Con amor, Simon

La actividad de “Cine en la enseñanza”, para alumnos de 4º de ESO de muchos centros escolares de Cantabria en el presente curso, cuenta con la película “Con amor, Simon”. Participan muchos colegios e institutos, incluso católicos, aunque muchas películas del citado proyecto educan en valores opuestos a los del cristianismo. Por otro lado, en la práctica, muchas familias no pueden decidir si sus hijos participan o no en este programa. Veamos.

Esta aburrida película trata de normalizar, de manera subliminal, la masturbación o el visionado en familia de películas con escenas de sexo; aunque la finalidad principal es promover la aceptación de las relaciones afectivas homosexuales,  pues trata el enamoramiento de un chico de otro chico.

Parece que muchos centros, públicos y privados, no saben ofrecer actividades elegantes y de calidad a los alumnos, pues como es de obligado cumplimiento, aparecen los clásicos comentarios vulgares como: “perdona, no sabía que te estabas masturbando”, “cuando acabes de buscar en internet fotos de chicas en ropa interior”, “ pillaron a X haciéndole una paja a Y en la piscina…”, “podemos ir de guarrillas pokemon en Halloween, pero yo me pido puti charmanden”, “ a estos solo les ha faltado echar un polvo”, “deja de hacer como si la trompeta fuera tu pene”, “¿tu madre no te ha dicho nunca que no te agarres el micropene en público?”

En la película incluso se bromea con las violaciones en grupo con el comentario: “parece que te han violado en grupo en unos grandes almacenes”.

En un momento dado, una madre propone ver en familia una película de la que su hija recuerda que va de sexo, a lo que la madre hace el comentario: “¡Dios nos libre de ver a gente haciendo el amor!” y “sois unos reprimidos”. Se da la también clásica escena en la que los padres no están en casa y el hijo monta una fiesta en la que varios acaban borrachos.

La película acaba con el inicio de una relación afectiva homosexual en la que el protagonista y el chico al que andaba buscando se dan un apasionado beso con la alegría de todos los presentes.

Ocurre además que el padre, que es presentado como algo torpe para la informática, es el que muestra inicialmente una actitud más intolerante; y la madre, puesta como más espabilada, es la que se presenta como la tolerante.

En conclusión: la típica película animando a salir del armario, poniendo al mismo nivel las relaciones afectivas homosexuales y heterosexuales. Cada cual puede vivir su sexualidad como quiera cuestionando el “¿por qué lo standard es ser hetero?”.

Muchas familias apostarán por este tipo de películas, pero llama la atención que se vea en las aulas con el pretexto de luchar contra las drogas. Por otro lado, también se ve en colegios católicos, traicionando su ideario y a los padres que han depositado en ellos su confianza, pues no hemos de olvidar las palabras del Catecismo sobre las relaciones sexuales homosexuales: son objetivamente desordenadas y no pueden recibir aprobación en ningún caso.

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