La Creación: el terreno donde la Religión y la Ciencia convergen. Por Marcos Gojman

Está escrito en los primeros versículos del libro de Génesis. En el principio (en hebreo “Breishit”) creó D-os los cielos y la tierra. 2. Y la tierra estaba no formada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y un viento de D-os se movía sobre la faz de las aguas. 3. Y dijo D-os: Sea la luz y fue la luz. 4. Y vio D-os que la luz era buena: y separó D-os la luz de las tinieblas”.

El hombre siempre se cuestionó sobre el origen del universo. Hasta la mitad del siglo XX, la teoría científica se aferraba firmemente a la idea de que el universo era eterno, que no tuvo principio ni tendrá fin. La idea de que el universo sí tuvo un principio, como lo plantea la Torá en sus primeros versículos, era considerada imposible. La ciencia y la religión parecían estar enfrascadas en un duelo. Por esa razón, los rabinos optaron por prohibir el cuestionar el origen del universo, con este Midrash que dice:”¿Por qué el mundo fue creado con la letra B (“bet” en hebreo)? Así como la forma de la letra “bet” está cerrada por tres lados y abierta sólo por el frente, así tú no tienes permiso de investigar lo que está por encima (los cielos), lo que está por debajo (lo profundo), lo que fue antes (de los seis días de la creación). Tú sólo tienes permiso de investigar a partir del momento en que el mundo fue creado”.

En 1946 George Gamow sorprendió a la comunidad científica con una nueva teoría que afirmaba que el universo empezó en un momento preciso, hace como 15 billones de años y que además salió de la nada. Gamow no trató de explicar el origen de ese enorme estallido de energía y luz popularmente conocido como el Big Bang. Pero sí explicó que cuando algo o alguien dijo: “Hágase la luz”, la tremenda energía que se creó fue la base de toda la materia que existe en el universo. En 1960, fue posible técnicamente detectar la radiación electromagnética predicha por la teoría del Big Bang y así validar sus conclusiones.

El rabino Bradley Shavit Artson nos presenta una postura diferente: “En lugar de pensar en la creación como si nada hubiera existido previamente y después, en un instante, todo de repente existió, el pensamiento en proceso toma un punto de vista más de desarrollo’: El versículo 1:2 del Génesis, dice Artson, nos lleva a reconocer que esa obscuridad “no formada y vacía”, el “tohu va-vohu”en hebreo, ya existía cuando D-os “empezó a crear” el cielo y la tierra, usando los términos con los que el New Jewish Publication Society traduce el concepto de Breishit Bará. D-os empieza a hablar para ordenar y diversificar cada vez más al mundo. Por eso Artson dice que la creación es un proceso continuo que no termina nunca.

Científicos como George Gamow y teólogos como el rabino Artson han tomado conceptos uno del otro para explicar de dónde salió todo. Ninguno ha podido responder la gran pregunta sin apoyarse en el otro. La creación sigue siendo el terreno donde la ciencia y la religión convergen.

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/blog/559514317/La-Creacion-el-terreno-donde-la-religion-y-la-ciencia-convergen.-por-Marcos-Gojman.html?utm_source=boletin&utm_medium=mail&utm_campaign=boletin&origin=newsletter&id=31&tipo=3&identificador=559514317&id_boletin=154285384&cod_suscriptor=445331

¿Por qué tender puentes entre ciencia y fe y conocer sus avances? Hay al menos 6 razones importantes

¿Por qué una persona que ha terminado sus estudios de bachillerato, que quizá -aunque no necesariamente- también ha terminado una carrera universitaria, debería reflexionar en serio sobre la relación entre ciencia y fe?

En el bachillerato, a esta persona le habrán enseñado que la ciencia y la fe se separaron en el siglo XVIII, con la Ilustración. Desde entonces se repite aquello que dijo el matemático Laplace a Napoleón Bonaparte cuando le explicaba las órbitas de Saturno y Júpiter. “¿Dónde está Dios en todo esto?”, preguntó el Emperador, que no era especialmente religioso en esa época. “Sire, no tuve necesidad de esa hipótesis”, respondió Laplace.

La mayoría de los estudiantes de filosofía en bachillerato llegan a Descartes, Hume y Kant. Eran ilustrados que, como Laplace, dirían “no tengo necesidad de la hipótesis Dios”para reflexionar sobre el mundo y la naturaleza.

Pocos llegan a Popper y toda la hornada de pensadores modernos que ponen en cuestión el empirismo ingenuo, incluso inocentón, del siglo XVIII.

O, dicho de otra forma: hay ciencia más moderna, hay filosofía más moderna y hay teología más moderna, que reflexionan desde hace décadas, de nuevas formas ante nuevos retos. Y eso requiere que quien quiera pensar sobre la ciencia y la fe hoy se prepare con esas novedades.

La reflexión de un promotor de ciencia y fe
Un promotor de esta reflexión es Robert John Russell, fundador del Center for Theology and the Natural Sciences (www.ctns.org), un centro ecuménico de diálogo entre ciencia y fe en San Francisco, California, que ha colaborado con el Observatorio Vaticano y con el impulso a la reflexión científico-teológica que hizo Juan Pablo II. Russell escribió sobre el Papa polaco que llamó “a un nuevo movimiento de unidad con integridad entre la Iglesia y la comunidad científica, que supere la fragmentación entre los que buscan la verdad”.

Russell también escribió un ensayo titulado “Tendiendo puentes entre Ciencia y Religión: por qué debe hacerse” (aquí en inglés).

De ahí podemos extraer algunas respuestas. ¿Por qué hay que tender esos puentes entre ciencia y religión? 

1. Porque la filosofía de la ciencia que se hacía en la Ilustración, del siglo XVIII, ya caducó
La Ilustración, con sus filosofías del reduccionismo, materialismo y naturalismo, cortaron con la antigua mentalidad en la que Dios lo permeaba todo. Pero “en el reciente desarrollo de la filosofía de la ciencia, hemos visto el final del empirismo inocente, mediante los escritos de Popper, Hanson, Hempel, Kuhn, Polanyi, Toulmin, Holton, Feyerabend, Lakatos y otros”, señala R.J.Russell. “Cuando antes se pensaba que podíamos ir a los sentidos y los datos, hoy sabemos que cualquier dato está ligado al peso de teorías. Hoy sabemos que la ruta entre teoría y evidencia es mucho más compleja y circular. Antes se pensaba que el consenso podía adquirirse rápido entre todos los investigadores objetivos. Hoy sabemos que la opción entre teorías está influida por presuposiciones metafísicas, estéticas e incluso religiosas de los científicos”.

2. Porque la filosofía de la religión también ha cambiado
Pese a lo que cree mucha gente de la calle, ciencia y religión no son polos opuestos entre objetividad y subjetividad. Así lo constatan los filósofos de la religión recientes como Nancey Murphy, Holmes Rolston, Tom Torrance, John Polkinghorne, Nicholas Wolterstorff y muchos más, citados por R.J.Russell. Hay varios factores que han llevado a enriquecer esa filosofía de la religión: los católicos y los protestantes hablan entre ellos, todos hablan con filósofos de otras religiones, todos miran a la ciencia y sus límites, todos se plantean de forma crítica su propia postura. Y todos reflexionan sobre nuestra cultura común: la cultura científica actual.

3. Porque la ciencia y la religión se benefician mutuamente y ganan en rigor
“La religión necesita de nuevo los rigores de la ciencia para liberarse de supersticiones, puesto que la religión inevitablemente hace afirmaciones sobre este mundo ‘que tanto amó Dios’, afirmaciones que deben comparecer ante el severo tribunal de la evidencia. De forma más sorprendente, la ciencia necesita a la religión para que cuestione sus pretensiones de autoridad y de verdad única e inequívoca. El universo es más misterioso y más infinito que lo que la ciencia o la religión pueden mostrar en plenitud”.

4. Porque la tecnología actual exige una mirada crítica y responsabilidad
Tenemos el poder tecnológico de destruir la vida sobre la tierra (al menos la humana). Y muchas otras especies. Y capacidad para controlarla, que va más allá del dominio y cae en la dominación, el abuso. La tecnología para “jugar a ser Dios” es hoy tremendamente poderosa. ¿Qué valor tiene la Creación, la naturaleza? ¿Cuál es nuestra responsabilidad hacia ella?

5. Porque sin diálogo ciencia-fe, nos devorará el engaño de la “new age”
R.J.Russell avisa de que sin este diálogo lo que queda es una “naturaleza sin Dios y una religión sin mundo”, y eso plantea muchos huecos reales, vivenciales, sin recursos espirituales serios, que se rellenan convirtiéndonos en “presa fácil de las ilusiones New Age envueltas en lenguaje que suene a científico, sobre ‘movimiento de autorrealización cósmica’ o el ‘¡ah! de la física’, mientras nuestra religión sin naturaleza intenta arreglar problemas sociales” y hacer afirmaciones morales que no convencen, ni dan consuelo espiritual real, porque suenan cognitivamente desconectadas.

6. Porque se necesita una interacción creativa y rigurosa que ayude al mundo
“Ha llegado el momento de empezar una nueva interacción creativa entre teología y ciencia, una interacción que honre y respete la integridad de cada interlocutor, en que las convicciones se sostengan con autocrítica y que valore la implicación honesta, una interacción que se centre específicamente en las teorías más rigurosas de la ciencia natural mainstream y en las posiciones centrales de la teología principal, al servicio de las preocupaciones de las comunidades humanas globales”.

Science & Faith: que llegue esta sabiduría a la gente
Se mantiene un gran reto: que los frutos de estas décadas de diálogo ciencia-fe lleguen al público interesado, a catequistas, a religiosos, a profesores de colegio e instituto, a padres que tienen que responder a sus hijos, a estudiantes con preguntas serias…

A esta labor de divulgación responde, en lengua española, el curso popular Curso Science & Faith BCN (www.scienceandfaithonline.com), que empieza con una nueva tanda de temas este 12 de junio.

Este curso de lecciones online sobre ciencia y fe ya ha superado los mil alumnos. Lo ofrece la Facultad de Teología de Cataluña, bajo el patrocinio del Pontificio Consejo para la Cultura con ayuda de la Fundación Templeton (www.templeton.org).

Cada lección ofrece un vídeo introductorio, junto con un artículo de e-learning y acceso a lecturas, vídeos y podcasts que profundizan el tema. La lección se cierra con un autotest y la participación en el forum de debate. Es una forma asequible de responder a este reto intelectual y también pastoral y educativo. 

Temario del Curso 1 de Science and Faith
Galileo y el diálogo Ciencia y fe
¿El mundo se hizo en 7 días o en 14.000 millones de años? Génesis 1 y 2 a debate
Investigando un cosmos sorprendente. La riqueza de la realidad
¿Cómo la ciencia conoce la realidad? El Método Científico
La teología, ¿es un acceso a la realidad o pura mitología? Teología y verdad
Un diálogo no siempre fácil: la relación Teología-Ciencia a lo largo de la historia
¿Cómo ha sido la evolución cosmológica de nuestro universo?
Teorías de la evolución biológica
¿Qué quiere decir que Dios ha creado el mundo? Teología clásica de la creación
Un mundo diseñado por Dios.
Jesucristo, ¿tiene algo que ver con la evolución cósmica?
Un diálogo con la ciencia que enriquece a la teología, el nuevo concepto de «creación evolutiva»

Temario del Curso 2 de Science and Faith
La creación como Liber Naturae: creación y revelación
Teorías sobre la evolución de los homínidos
¿Dios intervino en la creación del primer hombre? ¿Y en la creación de cada hombre?
El origen de la vida humana y el desarrollo embrionario
La clonación y las células madre
En un universo en evolución, ¿podemos decir que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios?
¿Puedo esperar un milagro en mi vida? (teología de los milagros)
La Iglesia y el darvinismo
Antropología y neurociencia
Que quiere decir resucitar de entre los muertos?
El fin de nuestro universo según la Ciencia
El fin del universo según la teología.

Toda la información sobre el curso y la matriculación en:
www.scienceandfaithonline.com

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/por-que-tender-puentes-entre-ciencia-conocer-sus-64939.htm

Vuelve Science and Faith: el curso online sobre ciencia y fe que enseña la belleza del Universo

Vuelve el curso online de Science & Faith BCN (www.scienceandfaithbcn.com ) que ofrece la Facultad de Teología de Cataluña, bajo el patrocinio del Pontificio Consejo para la Cultura con ayuda de la Fundación Templeton. Empezará el 12 de junio y tendrá una duración de 10 meses.

Es un curso online de alta divulgación en lengua española, abierto a alumnos que se conecten desde cualquier parte de España, Hispanoamérica o del mundo, para dar a conocer de forma sencilla y directa los frutos de los últimos 30 años de diálogo ciencia-fe, una edad dorada en este diálogo que en muchos ámbitos hispanos se desconoce.

Science and Faith es un curso 100% online. Cada lección ofrece un vídeo introductorio, junto con un artículo de e-learning y acceso a lecturas, vídeos y podcasts que profundizan el tema. La lección se cierra con un autotest y la participación en el forum de debate.

Los alumnos que han realizado este curso en años anteriores explican cómo les está ayudando en su trabajo como profesores o en su ministerio como catequistas o sacerdotes. Además, ayuda a muchas personas a nivel espiritual e intelectual para encajar mejor la fe y la ciencia en su cosmovisón cotidiana.

Me está dando ideas para la catequesis. Es un enriquecimiento personal muy grande que quiero compartir y dar a conocer. Nos lleva a amar con más fuerzas a Dios y al ser humano. Es bonito que se cuide la presentación, la estética, la interacción entre alumnos… El método es genial. Los vídeos y el material para ampliar también”, dice una alumna veterana desde España.

“La presentación de los temas es competente y profesional, académicamente. El lenguaje utilizado fue preciso y claro, sin complicarse demasiado, aún cuando los temas fueran complejos”, apunta Ricardo, desde Puerto Rico.

Verónica es una alumna que ha seguido el curso desde Canadá y lo valora así: “La metodología me ha encantado. Es cierto que yo no creía mucho en el online. El ritmo de las lecciones cada 3 semanas me ha parecido muy adecuado ( ni muy cercanas, ni muy alejadas). Lo que si les puedo decir es que más allá del aspecto académico, este curso ha aumentado mi fe y me ha ayudado a enriquecer la oración con Dios en muchos aspectos que me dejan maravillada y llena de gratitud”.

Profesorado experto
Entre los profesores del curso están Armand Puig, Lluc Torcal, Gennaro Auletta, Manuel García Doncel y el veterano divulgador de historia de la ciencia en la Iglesia, el padre Francesc Nicolau.

La matriculación en el curso permite diversas modalidades, con y sin tutor, y un acompañamiento específico para profesores. Todo ello se presenta con una estética moderna y atractiva.

La Facultad de Teología de Cataluña reconoce un curso completo como 6 créditos (144 horas), y la Generalitat de Cataluña lo reconoce como formación permanente por su convenio con la Facultad. Todo el proyecto cuenta con el patrocinio del Pontificio Consejo para la Cultura y financiación de la John Templeton Foundation, famosa por su millonario premio anual a favor del avance de la ciencia y el pensamiento en el ámbito de la religión.

Temario del Curso 1 de Science and Faith
Galileo y el diálogo Ciencia y fe
¿El mundo se hizo en 7 días o en 14.000 millones de años? Génesis 1 y 2 a debate
Investigando un cosmos sorprendente. La riqueza de la realidad
¿Cómo la ciencia conoce la realidad? El Método Científico
La teología, ¿es un acceso a la realidad o pura mitología? Teología y verdad
Un diálogo no siempre fácil: la relación Teología-Ciencia a lo largo de la historia
¿Cómo ha sido la evolución cosmológica de nuestro universo?
Teorías de la evolución biológica
¿Qué quiere decir que Dios ha creado el mundo? Teología clásica de la creación
Un mundo diseñado por Dios.
Jesucristo, ¿tiene algo que ver con la evolución cósmica?
Un diálogo con la ciencia que enriquece a la teología, el nuevo concepto de «creación evolutiva»

Temario del Curso 2 de Science and Faith
La creación como Liber Naturae: creación y revelación
Teorías sobre la evolución de los homínidos
¿Dios intervino en la creación del primer hombre? ¿Y en la creación de cada hombre?
El origen de la vida humana y el desarrollo embrionario
La clonación y las células madre
En un universo en evolución, ¿podemos decir que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios?
¿Puedo esperar un milagro en mi vida? (teología de los milagros)
La Iglesia y el darvinismo
Antropología y neurociencia
Que quiere decir resucitar de entre los muertos?
El fin de nuestro universo según la Ciencia
El fin del universo según la teología.

Toda la información sobre el curso y la matriculación en:
www.scienceandfaithbcn.com

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/vuelve-science-and-faith-curso-online-sobre-ciencia–64859.htm

El martes 6 de febrero empieza un nuevo curso online Science & Faith BCN: ciencia y fe, por Internet

El martes 6 de febrero de 2018 da inicio una nueva edición del exitoso curso online Science and Faith BCN (scienceandfaithbcn.com), que ofrece la Facultad de Teología de Cataluña, bajo el patrocinio del Pontificio Consejo para la Cultura con ayuda de la Fundación Templeton (www.templeton.org).
Se trata de un curso online de alta divulgación en lengua española, que funciona ya desde hace varios años, abierto a alumnos que se conecten desde cualquier parte de España, Hispanoamérica o del mundo.

Science and Faith BCN (scienceandfaithbcn.com) es un curso online en español, cada vez más popular.

Su promotor, Emili Marlés, físico y sacerdote de la diócesis de Terrassa (su área de estudios se ha especializado precisamente en el diálogo ciencia-fe), explica a ReL que aunque el país que aporta más alumnos al curso es España, más de la mitad de los participantes son de países hispanoamericanos, y que también hay alumnos que se conectan desde países lejanos como Japón o Australia.

Profesores, catequistas, gente que quiere saber
“Muchos de nuestros alumnos son profesores de escuelas católicas o profesores de religión, porque el curso está reconocido como curso de formación de profesores. También hay catequistas. Otros muchos son sólo personas que quieren conocer y entender mejor su fe y su relación con la ciencia”, explica Marlés. “Al finalizar cada edición, consultamos a nuestros alumnos y un 95% dice que recomendaría el curso a amigos suyos”.

Dedicar 3 o 4 horas semanales durante 10 meses
Un alumno de Science & Faith necesita dedicarle 3 o 4 horas a la semana durante 10 meses; estudiará 12 lecciones, dedicando 3 semanas a cada lección.

El curso completo computa como 6 créditos en la Facultad de Teología de Cataluña, que tiene convenios educativos a través de la Generalitat de Cataluña. Para este curso no hace falta tener una gran formación en ciencias ni en teología: cualquiera que haya cursado bachillerato y muestre interés se beneficiará mucho y lo seguirá bien.

Un ejemplo de como es una sesión online se puede explorar en versión “de prueba” aquí:
http://scienceandfaithbcn.sokrator.net/index.php

Expertos reputados diseñan las lecciones
Los cursos los preparan expertos reputados en el diálogo ciencia-fe. El núcleo principal procede de la Facultad de Teología de Catalunya y forman parte del grupo de investigación Theosciences. También hay profesores de Roma (Pontificio Consejo de la Cultura, Pontificia Università Gregoriana, Pontificia Università della Santa Croce) y de la Universidad Católica de Valencia.

Algunos de estos expertos son:

– Gennaro Auletta: Director del máster “Ciencia y Filosofía” de la Pontificia Universidad Gregoriana. Especialista en la interpretación de la Mecánica Cuántica.

– David Jou Mirabent: Catedrático física en al UAB, Uno de los mejores divulgadores científicos de España, muy empeñado en el diálogo con la filosofía y la teología. También es poeta.

– Giuseppe Tanzella-Nitti: Licenciado en Astronomía en la Universidad de Bolonia. Sacerdote desde 1987 y Doctor en Teología.

– Armand Puig i Tàrrech: Decano de la Facultad de Teología de Catalunya. Es Biblista, autor del Bestseller sobre el Jesús histórico “Jesús un Biografía”.

– Francesc Nicolau Ponts: Subdirector del Museo de Geología del Seminario de Barcelona. Profesor de Filosofía de la naturaleza. 23 libros de divulgación científica y del diálogo fe-razón.

– Manuel García Doncel: Catedrático emérito de Física Teórica de la UAB. Fundador del Centro de estudios de Historia de la Ciencia. Uno de los profesores más activos del diálogo Teología-ciencias de España.

– Joan Planellas: Sacerdote de la diócesis de Girona. Doctor en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Profesor de teología de la FTC.

– Justo Aznar Lucea: Doctor en Medicina, por la Universidad de Navarra, Jefe del Departamento de Biopatología Clínica y Coordinador de la Unidad de Investigación Bioquímica, del H. Universitario La Fe de Valencia. Actualemte es Director del lnstituto de Ciencia de la Vida

El curso puede recibirse con la ayuda de tutores personales que acompañan y evalúan el avance del estudiante. Estos tutores son:

– Bernard Farrell-Roberts: Licenciado en Bioética, Teología y Filosofía. Profesor de Bioética. Doctorandus en Sagrada Teologia y Bioética. Con gran experiencia en cursos de aprendizaje online.

– Ricard Casadesús Castro: Doctor en Química. Licenciado en Teología y Filosofía

– Lluc Torcal Sirera: Prior del Monasterio Cisterciense de Santa María de Poblet. Licenciado en Física y Teología. Doctor en filosofía (la interpretación de la Mecánica Cuántica).

Science and Faith es un curso 100% online. Cada lección ofrece un vídeo introductorio, junto con un artículo de e-learning y acceso a lecturas, vídeos y podcasts que profundizan el tema. La lección se cierra con un autotest y la participación en el forum de debate.

Verónica, una alumna que siguió el curso desde Canadá, lo valoró así al terminarlo: “Yo no creía mucho en el online pero el ritmo de las lecciones cada 3 semanas me ha parecido muy adecuado (ni muy cercanas, ni muy alejadas). Más allá del aspecto académico, este curso ha aumentado mi fe y me ha ayudado a enriquecer la oración con Dios en muchos aspectos que me dejan maravillada y llena de gratitud”.

Todo el proyecto cuenta con el patrocinio del Pontificio Consejo para la Cultura y financiación de la John Templeton Foundation, famosa por su millonario premio anual a favor del avance de la ciencia y el pensamiento en el ámbito de la religión.

Temario del Curso 1 de Science and Faith
Galileo y el diálogo Ciencia y fe
¿El mundo se hizo en 7 días o en 14.000 millones de años? Génesis 1 y 2 a debate
Investigando un cosmos sorprendente. La riqueza de la realidad
¿Cómo la ciencia conoce la realidad? El Método Científico
La teología, ¿es un acceso a la realidad o pura mitología? Teología y verdad
Un diálogo no siempre fácil: la relación Teología-Ciencia a lo largo de la historia
¿Cómo ha sido la evolución cosmológica de nuestro universo?
Teorías de la evolución biológica
¿Qué quiere decir que Dios ha creado el mundo? Teología clásica de la creación
Un mundo diseñado por Dios.
Jesucristo, ¿tiene algo que ver con la evolución cósmica?
Un diálogo con la ciencia que enriquece a la teología, el nuevo concepto de «creación evolutiva»

Temario del Curso 2 de Science and Faith
La creación como Liber Naturae: creación y revelación
Teorías sobre la evolución de los homínidos
¿Dios intervino en la creación del primer hombre? ¿Y en la creación de cada hombre?
El origen de la vida humana y el desarrollo embrionario
La clonación y las células madre
En un universo en evolución, ¿podemos decir que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios?
¿Puedo esperar un milagro en mi vida? (teología de los milagros)
La Iglesia y el darvinismo
Antropología y neurociencia
Que quiere decir resucitar de entre los muertos?
El fin de nuestro universo según la Ciencia
El fin del universo según la teología.

Toda la información sobre el curso y la matriculación en:
www.scienceandfaithbcn.com

Lea también: «Hay que divulgar en Internet más formación sobre ciencia y fe, queda mucho por hacer en este campo»

Gente de fe creó y apoyó las universidades: el caso de la Ciudad Universitaria de Madrid

Coincidiendo con el 500 aniversario de la muerte del Cardenal Cisneros (es.cisneros2017.es) – fundador en 1499 de la Complutensis Universitas que desde 1996 se llama Universidad de Alcalá–  se cumplen 90 años de la puesta en marcha de la actual Universidad Complutense de Madrid, que tomó el nombre de aquella tras haber sido desde 1836 Universidad Central, constituida básicamente por sus restos.

La Iglesia y la universidad en Europa
La implicación de la Iglesia Católica española en la educación ha sido muy relevante. Tras la recuperación de las escuelas municipales romanas llevada a cabo en época visigótica, durante la Edad Media la enseñanza pública se impartía en las escuelas palatinas, monásticas y catedralicias que, a partir del siglo XII, comenzaron a obtener el reconocimiento académico y el apoyo económico de Papas, Emperadores y Reyes, recibiendo el título de Studia Generalia.

Impartían los títulos de Magister y Doctor, nomenclatura existente hoy día y que proviene de entonces (máster y doctor). Muchos de los estudiantes eran pensionados e iban a diversos puntos de Europa.

Es aquí donde nacieron las pensiones que, p.ej.- en pleno siglo XX daría en España la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE), como se reconoce en su Real Decreto fundacional. Más tarde algunos de estos Studia llegarían a obtener el rango de Universitas o universidad, rango habitualmente concedido por los Papas, que les permitía expedir títulos de validez universal.

Las primeras fueron la Universidad de Bolonia (1158), la de París (1200), la de Oxford (1214), la de Cambridge (1318)... En total, a lo largo de los siglos XIII y XIV los papas fundaron 29 universidades.

La progresiva apertura e incorporación de las ciencias al ámbito docente universitario corrió de la mano también de católicos, pertenecientes a órdenes religiosas creadas en el siglo XII. Así por ejemplo, los franciscanos nutrieron y desarrollaron la enseñanza de las ciencias en la Universidad de Oxford, mientras que los dominicos lo hicieron en la de París. 

En la Universidad de Bolonia dio clase la que sería primera profesora universitaria de la historia de la humanidad, y a lo que se ve nada discriminada en el ámbito universitario católico, Laura Bassi (1711–1778), que compaginó las tareas docentes y científicas con el cuidado de sus doce hijos, de los cuales ocho fueron bautizados y cinco llegaron a la edad adulta, siendo tres de ellos canónigos y uno profesor del Instituto de las Ciencias de Bolonia.

Las antiguas universidades católicas en España
En España son un ejemplo de la actividad fundacional de universidades por parte de la Iglesia Católica las de Palencia (1221) y Salamanca (1255), dándose la circunstancia típicamente española de que, a partir del siglo XIII, se generó un carácter altruista y caritativo, que cristalizó en los Colegios Mayores, que tenían como fin dar acceso al estudio a los pobres.

Además, la Iglesia Católica española pasó a fundar las universidades americanas, según fueron llegando a ellas como catedráticos gentes formadas en las Universidades peninsulares. En el mundo hispano los Reyes, bajo la sugerencia de la Iglesia, crearon inmediatamente universidades, incluso en Filipinas (la Universidad de Santo Tomás de Manila), a diferencia de lo que sucedió en el Brasil portugués o en la América anglosajona o francesa, donde a lo sumo se fundaron colegios universitarios.

Fueron creadas en una época en que las sociedades eran orgánicas y las universidades eran un órgano más, independientes del poder temporal, con estatutos y patrimonio propio.

Con el tiempo, el papel de la Iglesia fue usurpado por los estados nacientes, y las universidades expropiadas, continuando algunas y desapareciendo en muchos casos otras a la vez que su inmenso patrimonio. Napoleón fue un relevante personaje en este sentido. No obstante la Iglesia continuó con la promoción de la investigación y la transferencia de conocimiento mediante la actividad docente universitaria a través la fundación de las universidades católicas.

Las Universidades católicas hoy en España
La actualidad del papel de la Iglesia Católica en España en los ámbitos educacionales fue recientemente resumido de manera brillante por el Dr. Jiménez Barriocanal en el acto de presentación de la Memoria Anual de Actividades de la Iglesia Católica en España 2015.

En relación directa con el conocimiento, su transmisión y su generación en el ámbito universitario, en 2015 en España había 15 universidades nacidas de la Iglesia -entre pontificias (Salamanca y Comillas), católicas (de Valencia, de Murcia, de Ávila y Sant Paciá),de inspiración católica (Navarra, Deusto, Francisco de Vitoria, Ramón Llull, San Jorge y CEU) y eclesiásticas (San Dámaso)- y 1 ateneo, con 86.776 alumnos en total (el 69% de los alumnos en universidades privadas).

Pero la actividad de la Iglesia Católica en pro del desarrollo universitario es también la llevada a cabo por sus laicos, poco cuantificada por cierto. En este sentido es especialmente reseñable el papel llevado a cabo en la puesta en marcha de la Universidad Complutense de Madrid.

Nueve décadas de la Ciudad Universitaria de Madrid
Hace 90 años, en 1927, se cumplían los 25 años de la llegada al trono de Alfonso XIII. El rey, que ya había puesto en marcha la Junta para Ampliación de estudios e Investigaciones Científicas (JAE) o la Residencia de Estudiantes de Madrid,  quiso celebrar sus 25 años en el trono con la “construcción de los edificios de una gran Universidad”, para lo cual cedió la finca de La Moncloa con destino a la construcción de una Ciudad Universitaria de Madrid, a imitación de las que tenían las más prestigiosas universidades del mundo.

El católico monarca había llevado a cabo la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús en dos ocasiones. La primera en 1911, al clausurar el XXI Congreso Eucarístico, celebrado en Madrid, consagración que tuvo lugar en el mismísimo Salón del Trono del Palacio Real, después de haber trasladado al Santísimo desde los Jerónimos. La segunda el 30 de mayo de 1919, también con toda la Familia Real presente, esta vez en el Cerro de los Ángeles, tras finalizarse la construcción del monumento al Sagrado Corazón de Jesús, original destruido durante la Persecución religiosa y más tarde repuesto.

Se sabe por el padre Mateo Crawley-Boevey que la masonería española rechinó los dientes por estos actos confesionales, pero Alfonso XIII realizó un tercer acto de consagración de España, esta vez al Angel Custodio, en la madrileña parroquia de San José, tras el cual se vió obligado a recibir una delegación de la masonería internacional presidida por el Gran Comendador del Gran Oriente, el Dr. Luis Simarro, al que Santiago Ramón y Cajal reprocharía tal vinculación, y ante quien Alfonso XIII se declaró católico, apostólico y romano, algo que a la postre le costaría el trono, como a muchos otros la vida.

La coordinación de las obras de la Ciudad Universitaria se confió a una Junta Constructora que perduró hasta 1973. El 17 de mayo de 1927 se firmó el decreto que creaba dicha Junta, primer paso para el planteamiento, diseño, construcción y consolidación de uno de los proyectos arquitectónicos y urbanísticos más modernos del Madrid y de la España de la época.

En la mencionada Junta Constructora estuvieron presentes autoridades políticas, académicas y expertos arquitectos, que viajaron por Europa y por los Estados Unidos para inspirarse en el futuro diseño de campus. Aunque las primeras inauguraciones tuvieron lugar en 1933, es de destacar que en la Junta Constructora las autoridades académicas presentes fueron católicos practicantes, de tal modo que se podría decir sin exagerar que la Iglesia Católica a través de ellos y del rey fue decisiva en la puesta en marcha de la UCM.

Florestán Aguilar: promotor de la odontología
El principal promotor de la mencionada Junta desde el ámbito académico fue Florestán Aguilar (1872-1934), catedrático de Odontología de la Facultad de Medicina y director de la Escuela de Odontología, que fue el creador de los estudios de odontología en España, además de dentista de Alfonso XIII, y de la familia real de Austria y de Baviera.

En un número extraordinario de la revista que él mismo fundara, “La Odontología”, publicado en 1935, aparecen las más claras alusiones a las creencias de Florestán Aguilar. Dejó escrito Ramón Aizpurúa, médico odontólogo (p. 214): “Era católico sincero, sin ostentaciones, y su espíritu cristiano no le abandonó en aquellos momentos… Con entereza, con serenidad perfecta, que no teníamos los que le rodeábamos, recibió los auxilios espirituales. Lo hizo con la seriedad que aportaba a todos los actos de su vida, con un fervor sencillo que solamente le pudo dar la conciencia de haber dedicado toda su vida al bien”.

El odontólogo Bernardo Martínez Gil escribió (p. 218): “Fueron administrados los Santos Sacramentos al Dr. Aguilar que los pedía con el anhelo de quien espera en Dios y desea recibir los consuelos de la Religión Católica en que vivió. Fuéronle también colocadas las medallas de su devoción y la que tanto solicitó de la Hermandad de san Cosme y san Damián a la que pertenecía”.

Precisamente en la Sesión Necrológica de la Academia Deontológica de la Hermandad de los Santos Cosme y Damián de la cual era hermano, el Dr. Zúñiga Cerrudo pronunció (pp. 260-261): “Todos sabéis que por una gracia especial que el Cielo otorga en abundancia a quien la desea, el Dr. Aguilar recibió los Santos Sacramentos ‘in articulo mortis’, para que le fuese impuesta, después de haberlo solicitado vivamente, la medalla de la Hermandad, que todavía no había recibido…Nada hay más elocuente que revelar la fe del buen católico que el modo con que prepara la marcha de este mundo… Pues así murió el Dr. Aguilar, después de una vida fecunda”.

En ABC se darían los siguientes detalles ( p. 369): “…a petición suya acudió a su domicilio D. Diego Muñoz, párroco de la Iglesia de San Ginés y director espiritual del finado, quien le administró los Santos Sacramentos. El Dr. Aguilar confesó y comulgó con gran serenidad”.

En Ahora se desvelaban otros referidos a la capilla ardiente ( p. 375): “Detrás de la cabeza un Cristo obra de Benlliure, que tuvo en vida sobre la cabecera de la cama y al que el Dr. Aguilar llamaba su compañero…Esta mañana asistirá el nuncio de su Santidad, Mons. Tedeschini, y el Obispo de Madrid, doctor Eijo, y en la capilla ardiente se dirán misas de ‘corpore insepulto’ desde las ocho de la mañana hasta las once y media, en que se verificará su traslado al cementerio de la Almudena”.

En El Debate se recogía ( p. 384): “El finado ha muerto después de recibir los auxilios espirituales, como católico ferviente que era. Sobre el pecho se le colocó, antes de morir, la medalla de la Hermandad de san Cosme y san Damián…Ha muerto santamente, rodeado de sus discípulos y abrazado a la Medalla de los Santos Patronos, recibiendo, en pleno conocimiento, con todo fervor, los Santos Sacramentos”.

Rafael Folch: historiador de la ciencia farmacéutica
Otro miembro académico de la Junta Constructora de la UCM, profundamente creyente, fue  el médico Rafael Folch y Andreu (1881-1960).

En su discurso “Amemus professionem: el farmacéutico del siglo XVIII como hombre de ciencia” (1940) refiriéndose a  su falta de elocuencia: “Pero Dios no se ha dignado concederme tan valioso como codiciado don, para otorgarme en cambio otro del que me siento siempre celoso, guardándole eternamente agradecido, como uno de los tesoros que más aprecio, cual es la firme voluntad y la más buena intención que instintivamente empleo en todas las obras que tengo que ejecutar…No queremos sin embargo dar comienzo a esta exposición sin antes rendir un pequeño homenaje a los tres compañeros que han dejado de colaborar con nosotros durante el último curso: uno llamado por el Todopoderoso, quien sin duda habrá querido acogerle con toda su divina clemencia…que Dios les conceda largos años de vida para que se puedan gozar de la satisfacción íntima que lleva consigo el haber cumplido bien con el deber que le tenía encomendado la Sociedad…Pero por ser cada ser humano de origen divino y por poseer el germen de la Medicina empírica…”, discurso en el que hace además profusa citación de textos bíblicos.

Al referirse a santa Hildegarda de Bingen detalla “…se consagró al Señor en el convento de Disenberg…”. De igual manera en su Historia de la Farmacia (1927) hace alusión cabal al papel de la Iglesia Católica en la promoción y generación del conocimiento a lo largo de la historia, mencionando la labor educativa de los monjes así como refiriéndose al importante papel de la Iglesia Católica en la creación de las universidades.

Antonio Simonena: médico y senador
También formó parte de la Junta Constructora de la UCM Antonio Simonena Zabalegui(1861- 1941), médico,  cuyas profundas creencias y su deseo de servir a la sociedad española le llevó a ser elegido por la Coalición Católica senador en 1907. 

Después de estudiar en la escuela de Artes y Oficios pamplonesa (1874-78), cursó Medicina en la facultad de Barcelona, en la que se licenció con premio extraordinario (1885). Ejerció como médico en el manicomio de San Braulio (1885-88) y como titular en Errazu, plaza que abandonó al conseguir por oposición la de profesor en la Facultad de Medicina de Santiago (1891). De ésta pasó a la de Valladolid (1894) y a la cátedra de Medicina de la Universidad Central, que mereció por oposición (1907). Mereció amplia fama como especialista clínico y dejó inédito un tratado de enfermedades del riñón. Pamplona le dedicó una calle en el barrio de San Jorge (1967).

José María Yanguas: abogado y embajador
Finalmente nos referimos a José María Yanguas Messia (1890-1974), vizconde de Santa Clara de Avedillo,  que fue un abogado que también formó parte de la Junta Constructora de la Ciudad Universitaria de Madrid, y cuyas creencias  católicas fueron compatibles con su actividad de promoción universitaria.

Estudió derecho con los Agustinos de el Escorial, o sea, que recibió religión en la escuela, lo que no le impidió participar directamente en la fundación de la más grande universidad española contemporánea en la que la Iglesia intervino a través de los laicos.

Dejó escrito: “Mas, no por eso, el ideal deja de tener valor permanente, sobrevive a los vaivenes de los tiempos. El ideal definido por nuestros teólogos del Siglo de Oro con una visión integral de la gran familia humana creada por Dios, salió de nuestras Universidades cuando España era la primera potencia del mundo, y hubiera sido muy humano en los españoles de entonces ceder a la tentación de la fuerza y del éxito. Prevaleció en su doctrina la razón, y de ahí dimana su valor universal y perenne”.

A las elecciones de 1923 concurrió en el seno del Partido Conservador. Su fidelidad a la monarquía le impidieron ejercer ningún cargo público de relevancia durante la Dictadura franquista, después de acabada la Guerra Civil. Fue Embajador de España ante la Santa Sede de 1938 a 1942.

Como diplomático participó en el asesoramiento para la resolución de diferentes conflictos de carácter internacional. Asociado del Institut de Droit International desde 1923, y nombrado en 1973 miembro de Honor de la misma. Fue uno de los expertos en Derecho Internacional españoles más influyentes y reconocidos de su época. Fue un firme defensor del regreso de la Monarquía y de la entrada de España en la Comunidad Europea, moriría antes de que ambas cosas sucedieran.

Decía Menéndez-Pelayo, refiriéndose a la valoración que los españoles hacemos de nuestros logros científicos, que “fuerte cosa es que los españoles seamos tan despreciadores de lo propio”.

A lo largo del análisis que realiza al respecto en su obra La ciencia española: polémicas, indicaciones y proyectos, llega explícitamente a afirmar que “desprecian a los antiguos sabios porque fueron católicos y escribieron bajo un gobierno de unidad religiosa y monárquica”. También los católicos como lo fue él deberíamos entonar un mea culpasimilar.

(Alfonso V. Carrascosa es un científico del CSIC)

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/gente-creo-apoyo-las-universidades-caso–61424.htm

Cientos de obras científicas de la Antigüedad se conservan porque clérigos medievales las tradujeron

Se celebró el sábado 30 de septiembre el Día Internacional de la Traducción. Este día tiene, por suerte, mucho que ver con la compatibilización ciencia y fe, ya que es la fecha en la que se conmemora el fallecimiento de San Jerónimo, traductor de la Biblia y santo patrono de los traductores.


San Jerónimo quitándole una espina de la pata a un león que sufría por ello, y que en agradecimiento le acompañó el resto de su vida.

Alguien como San Jerónimo sería hoy llamado científico especializado en filología. El primer libro que imprimió Gutenberg, inventor de la imprenta, fue la Biblia.


La Biblia impresa por Johannes Gutenberg (1398-1468) en torno a 1454, de la que se conservan 48 ejemplares en el mundo, es la Vulgata, traducción al latín de San Jerónimo declarada canónica por el Concilio de Trento.

Es la tradición católica la que probablemente más haya contribuido al fomento de la traducción a lo largo de la historia, y en España ocupan lugar destacadísimo las escuelas de traductores formadas por eclesiásticos y amparadas por papas y obispos.

La Escuela de Traductores de Toledo
Sin duda la más importante y conocida de todas es la Escuela de Traductores de Toledo (en torno a 1126). Su fundación, en parte derivada de la conquista de Toledo en 1085 porAlfonso VI y la incautación de la Biblioteca de Córdoba en manos del califa Al Hakam II, llevó a un conjunto de personalidades relevantes en el campo de lo que hoy llamaríamos filología clásica a dedicarse en cuerpo y alma a las traducciones del griego, greco-árabe, árabe y hebreo al latín o al romance (español), sobre medicina, álgebra, astronomía, etc. Esto ocurría en el emblemático Toledo de las tres culturas, que se dio cuando el gobernante era católico.


Alfonso X el Sabio (1221-1284) continuaría un siglo después la Escuela de Traductores de Toledo.

Así, tenemos a grupos de especialistas formados por ejemplo por Raimundo de Sauvetat (Gascuña, en fecha desconocida – Toledo, 1152), a quien se considera fundador de la escuela, monje cluniaciense (reforma benedictina), que fue en 1126 nombrado arzobispo de Toledo y en el periodo 1130-1140 montó un equipo de traductores de su cabildo (clérigos). Más tarde, en 1141, Pedro El Venerable, abad Cluny, impulsó dicho grupo, y entre 1152 y 1166 el arzobispo Juan continuó la obra.

También Domingo González (Gundisalvo), arcediano de Cuéllar (Segovia) y Juan Hispanotraducirían del árabe al romance castellano y latín el Algoritmi de numero Indorum de Al Hawarizmi (musulmán) , la Física de Aristóteles (pagano) o De Caelo et Mundo y De Scientiis de Al Farabi (musulmán). No quemaron libros escritos por musulmanes o paganos, los tradujeron para que no se perdieran.


El Planisferio de Ptolomeo.

Lo mismo hicieron Marcos de Toledo (canónigo de la catedral) y Guillermo de Stadford (arcediano de Toledo), o Gerardo de Cremona (Cremona, ca. 1114 – Toledo, 1187) con el famoso Almagesto de Ptolomeo de Alejandría (astronomía): tradujeron 87 obras de PtolomeoArquímedesAristótelesHipócratesGaleno…todos paganos politeístas, o Roberto Retines y Hernan el Dálmata con el Planisferio de Ptolomeo, o el Álgebra de Al Harawizmi…

Pero Toledo no fue el único lugar en España que se hizo lo mismo: no quemar libros de paganos, sino traducirlos para que no se perdiera el conocimiento.

Escuela de Traductores de Ripoll
Está también la Escuela de Traductores de Ripoll (siglos X-XI), en la que el eminentísimo Abat Oliba (971-1046), benedictino, tradujo de 66 a 246 manuscritos, la primera traducción del Libro del Astrolabio y varios libros de matemáticas, astronomía…


Fachada del Monasterio de Santa María de Ripoll (Gerona), donde estuvo asentada la escuela de traductores. Foto: Universidad Carlos III de Madrid.

Escuela de Traductores de Tarazona
Por último, la Escuela de Traductores de Tarazona (siglo XII), en la que Hernán el Dálmata (o de Carintia), dedicado a las ciencias, transcribió al latín los comentarios de Maslama de Córdoba sobre el Planisferio (Ptolomeo) o el Corán (1141), además de opúsculos con fines de evangelización entre los musulmanes aún no convertidos.


Palacio Episcopal de Tarazona (Zaragoza), donde estuvo la Escuela de Traductores. Foto: Fuenterebollo.

En ella también trabajó Hugo de Santalla (o Sanctallensis) que tradujo del árabe al latín entre otras obras el Centiloquium (Ptolomeo), los comentarios de Al Biruni (1048) sobre las Tablas de Al-Hawarizmi, los Liber ymbrium y De nativitatibus de Masallah, la Geomancia (o tratado de adivinación) de autor anónimo, o la Tabula Smaragdina (citada por San Alberto Magno en su obra De rebus metalicis et mineralibus).

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/cientos-obras-cientificas-antigedad-conservan-porque-clerigos-59663.htm