Juegos eróticos con niños. Por Eduardo García Serrano

La escoria filoetarra que gobierna en Navarra ha mudado la chapela y el blusón nacionalistas por la toga de Tiberio, obligando a que en todos los colegios navarros (públicos, concertados y privados) los niños de cero a seis años sean sometidos a la práctica de juegos eróticos. Repugnante, sucio, sórdido gobierno que emponzoña la edad de la inocencia llenando los parvularios escolares de sprintías, aquellos sirvientes cortesanos de la alta sociedad romana encargados de organizar espectáculos para las orgías de sus señores inventando todo tipo de cópulas monstruosas y actividades lascivas, llegando a extremos horribles que involucraban el uso de niños y niñas muy pequeños. Hoy, la escoria filoetarra que gobierna en Navarra se dispone a corromper las regiones puras de la infancia como hacía el emperador Tiberio en su retiro de Capri.

La práctica obligatoria de juegos eróticos para niños de cero a seis años es de un salvajismo que supera todo entendimiento, y en su barbarie brilla la más vil de todas las corrupciones etiquetada de “progresismo”: la destrucción del hombre integral e íntegro a través de la búsqueda y satisfacción de todos los placeres a toda costa, como sea, dónde sea y cuando te venga en gana, siempre en pos de un exceso superior y momentáneamente inigualable al cometido en el instante anterior. Y haciendo, además, que los niños identifiquen esa búsqueda compulsiva y salvaje de placer con la libertad.

Los chavales de mi quinta crecimos y nos educamos traduciendo a Cicerón y a Jenofonte y jugando al fútbol. Nuestros padres y nuestros maestros nos enseñaron que el placer no es peligroso por ser placentero, es peligroso cuando esclaviza, cuando hace al hombre brutal o vicioso. Mis maestros y mis padres, y los libros que ellos fueron introduciendo en mi cartera escolar o dejando, como quien no quiere la cosa, sobre mi mesilla de noche, me enseñaron que hacer lo que te pida el cuerpo siempre, en cualquier momento y a cualquier precio, es un consejo letal para un niño, porque cuando un muchacho está descubriendo la vida invitarle a satisfacer cualquier deseo es cavar la tumba de su libertad, pues el simple deseo es un motivo muy simple para la acción. En cambio, el deseo inteligente sí constituye una razón para actuar.

La libertad debe llevar siempre las riendas de las ganas, tal y como el auriga platónico, porque la naturaleza habla dos lenguas: la racional y la animal. No hablo de principios morales religiosos, aún siendo católico. Hablo de principios y de valores enunciados mucho antes del nacimiento de Cristo. Uno de los libros que mi padre dejó caer, como quien no quiere la cosa, sobre mi mesilla de noche, fue la Ética de Aristóteles. En él dice el maestro que hay que enseñarle a los hombres , desde su más tierna infancia, que muchas de las cosas por las que merece la pena luchar no son placenteras. Por tanto, ni el placer se identifica con el bien ni con la libertad, ni todo placer se debe apetecer. Si alguien viviera sólo para el placer del alimento o del sexo sería absolutamente servil, pues para él no habría ninguna diferencia entre haber nacido hombre o bestia. Que es, en definitiva, en lo que la escoria filoetarra que gobierna en Navarra quiere convertir a los niños de cero a seis años obligándoles a practicar juegos eróticos en al parvulario: en bestias domesticadas a su antojo.

FUENTE: https://www.elcorreodemadrid.com/opinion/589470841/Juegos-eroticos-con-ninos.-Por-Eduardo-Garcia-Serrano.html

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