«Cuentos para Niñas Rebeldes»: anticatólico, antiespañol, propaganda de género para nuestras hijas

En Navidad, parientes bienintencionados regalan lo que buenamente pueden, y así una niña cristiana de 12 años recibió “Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes”, con “100 historias de mujeres extraordinarias”. Cada personaje se describe en una sola página, acompañada de un dibujo. Las autoras son las italianas afincadas en EEUU Elena Favilli y Francesca Cavallo. También son pareja sentimental lésbica, aunque no presumen demasiado de ello.

“Papá, aquí hay la historia de una niña que era un niño pero luego se hizo niña”, explica la niña al despistado padre, que pensaba que había revisado el volumen. Efectivamente, una de las cien es Coy Mathis, que es un niño en realidad, pero que según la ideología de género es “niña transgénero”.

“¿Cuándo me llevarás al médico para que me vuelva una niña-niña?”, preguntó Coy a su madre, relata el libro. El médico suelta su sermón anti-ciencia, de pura ideología de género, para que las lectoras aprendan bien la doctrina: “Coy es una niña transgénero. Nació en un cuerpo que pensaríamos que es de niño, pero en el fondo Coy sabe que ella es una niña, por lo que debemos permitirle que lo sea“.

Los padres exigieron a todos que trataran a Coy como una niña y una jueza declaró que “se le debe permitir a Coy usar el baño que ‘ella’ quiera”. “Coy y sus padres hicieron una gran fiesta para celebrarlo, comieron pastel rosa y Coy se puso un vestido rosa brillante y zapatillas color rosa”.

El padre de la joven lectora, que no cree en la ideología de género, explicó a la niña que igual que hay niñas muy delgadas que creen ser gordas y se hacen daño dejando de comer (las anoréxicas) también hay personas que creen ser de otro sexo y se pueden hacer daño, incluso cortarse partes del cuerpo, en vez de aceptar su realidad. “No ‘nacemos en cuerpos’, somos cuerpos, y ese niño tiene un cuerpo de niño, y un problema para identificar su realidad. Este libro está mal, ese doctor no dice una verdad de medicina sino un invento suyo loco; otros doctores dirán lo que yo te digo“, explicó el padre a la lectora.

“Cuentos para Niñas Rebeldes” se financió por crowfunding (pequeños donativos en masa), recaudando enseguida 1 millón de dólares. Ya ha salido un segundo tomo. Se han vendido más de 1,5 millones de ejemplares ya en 30 idiomas. En España lo distribuye Planeta y lo regalan parientes bienintencionados a sus hijas, nietas, sobrinas o ahijadas. Ambos tomos parecen ideales, con sus mujeres “que sirvan de ejemplo”.

Pero un repaso a la selección de las figuras muestra cosas preocupantes. No es un libro recomendable para familias cristianas, y no sólo para ellas.

Entre 200 figuras, sólo una española: una bailaora

Sumando las figuras que aparecen en ambos libros, la única española que encontramos, en el segundo tomo, es la bailaora del siglo XX Carmen Amaya: “En el escenario, Carmen prefería los pantalones entallados y una chaqueta bolero al traje de flamenca, el vestido tradicional que usaban las bailaoras. Cuando apareció así por primera vez, el público se volvió loco. ¡Cómo se atrevía esa muchachilla a usar ropa de hombre! Pero, cuando comenzó a bailar, Carmen los hizo callar a todos. Aún hoy es recordada como la Reina de los Gitanos”.

Uno sospecha que la han seleccionado por ser gitana con pantalones, no por su categoría artística o por incluir alguien de España.

La selección incluye mujeres de todo tipo de minorías, tribus y países exóticos y lejanos. Pero sólo esa española.

En una entrevista, Francesca Cavallo declaraba: “escribimos historias que hagan chisporrotear la imaginación del niño; queríamos invitar a los chicos a un mundo de maravillas, una maravilla que vive de verdad”. Momentos “grandiosos”. Por eso incluyen muchas reinas guerreras tribales, jefas de rebeliones armadas, espías…

En cambio, no vemos españolas. No vemos a Isabel la Católica, la reina que unificó España y descubrió América; a María Pita, heroína en La Coruña contra los piratas ingleses de Drake; Santa Teresa de Jesús, fundadora, mística y literata; la gran filósofa del siglo XX María Zambrano; Inés de Suárez, guerrera contra los indios araucanos; la monja Egeria, viajera peregrina del siglo IV; la culta amiga de la Reina Isabel, Beatriz Galindo “La Latina”; la cantante Montserrat Caballé; la escultora renacentista Luisa Roldán; la almirante del siglo XVI Isabel Barreto…

¿Alguna reina en la Historia fue más grande que Isabel la Católica? ¿Alguna navegante llegó a almirante antes que Isabel Barreto? ¿Se conoce alguna viajera escritora anterior a Egeria? Cuando entre 200 “mujeres extraordinarias” sólo una es española, ¿es antiespañolismo o mera ignorancia?

Por el contrario, sí está la otra Isabel, la inglesa (que nunca mostró ningún interés por proteger a los indios ni logró fundar nada en América, solo patrocinar piratas), la zarina Catalina la Grande, varias mujeres pirata y muchas reinas tribales.

Ni una sola santa entre 200 mujeres

En una entrevista las autoras dijeron que “no buscaban santas”. Todo el mundo pensó que se referían a que incluían mujeres fuertes y polémicas, con sus aspectos controvertidos. Por ejemplo, en el primer tomo vemos a la gobernante inglesa Margaret Thatcher (la alaban por la Guerra de las Malvinas, la regañan por retirar la leche de los colegios públicos).

Pero en realidad parece que el “no” a las santas es radical: entre 200 mujeres no hay ni una sola santa.

Ni Santa Juana de Arco, guerrera y heroína por excelencia. Ni Santa Olga de Rusia, que hizo matar a los asesinos de su marido en una famosa venganza (antes de ser cristiana). Ni Santa Isabel de Portugal (que en realidad era española, del siglo XIII; mediaba para que sus parientes reyes no se matasen). O Santa Radegunda, la reina franca del siglo VI que era capaz de plantar cara al Rey Clotario. Todas son mujeres de gran personalidad.

En dos libros llenos de científicas, ni siquiera seleccionan a Santa Hildegarda de Bingen, la abadesa medieval música, herborista, escritora y doctora de la Iglesia, que es tan querida por feministas e historiadoras.

De hecho, entre las mujeres medievales “con mando”, sólo les interesa Matilde de Canosay en el segundo tomo. Explican que ayudó al Papa y que tenía ejércitos y acabó con un gran título señorial en Italia.

Historias como la de Santa Eulalia, una adolescente que es capaz de llevar la contraria al gobernador romano pese a sus torturas y amenazas, y las de tantas otras mártires, no interesan a las autoras. Les parecerá insuficientemente “chica” o insuficientemente “rebelde”.

Tampoco les interesan las santas pioneras de la educación o la atención a enfermos. Así, si Santa Paula Montal creó las primeras escuelas para niñas pobres, no es de interés para ellas. Ni ninguna de las numerosas santas fundadoras de escuelas del siglo XIX. Ni tampoco las misioneras heroicas capaces de llegar a lugares insospechados.

Nadie que aparezca en la Biblia

Por no incluir, no incluyen ni a la Virgen María, sin duda la mujer más influyente, conocida y amada de la historia. Se ve que no cumple las condiciones para ser considerada “extraordinaria”.

Ni se atreven a recoger figuras bíblicas importantes y evocativas, como la Reina de Saba, que visitó al Rey Salomón con una gran comitiva, o Débora, la profetisa, la única jueza que tuvo el Israel antiguo, con un cántico que es de los más antiguos que se conservan. ¿No cumplen las condiciones de “grandiosidad”? Por el contrario, incluyen tres faraonas, tres: Nefertiti, Hapshepsut y Cleopatra.

En la biografía, la fe se oculta casi siempre

Siendo mujeres “extraordinarias”, es evidente que bastantes son católicas. La pedagoga italiana María Montessori lo era, como recordamos en ReL. O la joven gimnasta de EEUU Simone BilesIrena Sendler, que escondía judíos en la Polonia bajo los nazis, también lo era. Eso nunca se menciona.

En el segundo tomo la palabra “cristianos” se usa solo una vez, para hablar de Corrie Ten Boom, protestante, que ocultaba judíos en Holanda. “Los Ten Boom eran cristianos devotos que creían en abrir las puertas de su casa a quien lo necesitara. Así que cuando los judíos empezaron a ser perseguidos durante la Segunda Guerra Mundial, Corrie supo que tenía que ayudarlos”. Es el único caso en que mencionan la fe como un motivador para el bien.

Cuando hablan de la reina Cristina de Suecia (del siglo XVII), explican: “el papa Alejandro II dijo que era «una reina sin reino, una cristiana sin fe y una mujer sin vergüenza», y tenía razón”. En realidad, Cristina de Suecia sí tenía fe, se hizo católica de adulta, exiliada en Roma, sin ninguna necesidad, por convicción. No solo murió como católica, sino que es la única mujer, y laica, entre las tumbas de los Papas en las Grutas vaticanas.

Aparecen muchas chicas de países musulmanes de nuestra época que son valientes y osan conducir un coche o presentar resistencia a normas opresoras de su país. El texto suele decir “debido a la religión, en su país las mujeres no podían conducir” o “por las normas religiosas de su país, no le permitían hacer esas cosas”. Nunca especifican de qué religión están hablando: el Islam.

Al menos, en la página sobre Hipatia de Alejandría no dicen nada sobre cómo murió: otros autores habrían intentado recoger la escena para echar la culpa a fanáticos cristianos (en realidad, fue atrapada en medio de un disturbio callejero de causa política).

El segundo tomo mete más propaganda lésbica

En el primer tomo tenemos a Coy Mathis, el niño que quiere ir al médico para “ser niña-niña”. No se usa en todo el libro la palabra “lesbiana” o lesbianismo.

En el segundo tomo, ya con éxito y dinero, las autoras sí lo hacen. Dedican toda una historia a Ellen Degeneres, comediante televisiva y activista lesbiana. Recordemos que es un texto para niños.

“Era comediante y la protagonista de un popular programa de televisión donde interpretaba a una mujer que amaba a los hombres; en la vida real, Ellen amaba a las mujeres, pero no podía decírselo a nadie. En ese tiempo, sus jefes pensaban que si los fans del programa sabían que era lesbiana, dejarían de verlo. Pero mantenerlo en secreto no le parecía bien a Ellen. Ya no quería esconderse y deseaba que otras personas gays de todo el mundo vieran que no estaban solas. Así que, en un episodio de su programa, su personaje «salió del clóset» ante su terapeuta, interpretada por Oprah Winfrey. Fue la primera vez en la historia que un personaje protagónico de un programa de televisión era abiertamente gay. Luego, Ellen le dijo al público que ella también lo era. Su revelación causó conmoción en los medios estadounidenses. Su programa fue cancelado poco después, y Ellen se quedó sin trabajo y deprimida. Durante tres años no recibió ni una sola oferta de trabajo. Hasta que un día el teléfono sonó. —¿Te gustaría interpretar a un pez con problemas de memoria en la nueva película de Pixar? —preguntó la voz en el auricular. Ellen estaba feliz. El pez, llamado Dory, se convirtió en un personaje icónico. Hoy Ellen es una superestrella. Recibió la Medalla Presidencial de la Libertad por su valor, y su programa de entrevistas es visto diariamente por millones de personas”.

Como dos es mejor que uno, sacan el tema también para hablar de la poetisa griega Safo. No dicen de ella que fuera lesbiana (casi seguro no lo era, o nada permite deducirlo) pero sí añaden que “la poesía de Safo es tan romántica que por cientos de años ha simbolizado el amor de las mujeres en todo el mundo. Y es por eso que las mujeres que aman a las mujeres son llamadas lesbianas, por la hermosa isla griega donde vivió Safo, Lesbos”.

Y de la reina Cristina de Suecia dicen: “Ella estaba enamorada de una de sus damas de compañía, una joven muy bella de nombre Ebba Sparre, y no tenía interés en casarse”, explican, elogiosas, las autoras.

Exceso de políticas republicanas y juezas abortistas del Supremo de EEUU

Aunque en el primer tomo hablan de Margaret Thatcher y en el segundo de Angela Merkel (dos políticas conservadoras que han regido dos grandes potencias durante muchos años), abundan mucho más las figuras de la izquierda política y activista.

En el segundo tomo incluyen a Simone Veil, la ministra de sanidad que implantó el aborto en Francia, aunque no hablan del tema del aborto. (No confundir con la filósofa judía, mística y casi, casi católica Simone Weil, mucho más sabia e interesante, pero que no atrae a las autoras).

También incluyen a Sonia Sotomayor, jueza pro-aborto de la Corte Suprema de EEUU, colocada por Obama. Ya en el primer libro habían mencionado elogiosamente a Ruth Bader Ginsburg, jueza abortista radical y muy hostil a la libertad religiosa, del mismo tribunal.

No falta una página dedicada a Hilary Clinton y otra a Michelle Obama, esposa del presidente de EEUU Barack Obama. Recordemos que se trata de historias de “mujeres extraordinarias”. Y Evita Perón.

Entre las escritoras hay un poco más de diversidad: la bisexual inglesa Virginia Woolf, Isabel Allende, Astrid Lingren (la de Pipi Calzaslargas), las Hermanas Brontë, Jane Austen, Maya Angelou… Y en el segundo tomo: Agatha Christie (con su señorita Marple), Beatrix Potter, J.K.Rowling (la de Harry Potter), Nadine Gordimer…

Conclusión

De entre las 200 mujeres seleccionadas, hay bastantes que pueden servir de ejemplo e inspiración para niñas cristianas, pero otras muchas no, al contrario. El libro invisibiliza a las españolas y a las santas de la historia y mujeres bíblicas, es decir, a figuras muy dignas de ser conocidas, admiradas e imitadas.

En la selección hay mucha ideología de género y activismo de izquierda radical. Este libro no se puede dar a niñas ni niños cristianos. Se puede extractar alguna historia de algunas mujeres interesantes y edificantes si hace falta.

En ReL hicimos la prueba con nuestra lectora de 12 años. Pasadas unas semanas, ¿qué figuras recuerda del libro?:

– Jane Austen (la lectora ha leído cómics y visto series de esta autora)
– “las cuatro hermanas de una república rara” (las hermanas Mirabal, activistas por la democracia en República Dominicana)
– “las dos Malalas” (Malala Yousafzai, paquistaní, sobrevivió a un disparo de “dos talibanes”, activista pro-educación; y Manal al-Sharif, saudí, grabó un vídeo en Youtube con ella al volante)
– “la de la gimnasia” (Simone Biles)
– “la niña que era un niño” (Coy Mathis)

Quizá otras lectoras se vean interesadas por otras figuras, científicas, descubridoras… Pero será mejor que las conozcan por otras vías.

FUENTE Y MÁS INFO EN: https://www.religionenlibertad.com/polemicas/884281807/Cuentos-para-Ninas-Rebeldes-anticatolico-antiespanol-propaganda-de-genero-para-nuestras-hijas.html?utm_source=boletin&utm_medium=mail&utm_campaign=boletin&origin=newsletter&id=31&tipo=3&identificador=884281807&id_boletin=285647603&cod_suscriptor=445331

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