con lo divino, de modo que pueda librarse al alma de las pasiones del cuerpo. El yoga admite en el hombre cinco clases de cuerpo, desarrollando una antropología subyacente íntimamente relacionada con el paradigma de la New Age.”

En la propia definición vemos claramente que es una disciplina relacionada con la Nueva era, y que prescinde del concepto de “Dios personal” en el que creen los cristianos. Por otro lado, se ve claramente cómo se enseña a que el hombre por si solo puede llegar a unirse con lo divino, con el resto del universo, lo que se conoce en filosofía como “monismo” que evidentemente nada tiene que ver con el cristianismo y sus principios contradicen la fe cristiana.

En Occidente fue introducido por la Sociedad Teosófica y por Christopher Isherwood, tengamos en cuenta que la Sociedad Teosófica fue dirigida por masones, por lo tanto, el yoga pudo perfectamente ser introducido en occidente por los masones, como una manera de combatir el cristianismo.

Por otro lado la finalidad del yoga no es relajarse, ni el bienestar físico , sino conseguir la iluminación que es una “via de perfección” que consiste en ochos pasos, y que hace que la persona alcance el nirvana que significa “eliminar el sufrimiento” y también busca la “unión con Dios”. Esto último es muy importante, pues en la sociedad que estamos viviendo se busca prescindir de todo sufrimiento, por lo que, no se entiende ni se desea tener dolor, es por eso, que el yoga es una terapia muy solicitada y muchos acaban practicándola. Los hinduistas al igual que los budistas, no tienen una teología del sufrimiento como si tiene el cristianismo, esa carencia de poder explicar el sufrimiento lleva a buscar métodos para “eliminarlo”.

¿Qué enseña la Iglesia sobre el yoga? 

La Iglesia Católica ha condenado la práctica del yoga en dos documentos de especial interés:

“Entre las tradiciones que confluyen en la Nueva Era pueden contarse: las antiguas prácticas ocultas de Egipto, la cábala, el gnosticismo cristiano primitivo, el sufismo, las tradiciones de los druidas, el cristianismo celta, la alquimia medieval, el hermetismo renacentista, el budismo zen, el yoga, etc. En esto consiste lo « nuevo » de la Nueva Era. Es un « sincretismo de elementos esotéricos y seculares »”
Jesucristo, Portador del agua de la vida, 2.1

En este documento se nos enseña que tanto el budismo zen como el yoga son parte de la Nueva era, y tienen elementos esotéricos y sincréticos. De esta forma lo hacen inadecuado para los cristianos.  Pero también tenemos otro documento que si bien no menciona específicamente el yoga más que en su nota “1” si nos establece unos criterios muy interesantes sobre esta disciplina y otras similares:

la oración cristiana está siempre determinada por la estructura de la fe cristiana, en la que resplandece la verdad misma de Dios y de la criatura. Por eso se configura, propiamente hablando, como un diálogo personal, íntimo y profundo, entre el hombre y Dios. La oración cristiana expresa, pues, la comunión de las criaturas redimidas con la vida íntima de las Personas trinitarias. En esta comunión, que se funda en el bautismo y en la eucaristía, fuente y culmen de la vida de Iglesia, se encuentra contenida una actitud de conversión, un éxodo del yo del hombre hacia el Tú de Dios. La oración cristiana es siempre auténticamente personal individual y al mismo tiempo comunitaria; rehúye técnicas impersonales o centradas en el yo, capaces de producir automatismos en los cuales, quien la realiza, queda prisionero de un espiritualismo intimista, incapaz de una apertura libre al Dios trascendente. En la Iglesia, la búsqueda legítima de nuevos métodos de meditación deberá siempre tener presente que el encuentro de dos libertades, la infinita de Dios con la finita del hombre, es esencial para una oración auténticamente cristiana. Carta a los obispos sobre algunos aspectos de la meditación cristiana 15 de octubre de 1989 punto 3

El problema del yoga es que se centra en el “yo” realizando técnicas de auto concentración para alcanzar la iluminación. No existe un dialogo ni una apertura libre a hablar con el Dios trascendente. El yoga no consiste en dialogar sino en unirse con lo divino. Recordemos que enseña el Catecismo sobre la Oración:

La oración es un don de la gracia y una respuesta decidida por nuestra parte. Supone siempre un esfuerzo. Los grandes orantes de la Antigua Alianza antes de Cristo, así como la Madre de Dios y los santos con Él nos enseñan que la oración es un combate. ¿Contra quién? Contra nosotros mismos y contra las astucias del Tentador que hace todo lo posible por separar al hombre de la oración, de la unión con su Dios. Se ora como se vive, porque se vive como se ora. El que no quiere actuar habitualmente según el Espíritu de Cristo, tampoco podrá orar habitualmente en su Nombre. El “combate espiritual” de la vida nueva del cristiano es inseparable del combate de la oración.
Catecismo Iglesia Católica 2725

Por tanto, para nosotros la oración es un combate que realizamos contra nosotros mismos y contra las “tentaciones” ,sin embargo,  en el yoga la oración no es un combate contra ti mismo, sino que buscas la iluminación y la unión con el todo. Por otro lado, la oración cristiana tiene 4 grados: oración vocal, meditación, oración afectiva y contemplación. Pues bien en el yoga no se dan estos 4 grados de oración. La meditación que realizamos los cristianos es diferente a las técnicas de meditación “new age” como las que se proponen en el yoga pues nosotros meditamos en la Sabiduría de la Palabra de Dios (Salmo 119,9-16; 26-27; 55; 97; Lucas 2,19; Salmo 1,2).

¿Cuáles son sus principales errores teológicos?

Llegados a este punto vamos a analizar los principales problemas y errores teológicos del yoga y demostrar porque es peligroso para los cristianos:

  1. El monismo:
El yoga busca unir al hombre con su yo profundo, con el universo (según la concepción budista). Esto nos lleva a entrar en el concepto de monismo, que es “Sólo hay un ser universal único, del cual cada cosa y cada persona son únicamente una parte. En la medida en que el monismo de la Nueva Era incluye la idea de que la realidad es fundamentalmente espiritual, es una forma contemporánea del panteísmo). Su pretensión de resolver todo dualismo no deja lugar a un Dios transcendente, de manera que todo es Dios. 
Pues bien, el yoga prescinde de ese Dios personal, confundiendo todo, y creyendo que todo lo que existe es Dios, algo que es contrario a las sagradas escrituras:
Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.Colosenses 1, 16

En el principio creó Dios los cielos y la tierra.Génesis 1,1

  1. Desvalorizar el trabajo, la reencarnación, y el autodominio:
El padre Manuel Guerra en su Diccionario enciclopédico de las Sectas dice que otros de los errores del yoga son: “ la desvalorización del trabajo en el mundo, de las realidades socio-culturales, asi como la creencia en la reencarnación de las almas y la reducción del perfeccionamiento humano al autodominio de si mismo sin oración ni apenas resquicio para que intervenga la gracia divina”

Evidentemente el trabajo es bueno, y algo que Dios desea para nosotros, por eso enseñará San Pablo a que lo valores y lo hagamos lo mejor posible:

hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.1Corintios 10,31

La reencarnación también es incompatible con el cristianismo y la propia Escritura enseña que:

está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,Hebreos 9,27

Por lo tanto, tras la muerte somos juzgados y el espíritu se vuelve a Dios, no entra en otros seres y se reencarna (Eclesiastes 12,7).

Finalmente al buscar el autodominio sin necesidad de un ser transcendente, caemos en separar los sarmientos de la vid, en no necesitar a Cristo para nada, sin embargo, la propia escritura nos enseña que:
porque separados de mí nada podéis hacer.Juan 15,5

  1. El Gnosticismo del yoga
El yoga busca el desapego del mundo material, afirmando que el mundo material es ilusorio y lo único que importa es lo espiritual. Lo cual situa lo material en confrontación con lo espiritual, de manera que lo material pasaría a ser malo eso es lo que antiguamente creían los gnósticos. La Escritura, sin embargo, nos enseña que todo lo que Dios creo es bueno:

Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto
Genesis 1,31

Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias;
1Timoteo 4,4

  1. Afirman que podemos conocer todo
Esta afirmación esta basada en la apertura del tercer ojo. Cuando uno alcanza la “iluminación” o “la apertura del tercer ojo” puede conocer todo cuanto existe. Este tercer ojo se encontraría en el centro de la frente, para ellos significa “Sabiduria” o la puerta de entrada al mundo espiritual. De esta forma, uno puede entender las cosas sin la lógica ni la razón y conocerlo todo.

Esto es algo totalmente alejado del cristianismo, pues los hombres no somos “omniscentes y lo sabemos todo” sino al contrario, creemos que el único que puede conocer todo es Dios:

Porque entre los hombres, ¿quién conoce los pensamientos de un hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Asimismo, nadie conoce los pensamientos de Dios, sino el Espíritu de Dios.
1Cor 2,11

pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas.
1Juan 3,20

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