Unos comentarios del P. Gustavo Lombardo sobre la Ideología de Género

«Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y le hundan en lo profundo del mar» (Mt 18, 6).

Catecismo de la Iglesia Católica, 2286: El escándalo puede ser provocado por la ley o por las instituciones, por la moda o por la opinión. 

A pesar de la presión mundial que hay sobre el tema, con la Santina se superarán esos planteamientos y leyes que hoy nos imponen. Rezamos por quienes las promueven.

 

«¿Qué significa educar a lo católico en la escuela?»: Un congreso en Barcelona buscará dar respuesta

El próximo sábado 1 de diciembre en el Seminario Conciliar de Barcelona se celebrará el I Simposio de Educación Católica con el fin de trabajar sobre “la identidad como clave de futuro”. (Vea aquí el programa).

La iniciativa de organizar este Simposio ha coincido en el tiempo con los ataques de los gobiernos liderados por Sánchez desde el Gobierno central en Madrid y Torra en Barcelona contra la enseñanza de la religión católica en las escuelas.

El primero -esta misma semana- ha abierto un plazo de consulta pública para eliminar, en la enésima reforma educativa que se pretende implantar en 40 años de democracia, el valor académico de la asignatura de religión.

El segundo ha propuesto recientemente al Consejo Escolar de Cataluña la supresión de la asignatura optativa de religión católica y la imposición de una asignatura obligatoria de Cultura Religiosa basada en un enfoque relativista y laicista.

Gran representación de los líderes en la educación católica

La inauguración del Simposio correrá a cargo del Arzobispo de Tarragona Jaume Pujol, y será clausurado con la celebración de la Eucaristía presidida por Antoni Vadell, obispo auxiliar de Barcelona.

En el acto participarán, entre otros: Núria Miró, directora del Colegio Montserrat de Barcelona, referente mundial en innovación educativa; Juan Carlos Corvera, fundador y presidente de la Fundación Educatio Servanda, al que recientemente la justicia le ha dado la razón frente a los ataques de los líderes de la “ideología de género”; o Alfonso Aguiló, que preside la Fundación Arenales, cuya red de colegios de ideario cristiano sigue creciendo a escala internacional.

Para más información e inscripciones: www.educatolica.es

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/espana/721816879/AAQue-significa-educar-a-lo-catolico-en-la-escuelaA-Un-congreso-en-Barcelona-buscara-dar-respuesta.html?utm_source=boletin&utm_medium=mail&utm_campaign=boletin&origin=newsletter&id=31&tipo=3&identificador=721816879&id_boletin=630882950&cod_suscriptor=445331

El derecho de los niños a ser amados (1)

En el año 2.000, con motivo del Jubileo de las Familias, el Pontificio Consejo para la Familia, publicó un importante documento sobre la educación de los hijos. Es un tema de rabiosa actualidad que conviene siempre repensar. Ofreceremos en el Blog en entregas sucesivas, algunos de los contenidos del documento. Hay que leerlo y pensarlo.

«LOS HIJOS, PRIMAVERA DE LA FAMILIA Y DE LA SOCIEDAD»

El derecho de los niños a ser amados, acogidos y educados en familia

“Hijos, obedeced a vuestros padres en el Señor; porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, tal es el primer mandamiento que lleva consigo una promesa: para que seas feliz y se prolongue tu vida sobre la tierra. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, sino formadlos más bien mediante la instrucción y la corrección según el Señor” (Ef 6,1-4).

Escuela de humanidad.

La familia es escuela del más rico humanismo. Para que pueda lograr la plenitud de su vida y misión, se requiere un clima de benévola comunicación y unión de propósitos entre los cónyuges y una cuidadosa cooperación como padres. Contribuye mucho la presencia del padre y es insustituible el cuidado y la atención en el hogar de la madre especialmente para los hijos menores.

La tarea educativa de la familia tiene sus raíces en la participación en la obra creadora de Dios. Puesto que han dado la vida a los hijos, tienen la gravísima obligación de educar a la prole, y por tanto hay que reconocerlos como primeros y principales educadores de sus hijos. Este deber de la educación familiar es de tanta trascendencia que difícilmente puede suplirse. Es, pues, deber de los padres crear un ambiente de familia animado por el amor, por la piedad hacia Dios y hacia los hombres, que favorezcan la educación íntegra personal y social de los hijos. La familia es la primera escuela de las virtudes sociales y del más rico humanismo, que todas las sociedades necesitan.

Primeros y principales educadores.

El derecho-deber educativo de los padres se califica como esencial, relacionado como está con la transmisión de la vida humana; como original y primario, respecto al deber educativo de los demás, por la unicidad de la relación de amor que subsiste entre padres e hijos; como insustituible e inalienable y que, por consiguiente, no puede ser totalmente delegado o usurpado por otros. Pero el elemento más radical, que determina el deber educativo de los padres, es el amor paterno y materno que encuentra en la acción educativa su realización, al hacer pleno y perfecto el servicio a la vida. El amor de los padres se transforma de fuente en alma, y por consiguiente, en norma, que inspira y guía toda la acción educativa concreta, enriqueciéndola con los valores de dulzura, constancia, bondad, servicio, desinterés, espíritu de sacrificio, que son el fruto del más precioso del amor.

Para los padres cristianos la misión educativa tiene una fuente nueva y específica en el sacramento del matrimonio que los consagra a la educación propiamente cristiana de los hijos, es decir los llama a participar de la misma autoridad y amor de Dios Padre y de Cristo Pastor, así como también del amor materno de la Iglesia para ayudar en el crecimiento humano y cristiano de los hijos.

Los padres son, pues, los primeros y principales educadores de sus propios hijos, y en este campo tienen incluso una competencia fundamental: son educadores por ser padres. Comparten su misión educativa con otras personas e instituciones, como la Iglesia y el Estado. Sin embargo, esto debe hacerse siempre aplicando correctamente el principio de subsidiariedad. Esto implica la legitimidad e incluso el deber de una ayuda a los padres. En efecto, los padres no son capaces de satisfacer por sí solos las exigencias de todo el proceso educativo, especialmente lo que atañe a la instrucción y al amplio sector de la socialización. Cualquier otro colaborador en el proceso educativo debe actuar en nombre de los padres, con su consentimiento y, en cierto modo, incluso por encargo suyo.

Valores esenciales.

Los padres deben formar a los hijos con confianza y valentía en los valores esenciales de la vida humana. Deben ayudarles a crecer en una justa libertad ante los bienes materiales, adoptando un estilo de vida sencillo y austero, convencidos de que el hombre vale más por lo que es que por lo que tiene. Frente a los diversos individualismos y egoísmos, deben enriquecerse con el sentido de la verdadera justicia, el respeto de la dignidad personal de cada uno, y más aún el sentido del verdadero amor, la solicitud sincera y servicio desinteresado hacia los demás, especialmente a los más pobres y necesitados.

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/blog/859237490/El-derecho-de-los-ninos-a-ser-amados.html?utm_source=boletin&utm_medium=mail&utm_campaign=boletin&origin=newsletter&id=31&tipo=3&identificador=859237490&id_boletin=34588740&cod_suscriptor=445331

Si los padres dan importancia a la fe, los hijos tienen menos riesgo de comportamientos suicidas

En agosto de 2018 la revista JAMA (Journal of the American Medical Association) publicó un artículo calculando cómo afecta la religiosidad de los padres a las tendencias suicidas en los hijos.

El estudio longitudinal y multigeneracional incluye a 112 padres y 214 hijos, de tres generaciones. Lo realizó el Instituto Psiquiátrico de Nueva York y la Universidad Columbia del mismo estado. De los 214 descendientes, 112 (53%) eran niñas.

En él se valoró el riesgo de trastorno depresivo mayor y también la relación entre conductas suicidas (tanto pensamientos suicidas como intentos de suicidio) y la religiosidad de padres e hijos.

La religiosidad se midió por dos factores: la asistencia a servicios religiosos y la importancia que los entrevistados declaraban dar a la religión en su vida.

Resultados: las chicas religiosas, más protegidas

En el caso de las chicas, se demostró que las que declaraban que la religión es importante en su vida, tenían menos riesgo de comportamiento suicida. En los chicos no se pudo comprobar tal efecto.

En las chicas, también se comprobó que una mayor asistencia a servicios religiosos reducía el riesgo de comportamientos suicidas. De nuevo, en los chicos no se evidenció este efecto.

Padres que dan importancia a la fe, más protectores

Cuando los padres declaraban que la religión era importante en sus vidas, el riesgo de comportamiento suicida bajaba en sus hijos, independientemente de si los hijos consideraban importante la religión.

El estudio especifica que este efecto se comprueba independientemente del estatus matrimonial de los padres, de si los progenitores han tenido pensamientos suicidas o han sufrido depresión y de otros factores de control.

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/ciencia_y_fe/45805371/Si-los-padres-dan-importancia-a-la-fe-los-hijos-tienen-menos-riesgo-de-comportamientos-suicidas.html?utm_source=boletin&utm_medium=mail&utm_campaign=boletin&origin=newsletter&id=31&tipo=3&identificador=45805371&id_boletin=271810414&cod_suscriptor=445331

Victoria rotunda del colegio católico Juan Pablo II contra la ley de multas LGTB de Cifuentes

El 16 de octubre, justo el mismo día que se cumplen 40 años del inicio de pontificado de Juan Pablo II, la justicia española da la razón al colegio católico Juan Pablo II de Alcorcón en su juicio contra las multas impuestas por la ley LGTB de Madrid y condena a la Comunidad de Madrid.

Es la primera gran derrota de la ley de multas LGTB que el PP implantó en 2016 en la Comunidad de Madrid e impulsó su presidenta, Cristina Cifuentes, hoy ya retirada de la política. La sentencia, recientemente dictada por el Juzgado de lo Contencioso-administrativo, no admite recurso.

El colegio católico Juan Pablo II, de la fundación Educatio Servanda (www.educatioservanda.org), fue la primera entidad de la región madrileña a la que se intentó multar con la ley LGTB autonómica.

Una ley de multas gays del PP y una campaña para asustar a los críticos

Todo empezó al iniciarse el curso 2016-2017: el director del colegio envió una carta a las familias criticando la ley autonómica de ideología LGTB aprobada en julio por el PP.

Ni el colegio ni la institución titular, la Fundación Educatio Servanda, recibieron queja alguna de ninguna familia del centro, pero la prensa anticatólica y los lobbies gays lanzaron una campaña contra el colegio, su director y la institución titular. Para los lobbies LGTB era importante hacer un escarmiento, castigar a quien criticase su ley y asustar a los colegios católicos.

Pocos días después, la Consejería de Educación inspeccionó minuciosamente al colegio sin encontrar motivo alguno de incumplimiento de ninguna normativa bajo su tutela.

Tampoco la fiscalía encontró ningún ilícito penal “…al no rebasar los límites del derecho constitucional a la “libertad de expresión”, y concretamente a la “difusión de ideas u opinión”, pudiendo revestir las manifestaciones contenidas en la carta del Director, expresiones desafortunadas e inapropiadas pero sin que de las mismas resulte discurso del odio o a la violencia”.

Aún con todo, la Consejería de Políticas Sociales, haciendo uso del régimen sancionador de la ley LGTB, que prevé sanciones de hasta 45.000 €, multó al director del colegio, que tuvo que pagar 1.000 €. Pero ni  el director ni la Fundación Educatio Servanda quisieron ceder, y la fundación decidió hacerse cargo de las costas judiciales planteando incluso la inconstitucionalidad de la ley LGTB madrileña.

Tras los necesarios recursos administrativos, llegó el turno de los juzgados donde quedó visto para sentencia el día 2 de Octubre. El 16 de octubre (día importante para los devotos de San Juan Pablo II, ya que se cumplían exactamente 40 años de su inicio de pontificado) se ha conocido la sentencia que condena a la Comunidad de Madrid a devolver al director la multa de mil euros, más los intereses y a pagar las costas del proceso que serán ponderadas por el propio juzgado.

Derecho a la libertad de expresión… y a criticar malas leyes

La sentencia judicial, que ya es firme, pone de manifiesto que la “la propia Administración reconoce que el actor lo que ha emitido es una crítica a la Ley 3/2016 (FD 1º de la Orden de 19 de septiembre de 2017), y en este punto la doctrina constitucional relativa a la garantía constitucional del derecho fundamental a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas u opiniones no sólo mediante la palabra o el escrito, sino también mediante cualquier otro medio de reproducción, sostiene que desde la perspectiva del derecho a la libertad de expresión, la formulación de críticas, por desabridas, acres o inquietantes que puedan resultar no son más que reflejo de la participación política de los ciudadanos y son inmunes a restricciones por parte del poder público, salvo si lo expresado solamente trasluce ultraje o vejación. Siendo esto así, el contenido de la carta del recurrente, y las expresiones descontextualizadas por la Administración, lo que reflejan es el desacuerdo del recurrente con una norma jurídica”.

Y remata la sentencia: “la conclusión ha de ser la estimación del presente recurso contencioso-administrativo, lo que hace innecesario el examen de otras cuestiones así como el planteamiento de la cuestión de inconstitucionalidad expuesta en el último fundamento de la demanda,” procediendo “formular expresa imposición de costas”.

Por lo tanto, no se llegará a examinar si la ley autonómica madrileña de multas LGTB es constitucional o no.

En la demanda interpuesta se ponía de manifiesto que la Administración con esa ley LGTB violaba “derechos fundamentales a la libertad de expresión y difusión de pensamiento, ideas y opiniones y de comunicación, así como los derechos fundamentales a la libertad ideológica y religiosa, el derecho a  la objeción de conciencia y el así como la violación del derecho fundamental a la libertad de enseñanza”.

De la misma manera, se argumenta en el recurso la “violación de las libertades de pensamiento, de conciencia y de religión, el derecho de los centros escolares a tener un carácter propio, así como también el derecho de los padres a que los hijos reciban la formación religiosa y moral de acuerdo a sus convicciones, así como también una violación de las libertades relativas a la educación y la enseñanza” derechos todos ellos reconocidos en no menos de diez artículos diferentes de nuestra Constitución, de la declaración Universal de Derechos Humanos, del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y del Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales.

La Fundación da gracias a quienes ayudaron con dinero al juicio

El presidente de Educatio Servanda, Juan Carlos Corvera, ha manifestado su“satisfacción porque se ha reconocido el atropello de no menos de diez derechos fundamentales de las personas y el agradecimiento a todos los que nos han ayudado económicamente a seguir adelante con un proceso judicial en el que hemos tenido que emplear más de diez veces el montante de la sanción”.

El coste de este juicio emprendido por la Administración autonómica (bajo gobierno del PP) para intentar amedrentar con multas a quienes critiquen las leyes LGTB lo pagarán todos ciudadanos con sus impuestos.

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/polemicas/658559989/Victoria-rotunda-del-colegio-catolico-Juan-Pablo-II-contra-la-ley-de-multas-LGTB-de-Cifuentes.html?utm_source=boletin&utm_medium=mail&utm_campaign=boletin&origin=newsletter&id=31&tipo=3&identificador=658559989&id_boletin=446333203&cod_suscriptor=445331

Esas preguntas que hacen los niños sobre Dios… el Papa recomienda el nuevo YouCAT para niños

“Al hojear el YouCAT para niños me encuentro con las preguntas que los niños hacen a sus padres y catequistas un millón de veces, y por eso me parece que resulta tan útil como el propio Catecismo [de adultos, de 1992]“. Así se expresa el Papa Francisco en su prólogo a este catecismo infantil, el YouCat para Niños, que sigue -aunque adaptado para esa edad- el formato de preguntas y respuestas al estilo del YouCATpara jóvenes, que se utiliza desde 2011 y empezó a difundirse durante la JMJ de Madrid.

El YouCAT para niños está escrito y pensado en un lenguaje adaptado a chicos y chicas de entre 8 y 13 años.

En el prólogo del YouCAT para niños, el Papa explica que en él “se encuentran las respuestas a las preguntas más importantes de la vida: ¿De dónde procede el mundo? ¿Por qué existo? ¿Cómo y para qué debemos vivir acá? ¿Qué sucede tras la muerte? El YouCAT para niños es un catecismo muy distinto al que yo utilicé. Este está totalmente adaptado para que los niños y los padres pasen tiempo juntos con él y vayan descubriendo cada vez más el amor de Dios”.

Para que lo lean padres con sus hijos

El Papa lo propone para catequistas, pero aún más para padres y familias, para que lo lean juntos con los niños.

“Queridos padres, conserven este catecismo con ustedes y encuentren el tiempo para mirarlo junto con sus hijos. Página a página, misterio a misterio, pregunta a pregunta. Ayuden a sus hijos a descubrir el amor de Jesús. Esto los hará fuertes y valientes. Les confío el YouCAT para niños”, exhorta el Papa.

El Pontífice sabe que las preguntas son muchas y las respuestas no siempre fáciles. Por eso anima a los padres a seguir formándose, a hacer también ellos preguntas y buscar las respuestas en la Iglesia y sus catecismos.

No callar cuando los hijos pregunten: ¡investigar!

No se cansen de preguntar y de dar razón de su fe. No permanezcan callados cuando las preguntas de sus hijos les apremien. Es más, tengan siempre la fuerza para ser transmisores de la fe que también ustedes mismos han recibido de sus padres. Sean una cadena viviente que haga posible que el Evangelio esté presente, de generación en generación, en nuestras familias, comunidades y en la Iglesia”.

El YouCAT para niños se lanzó este verano durante el Encuentro Mundial de las Familias en Irlanda y ya se puede adquirir en español (en España, en Ediciones Encuentro). Pronto estará disponible en más de 30 idiomas.

Christian Lermer, el director de la Fundación Youcat, explicaba en RomeReports: “Dedicamos mucho tiempo a pensar en las preguntas que necesitaban ser explicadas mejor, y creo que cuanto más intentas explicarle a la gente joven más complicado se hace responder de una manera simple, pero con las palabras adecuadas.”

Este reto (tratar cosas excelsas y misteriosas en lenguaje sencillo) es el que aborda el YouCat: una ayuda para padres y una herramienta de crecimiento para los niños.

Adquiera el YouCAT para Niños AQUÍ en Ediciones Encuentro.

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/nueva_evangelizacion/470856283/Esas-preguntas-que-hacen-los-ninos-sobre-Dios…-el-Papa-recomienda-el-nuevo-YouCAT-para-ninos.html?utm_source=boletin&utm_medium=mail&utm_campaign=boletin&origin=newsletter&id=31&tipo=3&identificador=470856283&id_boletin=769495452&cod_suscriptor=445331

La enseñanza: ¿familia o Estado?

Por Juan Carlos Corvera.

Cuando hablamos de educación, de enseñanza y de escolarización, en el uso ordinario, solemos concebirlas como si las tres palabras fuesen sinónimas.

Sin embargo, conviene caer en la cuenta de manera más consciente de que la enseñanza, y más concretamente la escolarización, son parcelas interiores de la educación. Cierto es que hay más similitud entre los términos escolarización y enseñanza, pero tampoco son exactamente iguales. Estas tres palabras, por tanto, no son sinónimas.

Diremos, simplificando, que la educación es todo ese conjunto de acciones que educan a una persona. La enseñanza estaría circunscrita a la formación académica o de contenidos culturales y la escolarización sería la enseñanza en la fase inicial de la escuela que reconocemos como obligatoria. Forman entre ellas tres círculos concéntricos, aunque para abreviar en estas líneas hablaremos de la enseñanza teniendo en cuenta que incluye la escolarización.

Antes de descender a la confrontación política en que se ha convertido la enseñanza, sería necesario buscar una fuente primera, una inspiración máxima y previa al comercio de las mayorías parlamentarias que ilumine el debate político desde fuera. Para ello, es preciso salir del concepto de enseñanza y buscarla, por elevación, en el círculo más amplio, el de la educación.

Desde ese enfoque, constatamos que la educación es uno de los derechos fundamentales de “la familia humana” -como el propio texto dice-. La Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) es una formulación jurídica de los derechos naturales de las personas, definidos en la carta como derechos y libertades fundamentales del hombre.

En su artículo 26 se considera la educación como uno de esos derechos fundamentales de las personas. Artículo 26.1: “Toda persona tiene derecho a la educación”. Esta es la fundamentación pre-política admitida por todos. La educación es un derecho de la persona.

Dando un paso más, es para todos evidente que, en ocasiones, hay derechos cuyos titulares no pueden ejercer por sí solos. Los niños no pueden aplicarse, por sí mismos, muchos de los derechos que les corresponden por ser personas. El de la educación, el de la vida y muchos otros no pueden ser ejercidos por las personas en sus primeros años de vida.

Entonces, ¿a quién corresponde asumir ese derecho a la educación y por tanto a la enseñanza y la escolarización, mientras que sus titulares no pueden ejercerlo directamente? Este es el verdadero quid de la cuestión.

La naturaleza de las cosas, que se olvida con demasiada frecuencia, determina con la sencillez de la verdad que son los padres quienes tienen la responsabilidad de la educación de sus hijos. Es nuevamente ese derecho natural el que inspira a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que en su artículo 26.3 dice: “Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”. También la Carta de los Derechos del Niño en su artículo 7 determina: “El niño tiene derecho a recibir educación… El interés superior del niño debe ser el principio rector de quienes tienen la responsabilidad de su educación y orientación; dicha responsabilidad incumbe, en primer término, a sus padres”. Podríamos poner muchos más ejemplos.

Entonces, ¿tiene el estado algún papel en la educación?. Por supuesto que sí. Tanto en la educación como en la enseñanza, el estado tiene el papel de asegurarse de que los padres provean este derecho a sus hijos. Ese es su verdadero e importantísimo papel, ser subsidiarios de la familia.

Sin embargo, desde hace más de cien años, el ejercicio del derecho a la enseñanza de nuestros hijos está siendo aplicado directamente por el estado. El esquema actual en la enseñanza es persona-estado-familia.

El estado decide las asignaturas que estudian nuestros hijos, las horas a la semana que estudian cada asignatura, las condiciones del profesor que puede impartir esa asignatura, su formación, su habilitación, la zona en la que podemos, o no, elegir un colegio, etc., etc… No es fácil caer en la cuenta de hasta qué punto la enseñanza de nuestros hijos se organiza a nuestro margen, pero si lo hiciésemos sería hora de plantearnos en serio la recuperación del ejercicio del derecho de nuestros hijos, también en la enseñanza, que responde a este orden natural, ontológico: Persona-Familia-Estado.

Leyendo el artículo 27 de nuestra constitución, es aún más sorprendente que hayamos llegado a esta situación. Art. 27.1: “Todos tienen el derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza”. Art. 27.3 “Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”. Art. 27.5: “Los poderes públicos garantizan el derecho de todos a la educación, y la creación de centros docentes”. Art. 27.6 “Se reconoce a las personas físicas y jurídicas la libertad de creación de centros docentes, dentro del respeto a los principios constitucionales”.

Nos hemos resignado, en los contenidos, por ejemplo, a que nuestros hijos consuman un “menú del día nacional” –asignaturas– que tiene que servirse sí o sí en todos los “restaurantes” –colegios– con independencia del tipo de centro que sea.

Caemos en el permanente debate entre educación pública o concertada, que no es más que un trampantojo que oculta la verdadera dicotomía, el meollo de la cuestión, que es entre familia o estado. No nos entretengamos con las hojas del árbol cuando lo que debemos hacer es apuntar a la raíz. Como padres debemos replantearnos el puesto que nos corresponde con independencia de a qué colegio llevemos a nuestros hijos. Los padres les amamos y por eso queremos lo mejor para ellos. Yo no sé lo que quiere el estado, con sus vaivenes ideológicos y partidistas, para los míos.

Las familias hemos asimilado como algo natural un sistema que nos ha arrebatado una de las parcelas más importantes en la educación de nuestros hijos, su formación en las escuelas en los años más críticos de su vida: la infancia y la adolescencia.

Es hora de un cambio de paradigma, de una verdadera revolución educativa –que no revuelta– cuyo objetivo final sea la recuperación del orden natural de las cosas. La verdadera libertad de enseñanza estará mucho más cerca cuando los centros, con independencia de que sean centros públicos –de la red estatal o de la red de iniciativa social o concertada– o privados tengan la suficiente autonomía para determinar sus métodos y sus contenidos.

¿Cuántos ejemplos más hacen falta para comprobar que con la palanca de la enseñanza un estado totalitario puede ahormar una sociedad a su antojo? ¿Cuánto tardarían en entrar también en el Sancta Sanctorum de la educación de las conciencias de nuestros hijos a través de asignaturas y contenidos de orden moral que todos los centros tendrían la obligación de asumir? ¿Cuánto tiempo más estamos dispuestos a asumir estas anomalías del sistema de enseñanza?

Juan Carlos Corvera es padre de familia y fundador y presidente de Educatio Servanda (Colegios Juan Pablo II).

 

10 enseñanzas de la Biblia acerca de ser padres: una sabiduría práctica que no caduca

Ser padre nunca ha sido fácil, ni en el siglo XXI ni en la época en que se fueron escribiendo los libros de la Biblia. La Sagrada Escritura tiene mucho que decir sobre esta tarea para la que no prepara la escuela ni el mundo empresarial o laboral. En la web de formación para padres AllProdDad han seleccionado 10 versículos que pueden aplicarse en todas las épocas y en todas las familias.

1. Sé el primer maestro de tus hijos (Proverbios 22,6)

Es responsabilidad de los padres “formar al niño para que siga el buen camino”. No es responsabilidad del Estado, la escuela ni el gobierno, sino de los padres.

2. Los padres han de dar ejemplo de cómo se vive bien (2ª Corintios 3,2-3)

La Escritura enseña que la forma en la que vivimos es como una “carta de Dios”, una carta que leen nuestros hijos, cada día.

3. Aportad lo que necesita la familia (1ª Timoteo 5,8)

Incluso un padre de familia que está en paro o que apenas puede aportar dinero al hogar puede aportar su corazón y deseo. Solo con ser padre y estar al alcance se aporta más que con el alquiler o la comida. Los padres tienen el deber de proveer las necesidades materiales, pero incluso cuando económicamente es difícil, pueden y deben proveer mucho como padres.

4. Los buenos padres imparten disciplina a sus hijos (Proverbios 13,24)

El padre que ama a sus hijos “cuida de disciplinarlos”, dice la Escritura. Eso también se relaciona con el liderazgo proactivo de los padres en el hogar.

5. Los padres pasan tiempo con sus hijos, y no es tiempo vacío (Deuteronomio 6, 6-9)

“Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa”… La Escritura pide a los padres implicarse en conversaciones profundas, corazón a corazón, que aporten sabiduría, y no solo datos. Es bueno planificar (con fecha, hora) “paseos para conversar” con los niños, de uno en uno. Es tiempo familiar que vale la pena.

6. Tener compasión es una característica paterna

Un padre tiene compasión por sus hijos, como apunta el Salmo 103,13: “así el Señor se apiada”.

7. Dedica recursos a lo que dices valorar

En la carta del Apóstol Santiago (Santiago 1,22) leemos: “no os limitéis a escuchar la Palabra, ponedla por obra, no os engañéis a vosotros mismos”.

8. No exasperéis a vuestros hijos (Efesios 6,4)

No exasperéis a los hijos, dice la Escritura, sino “más bien educadlos con la disciplina y enseñanza que viene del Señor”. Lo que propone la Biblia es educarlos para que sean jóvenes de fe.

9. Los padres nunca se rinden en lo que toca a sus hijos

La historia del hijo pródigo (Lucas 15, 20-24) es la de un padre que nunca pierde la esperanza y está listo para recibir de nuevo a su hijo con los brazos abiertos. Educar, disciplinar, pedir que rindan cuentas… pero nunca rendirse.

10. Los padres rezan por sus hijos (1º de Crónicas, 29, 19)

“Señor, concédele a mi hijo Salomón un corazón íntegro para que pueda cumplir tus mandamientos, preceptos y leyes, poniéndolos todos en práctica”, rezaba el Rey David. En AllProDad añaden: “los niños que saben sin duda alguna que sus padres rezan por ellos cada día tienen una sensación profunda de amor y seguridad”.

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/vida_familia/339381519/10-ensenanzas-de-la-Biblia-acerca-de-ser-padres-una-sabiduria-practica-que-no-caduca.html?utm_source=boletin&utm_medium=mail&utm_campaign=boletin&origin=newsletter&id=31&tipo=3&identificador=339381519&id_boletin=60238042&cod_suscriptor=445331

Cine en la Enseñanza para el curso 2018-2019

Repetimos en Cantabria, por desgracia, el proyecto escolar de “Cine en la enseñanza”. Un caballo de Troya por el que se cuelan en las aulas todo tipo de películas, algunas obscenas, mal habladas, con ofensas a los sentimientos religiosos y con adoctrinamiento de género; y todo ello con una valoración artística más que discutible.

El programa consiste en la proyección de tres películas, durante el horario escolar,  y en el posterior trabajo exhaustivo en clase de cada película, a través de las unidades didácticas preparadas por sus diseñadores.

Su objetivo principal, según todos sus promotores, es la prevención de drogodependencias, si bien, varias de las películas que han formado parte de estos ciclos no han tenido que ver con las drogas.

Son películas dirigidas a los alumnos de 4º de ESO, pero muchas veces son para adultos, con calificación moral desaconsejable, escenas de mucha violencia, diálogos soeces,  sexo explícito, burlas al catolicismo, ideas de fondo inmoral en ambientes de familias desestructuradas y apología del lobby LGTBI. El proyecto no escatima en gastos, está dotado con bastante dinero e incluye un seminario destinado a los profesores, para su aplicación práctica en las aulas.

La realidad en el aula muestra que en muchos casos no se lleva a cabo ni un trabajo previo en el aula, ni un trabajo posterior en la tutoría, pues no se trabajan las citadas unidades, limitándose, si el centro las ha recibido, a repartirlas a los alumnos. A esto hay que añadir, como se ha apuntado antes, que las películas son de dudosa calificación moral, conteniendo una auténtica amalgama de valores y contravalores sin que al alumno se le aporten criterios válidos para discernir actitudes correctas de comportamiento.

Se trata así de un atentado contra la Constitución Española y toda la normativa en materia de educación, al no respetar el derecho de los padres a que sus hijos sean educados conforme a sus convicciones, pues muchas familias desconocen los detalles de esta actividad.

Participan muchos institutos y colegios del norte de España. Pero llama la atención el interés que tienen en el programa varios centros escolares cántabros de ideario católico. Por ejemplo, en la lista de admitidos al seminario de preparación de la actividad figuran colegios como el de la Sagrada Familia, San Antonio, San Agustín, Kostka, Sagrado Corazón-Esclavas, Nuestra Señora de la Paz, Calasanz, Centro Social Bella Vista o el Santa María Micaela.

Afortunadamente, tenemos constancia de que este programa se ha eliminado de algunos centros escolares, que han visto en él demasiados inconvenientes. Animamos al resto de colegios e institutos a hacer lo mismo, pues lo único que deben hacer los responsables de los centros es, simplemente, decir no a la participación en dicha actividad.

Desde la Asociación para la Defensa de los Valores Católicos en la Enseñanza (ADVCE), creemos que la Iglesia Católica debería prohibir la participación de centros de ideario cristiano, recomendando a los padres que conozcan y se impliquen en las actividades complementarias y extraescolares en las que participan sus hijos. Igualmente, las asociaciones de padres también deberían intervenir para que no llenen a sus hijos de ideas que no colaboran en nada a la adquisición de conocimientos objetivos y valores morales adecuados. Los profesores deberían negarse a participar en ellas. Especialmente, CONCAPA debería informar seriamente a sus afiliados sobre este proyecto que año tras año enturbia la mente de los adolescentes durante la jornada escolar.

En el siguiente enlace puedes descargar la carta que hemos remitido por correo postal a las direcciones de los centros de ideario católico: Carta remitida a centros

Se publica en Inglaterra libro que recuerda que el objetivo de la educación católica es llevar a los niños a la Santidad

Londres (Martes, 07-08-2018, Gaudium Press) Con el título de “Out of the Classroom and into the World: How to transform Catholic Education” (Fuera del Salón de Clases y Hacia el Mundo: Cómo Transformar la Educación Católica), un autor convertido a la Iglesia Católica, padre de familia, profesor y educador en casa, Roy Peachey, reflexionó sobre el objetivo primordial de la educación católica, el cual debería ser ayudar a sus estudiantes a ser Santos.

El autor pide que las instituciones educativas católicas estén impregnadas de los valores de la fe y que no se relegue la educación religiosa simplemente a una asignatura de religión. Pero las propuestas del escrito van más allá de una reflexión sobre el testimonio cristiano, sino que incluyen una renovación del modelo educativo para cambiar la manera en que se intenta resolver el problema planteado.

“Las escuelas deberían aprender de los hogares y no al revés”, propone Peachey, quién motiva a los padres de familia a reflexionar sobre su responsabilidad en la educación de los hijos, frecuentemente delegada a los educadores en las escuelas sin una suficiente reflexión. Las escuelas deberían reflejar de hecho los valores y convicciones de las familias, quienes deben vivir por su parte un testimonio más profundo.

Por este motivo, el autor plantea un desafío a los lectores: “La verdad es que si nosotros nos hacemos cristianos más fieles, entonces nuestras escuelas van a volverse más esencialmente católicas; y si nuestras escuelas se hacen más esencialmente católicas, entonces nuestros estudiantes van a hacerse más vitalmente humanos”.

Entre los consejos prácticos ofrecidos por el autor se encuentran un retorno a la oración, la restricción o limitación del uso de dispositivos electrónicos en el salón de clase y la búsqueda de que los alumnos vuelvan a valorar las obras de literatura clásica en lugar de las ficciones modernas. Todo como parte de un llamamiento a una vocación más alta: “Fuimos creados para conocer, amar y servir a Dios; no para llegar a la universidad y encontrar un trabajo bien remunerado”.

Con información de Catholic Herald.

FUENTE: https://es.gaudiumpress.org/content/97108-Se-publica-en-Inglaterra-libro-que-recuerda-que-el-objetivo-de-la-educacion-catolica-es-llevar-a-los-ninos-a-la-Santidad