Persecución religiosa en los centros escolares

En un instituto público de Cantabria, en primero de bachillerato, un alumno fue fuertemente acosado por ser católico: una de sus profesoras le señaló públicamente como procedente de un centro escolar católico en el que, según la docente, les despersonalizan por obligarles a llevar uniforme. Rápidamente, el alumno se encontró rodeado de un ambiente burlesco sufriendo acoso: en clase de Filosofía y Ciudadanía, la profesora afirmó que la Virgen María no era virgen. El clima en el instituto fue tal que un alumno llegó a preguntar en clase de Historia del Mundo Contemporáneo si la Virgen María era una puta. Paralelamente, el profesor de Lengua en su clase correspondiente, afirmó que la Ciencia y la Religión son totalmente opuestas y tildó a la Iglesia de “totalitaria”, generando la idea de que algunos católicos eran intolerantes o asesinos por el hecho de la expulsión de los moros de España. En esta misma clase, una alumna preguntó por qué los cristianos mataban si tenían el mandamiento de “no matarás”, a lo que él respondió con una risita sarcástica. Así las cosas, una alumna aprovechó para señalar que los cristianos eran unos hipócritas, comentario que fue aceptado por el profesor. Algunos alumnos llevaron pegatinas ofensivas contra la Fe y donde se reclamaba la retirada de la asignatura de Religión Católica de los colegios, con algún dibujo sobre el tema. Varias alumnas llevaron prendas de vestir que hacían mención ofensiva al Cristianismo y a sus máximas autoridades (clero, obispos y Papa). El alumno perseguido informó de que no asistiría a clase, en señal de protesta, hasta que desde el profesorado y alumnado se tomara la decisión de respetar las creencias religiosas (de un modo particular la católica, pues era la más ofendida) de un modo eficaz, y no se vieran transgredidas por nadie del centro, especialmente por el profesorado.

Otro caso: en un instituto público, un profesor de Lengua dice que el Papa es un viejo chocho, que tiene sus años y chochea.

Y otro más: en un colegio concertado aconfesional, el profesor de Religión Católica en primaria dice a sus alumnos que ir a misa es una tontería.

Y otro: en un instituto público, una profesora es acosada por la dirección del instituto, por sus principios morales, y se ve obligada a cambiar de centro.

En un colegio concertado aconfesional, el claustro decidió suprimir la asignatura de Religión Católica porque algunos padres no estaban de acuerdo con que se impartiera. Una breve movilización de unos padres revertió el proceso.

En un instituto público, la profesora de Filosofía entregó a sus alumnos unos apuntes en los que se afirmaba (falsamente) que a Galileo le mató la Iglesia.

En otro instituto público, las clases de la asignatura de Religión Católica se imparten con tan poco celo que se llega a dedicar la mayor parte del tiempo de clase a hablar de política en el sentido más corriente de la palabra. El profesor de la asignatura les dice, a sus alumnos de 2º de ESO, que habría que matar a todos los dictadores, pero es una pena que no haya quien lo haga. Este profesor, que además es sacerdote, usa con regularidad un lenguaje inapropiado: “qué coño van a ser…”, “no te jode…”).

En un colegio público, la persona responsable de la asignatura de Religión Católica niega explícitamente ante sus alumnos la presencia real de Cristo en la Eucaristía.

En un instituto público, una alumna de bachillerato acudió a un sacerdote de su confianza, con un escrito de tres páginas, rogándole que convenciera a sus padres para que la quitaran de la asignatura de Religión, pues le escandalizaba lo que en ella tenía que escuchar.

En un instituto público, una alumna llevaba puesto un escapulario en el cuello, lo cual molestó a una profesora que le preguntó “¿qué llevas ahí?”, ella contestó que era un escapulario de la Virgen del Carmen. La profesora le dijo que eso no lo admitía en su clase, que no permitía ningún signo religioso y que se lo quitara. Ella dijo que no se lo iba a quitar y la profesora la echó de clase. Tras media hora en el pasillo, y casi al finalizar la clase, la profesora salió a buscarla y le dijo que ese hecho debía quedar entre ellas.

Otro caso, que salió en medios, fue el de la profesora Susana Fernández de Córdoba por el injusto atropello al que se vio sometida por parte de dos compañeros de trabajo, que le hicieron retirar dos símbolos religiosos de su mesa de trabajo, en el IES Al-Zujayr, de la localidad granadina de Zújar. Si en el departamento de Dibujo hay reglas o compases, en el departamento de Francés hay una maqueta de la Torre Eiffel, ¿qué tiene de raro una cruz o un icono de la Virgen en el departamento de Religión?

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