La revista científica The Lancet avisa: la abstinencia y la fidelidad frenan la transmisión del SIDA

Dos reconocidos doctores han escrito un artículo en The Lancet explicando por qué las campañas publicitarias y programas de educación sexual deben incorporar más datos de la ciencia y menos sofismas o pseudo argumentos serviles a ideologías.

Y es que en las últimas semanas ha sido Chile, aunque anteriormente la polémica se ha suscitado en otros países, a quien se le ha afeado el fracaso de sus políticas de lucha contra el SIDA, basados principalmente en el uso del preservativo. La transmisión del VIH-SIDA ha crecido en el país sudamericano un 96% en el período 2010 a 2017, según revela informe presentado por el médico infectólogo Dr. Alejandro Afani del Hospital Clínico de la Universidad de Chile y refrendado por ONU SIDA.

La web Portaluz explica que estas cifras, que no habían sido expuestas por el anterior gobierno de Michelle Bachelet, revelan que los principales afectados por este desastre son los jóvenes entre 15 a 25 años de edad.

Es evidente que en Chile, como en tantos otros países en donde todo se ha basado en el uso del preservativo, han fracasado las estrategias de educación y prevención. Al respecto, los doctores Chika Edward Uzoigwe (MRCS) y Luis Carlos Sánchez Franco de Reino Unido aportan soluciones con su publicación Abstinence in HIV prevention: science and sophistry (aquí en inglés), en la prestigiosa revista médica The Lancet.

Advierten cuál es la información veraz que se debe entregar a los ciudadanos en cualquier país para prevenir efectivamente la transmisión del VIH-SIDA. Y sorprende la evidente coincidencia de la verdad científica con las orientaciones pastorales que la Iglesia (considerando su doctrina moral) propone sobre esta materia.

En concreto, Uzoigwe y Sánchez cuestionan toda afirmación que desconozca o niegue la efectividad de la abstinencia y fidelidad para detener la transmisión del VIH-SIDA. “Este enfoque -señalan en The Lancet- es potencialmente peligroso y antiético. Es importante no mezclar la eficacia del mensaje con la capacidad de persuasión del mensajero. La evidencia es incuestionable: la abstinencia y la fidelidad reducen la transmisión del VIH”.

Como fuente, los científicos de Reino Unido citan, entre otras, las conclusiones del Centro para el Control de Enfermedades del Gobierno de los Estados Unidos (US CDC. HIV/AIDS: prevention).

Con absoluta claridad los investigadores reiteran la responsabilidad ética, legal y política en esta materia de las autoridades. Esto, señalan, involucra considerar la verdad objetiva: “Un principio fundamental de la prevención de enfermedades en epidemiología es la prevención de riesgos. El hecho de que este mensaje no parezca ni popular ni agradable no puede justificar que… no elogien la veracidad de este mensaje. De hecho, debería alentar -a todos quienes participan en la promoción de la atención de la salud- a reevaluar la manera en que se transmite el mensaje”.

Al momento de salvar vidas, señalan en The Lancet, no se trata de si el mensaje es “popular o impopular”, puntualizan. El desafío ético y moral que se plantea entonces es lograr comunicar con efectividad la verdad: que sólo la Abstinencia y la Fidelidad logran detener la transmisión del VIH-SIDA, otras enfermedades de transmisión sexual o embarazos no deseados. Lograr que esta verdad sea acogida, valorada y genere adhesión en la comunidad es el desafío.

Acompañamiento y voz de la Iglesia
En el mundo son miembros de la Iglesia Católica y organizaciones vinculadas a ella quienes históricamente han liderado la acogida y acompañamiento de personas que viven con VIH-SIDA.

Desde que los científicos identificaron al Virus de la Inmunodeficiencia Humana como responsable de la destrucción del sistema de defensas que causa el SIDA, los Papas han advertido la importancia de formar a niños y jóvenes en una sexualidad que proteja efectivamente la vida.

Así, el año 2016, en horas previas a celebrar la Jornada Mundial del SIDA, Papa Francisco señaló que “el mapa mundial del SIDA es un espejo del mapa mundial de la pobreza” y exhortó luego a que “todos adopten comportamientos responsables para prevenir una mayor difusión de esta enfermedad”. En concreto esos “comportamientos responsables” se refieren a educar en el amor a la castidad, la abstinencia antes del matrimonio y la fidelidad marital; propuestas por la Iglesia como expresiones sanas y trascendentes de la sexualidad humana.

El propio científico Luc Montagnier, a quien se atribuye el descubrimiento del VIH ha respaldado los planteamientos de la Iglesia al declarar: “Los remedios de la medicina no son suficientes… En particular, es necesaria la educación de la juventud frente al riesgo de la promiscuidad sexual, y prevenirla” (Montagnier, AIDS: natura del virus, en Aa. Vv., Vivere: perché? L’AIDS, Acts of the Fourth International Conference organized by the Pontifical Council for Health Pastoral Care, Ciudad del Vaticano, 13-15 de noviembre de 1989, en Dolentium Hominum 5, 1990)

¿Y el condón?
Para quienes no siendo católicos y conociendo que viven con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana en sus cuerpos (o que podrían estar portándolo) y que deciden mantener una vida sexual activa, el condón suele ser su única opción. Pero es importante que se informen… Según indican todos los estudios, el condón no es 100% efectivo. Lo reconoce la propia FDA de Estados Unidos (pulse y lea en el párrafo tercero: “Condoms are not 100% safe”).

Comentando las cifras, se ha vuelto famosa la frase de la Dra. Helen Singer-Kaplan “Confiar en los preservativos es coquetear con la muerte” en el libro The Real Truth about Women and AIDS (Universidad de Cornell).

La conclusión de los médicos de The Lancet parece clara: es un error trágico-maligno entonces, apostar a reducir la tasa de transmisión del VIH con campañas que privilegian solo el uso del condón.

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/revista-cientifica-the-lancet-avisa-abstinencia-fidelidad-64175.htm

La pornografía es una «droga»: a más consumo, «más daño al cerebro», avisa el arzobispo de Pamplona

La pornografía es uno de los grandes problemas del siglo XXI. Su consumo está completamente generalizado e incluso los niños están expuestos a este contenido. Los efectos son devastadores para la persona y se está multiplicando el número de casos de adicción. Sus consecuencias son físicas, sociales y familiares y muchas vidas se están destruyendo por esto.

Sabiendo la gravedad de la situación, el arzobispo de Pamplona y Tudela, Francisco Pérez, ha publicado una carta pastoral que lleva por título La pornografía degenera y destruye la persona.

En su escrito, el prelado recuerda que “la pornografía daña el cerebro”. No es algo que diga él por su cuenta sino que “es como una droga que crea adicción y es muy difícil de erradicar. Se consume y siempre se quiere más y nunca se sacia. Cuando más se consume, más daña al cerebro”.

“Atado como la presa en la trampa”
Monseñor Pérez añade que “crea una situación en la que la persona se enfrasca y se aficiona de tal forma que el cerebro no tiene capacidad de reaccionar con libertad, está atado como la presa en la trampa”.

Pero además, agrega el arzobispo, “la pornografía mata al amor”.  Cita estudios que asegtuiran que “después de que un individuo ha estado expuesto a la pornografía, se califican a sí mismos con menor capacidad de amor que aquellos individuos que no tuvieron contacto con la pornografía”.


El arzobispo de Pamplona ha visto necesario publicar una carta pastoral sobre la pornografía, cuyo consumo en España es ya masivo

“El verdadero amor queda relegado puesto que la pasión se convierte en utilizar a la otra persona como un objeto de placer y nada más. Por eso es una mentira que bajo capa de satisfacción y consideración del otro, se utiliza de tal forma que se cosifica y se despersonaliza. No existe el amor puesto que es un placer lleno de egoísmo”, añade.

Otro de los efectos de la pornografía es la “violencia” pues “es violenta y es una de las fuentes de la violencia de género”.

“Se maltrata a la persona”
Por ello, el arzobispo de Pamplona explica que “al maltratar el cuerpo, se maltrata a la persona. Da ideas torcidas sobre el sexo y se propaga con intereses creados. Los medios de comunicación están –a través de los móviles o tabletas- propagando el fenómeno del sexting (envío de contenidos eróticos). Es un grave momento que requiere poner freno pues de lo contrario se llegará, como ya sucede, a perder la dignidad humana. El auténtico humanismo nada tiene que ver con este pecado muy grave que se ha convertido en un divertimento”.

La solución a este problema para por una “pedagogía sana” de la educación en el amor donde se ponga como finalidad la “auténtica castidad”. Y para ello, Pérez cree que “se requiere retomar las catequesis que el Papa Juan Pablo II hizo sobre el amor, la sexualidad humana y el amor”.

Puede leer aquí la carta íntegra de monseñor Francisco Pérez.

Para conocer más sobre los efectos nocivos de la pornografía:
Dos expertos alertan de las terribles consecuencias de la pornografía, una adicción tabú y creciente

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/pornografia-una-droga-mas-consumo-mas-dano–64003.htm

El obispo Munilla denuncia: el Estado intenta quitar a los padres la educación sexual de sus hijos

La Declaración de Derechos del Niño, de 1959, lo tiene claro en su principio 7: “El niño tiene derecho a recibir educación, que será gratuita y obligatoria por lo menos en las etapas elementales. […] El interés superior del niño debe ser el principio rector de quienes tiene la responsabilidad de su educación y orientación; dicha responsabilidad [de educar]incumbe en primer termino A LOS PADRES“. Y en el principio 6 dice: “Siempre que sea posible, deberá crecer al amparo y bajo la responsabilidad de sus padres“.

Pero hay muchos organismos de tradición estatalista, o postcomunista, que consideran que los padres son una especie de mal a evitar y que los hijos son una propiedad del Estado. Y no en la China comunista o la antigua URSS, sino en el Occidente actual.

En este ambiente, el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla (www.enticonfio.org)criticó el pasado miércoles noche, durante una mesa redonda, que el Estado trate de «arrebatar» a los padres la educación sexual de sus hijos.

Una alternativa con virtudes
Así lo denunció durante la mesa redonda ‘La Educación Afectiva y Sexual en la Infancia’, en la que se presentó el proyecto ‘Aprendamos a amar‘; una colección de libros destinados a niños y adolescentes para enseñar sobre «afecto y sexualidad» de la Fundación Desarrollo y Persona (www.desarrolloypersona.org).

Según los editores, estos libros enseñan «el valor infinito del cuerpo como lugar en el que la persona expresa el misterio inabarcable de su interioridad; el valor infinito del beso y la caricia; el deseo de amar y ser amado; de la entrega a la persona, de vivir y transmitir la vida».

El obispo ha asegurado que «todos somos conscientes de la batalla cultural impuesta» que busca dificultar o impedir que sean los padres los que impartan a sus hijos la educación sexual y afectiva. «Aún cabe la esperanza» de que los niños mantengan «su derecho a la inocencia», dijo.

Ideología de género, fuente de heridas afectivas
En la «custodia de la inocencia», según el obispo, la ideología de género eleva el sexo y la sexualidad «en heridas afectivas» que se podrán «sanar» con los «valores de la integridad y el amor».

«La inocencia no ha sido acompañada para encontrase con una realidad afectivo sexual y el sentido de la sexualidad que está ligada al sentido de la vida», ha afirmado el obispo.

Asimismo, ha insistido en que la sociedad «sufre muchos desórdenes» debido a una vivencia de una sexualidad «sin sentido que produce la pérdida de libertades» pero, ha añadido, se puede solucionar «con tratamientos terapéuticos y espirituales».

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/obispo-munilla-denuncia-estado-intenta-quitar-los-padres-63852.htm

(Mal)educando a los niños con pornografía

Un centro de profesores y recursos de Asturias, desde la insensatez más extrema, nos quiere hacer que creer que “la pornografía funciona hoy en día como una de las principales herramientas pedagógicas en la construcción de la sexualidad de las personas jóvenes” (Curso para profesores sobre la pornografía como escuela).

He aquí, en esta propuesta de curso, una buena muestra de lo que es la ideología de género:

Totalitaria y liberticida: puesto que es contraria a la verdad de la persona, a su naturaleza, y por tanto a la razón, sólo puede difundirse y avanzar por la fuerza y al amparo del poder coercitivo del Estado, que le ha permitido hacer presa de los más débiles, de los que por su edad e inexperiencia no todavía no tienen formada su inteligencia para descubrir sus engaños, que le ha puesto a su disposición el sistema educativo al tiempo que niega a los padres el derecho a educar a sus hijos.

¡Un pedazo de negocio!. De la noche a la mañana surgen como setas cátedras de género en las universidades, cursos y jornadas para dar de comer a los espabilados que han visto en esta ideología un filón, y miles de puestos de trabajo para comisarios ideológicos que se encarguen de controlar la correcta aplicación de sus métodos de apisonadora. Y todo ello a costa de las propias víctimas.

Sectaria: ni la menor duda de que se tomará nota de los profesores que no pasen por el aro de los cursos de marras, para señalarlos como enemigo y machacarlos de todas las maneras posibles, negándoles cualquier derecho como ciudadanos: el caso de la profesora Alicia Rubio es clara muestra.

“Al final mi Corazón Inmaculado triunfará”, dijo la Virgen en Fátima a los tres niños. He aquí la razón de esperanza; sin que deje de urgir la tarea de formarse bien para resistir y que otros puedan resistir.

Cambio de sexo: ¿qué dice la Ciencia?

Michelle Cretella, pediatra, explica en cinco minutos el peligro que amenaza a decenas de miles de niños y adolescentes a consecuencia de un adoctrinamiento en ideología de género que les confunde sobre sí mismos. Y hace un llamamiento a la conciencia deontológica de los médicos en la forma de abordar estos problemas. Si quieres escuchar personalmente a la doctora Michelle Cretella, puedes hacerlo este viernes en Madrid, en la Primera Conferencia Internacional sobre Género, Sexo y Educación.

Es posible frenar la ofensiva LGTB que pretende manipular a tus niños: Gabriele Kuby explica cómo

Wilhelm Reich, el gran pope del marxismo freudiano, decía que la sexualización de los niños derrumbaría la fundación de la «sociedad burguesa». Y eso es lo que está haciendo el adoctrinamiento sexual desde la más tierna infancia: minar los cimientos no ya de la sociedad, sino de la civilización.

Lo estamos viendo con las leyes de ingeniería social de los Gobiernos, o con la agenda LGTB que tratan de imponer Naciones Unidas y la Unión Europea.

El objetivo del Estado no es otro que manipular a los niños y suplantar a los padres.

Lo advierte la socióloga alemana Gabriele Kuby (Constanza, 1944) en el libro La revolución sexual global (subtitulado significativamente La destrucción de la libertad en nombre de la libertad), cuya edición española acaba de publicar la editorial Didaskalos.

 

Kuby conoce perfectamente la revolución sexual del 68, porque ella misma formó parte del activismo contracultural del mayo francés. Era entonces una veinteañera que participó en las revueltas de la Sorbona, en París.

Posteriomente tuvo un proceso de conversión y abandonó las posiciones feministas, dedicándose a desenmascarar las contradicciones y los errores antropológicos de aquella revolución.

Uno de sus ensayos más completos es La revolución sexual global, que ahora llega al público de habla castellana. Una obra imprescindible para entender no sólo lo que ocurrió con la liberalización sexual del 68, sino también lo que está pasando actualmente con la ideología de género, consecuencia última de aquella revolución.

En el capítulo La educación desde infantil hasta bachillerato explica los planes para manipular las mentes infantiles, comenzando por la supresión del pudor, y la introducción de la perspectiva de género.

Y ofrece doce buenas razones para que los padres se movilicen y traten de frenar la sexualización de los niños por parte del Estado. Estas son, de forma extractada.

1.- La liberalización de la sexualidad lleva a la decadencia

Todo empezó cuando, a mediados del siglo XX, se separó placer de procreación, y se sacó la sexualidad del ámbito de la familia. Esa liberalización ha tenido efectos económicos, sociales y culturales catastróficos en Occidente.

La ruptura de la familia, la bajada de logros académicos, la generalización de trastornos psicológicos, la propagación de enfermedades de transmisión sexual, y el asesinato de millones de niños por nacer son alarmas que señalan que la sociedad está en declive, señala Kuby.

Hasta el estado de bienestar –el gran logro de la Europa de la posguerra- se agrieta por culpa de esa liberalización. Lo que se traduce en pobreza y soledad.

2.- Destruye la familia como mejor entorno para los niños

La revolución sexual trajo de la mano las rupturas y el divorcio. Lo cual es un disparo en la línea de flotación de la familia, que está fundada en el matrimonio monógamo de por vida entre un hombre y una mujer, abierto a tener hijos.

Y estudios científicos confirman que los niños crecen mejor en una familia estable con padres biológicos. Sólo la familia puede producir una ciudadanía que confíe en sí misma e independiente.

Es más. Kuby llega a decir que las personas de familias destruidas, sin vínculos fuertes, son inestables, propensas a la manipulación de los poderosos, y se convierten en un peligro para la democracia.

3.- La sexualización priva a los niños de su infancia

Un niño es una cosa muy delicada, nos recuerda la autora. Y sin embargo ahora está sometido a las tensiones de hogares rotos, a la ausencia de la figura del padre y agresiones sexuales que provocan profunda heridas en su psiqué y en su afectividad.

El niño, subraya Kuby, es la gran víctima de la pérdida del pudor, otra consecuencia de la liberalización sexual. No se le puede hacer una faena mayor a un menor que destruir su inocencia, porque la inocencia es prácticamente la definición de la infancia.

Y esta estado protegida por los adultos hasta la revolución sexual de la segunda mitad del siglo XX.

4.- La sexualización de los niños y adolescentes socava la autoridad paterna

Los padres están vinculados a sus propios hijos por el amor y asumen una responsabilidad permanente hacia ellos. Por tanto, están obligados a la educación moral de sus hijos, que se establece como un derecho humano inalienable.

Pero lo que pretenden Naciones Unidas y la Unión Europea, explica Kuby, es disolver la autoridad paterna y sexualizar la infancia.

Y cita al mismísimo Sigmund Freud, cuando decía que  la actividad sexual temprana en los niños dificulta su educación:

“La experiencia nos ha mostrado que las seductoras influencias externas pueden causar fisuras prematuras de la fase latente o su extinción… y que cualquier actividad sexual prematura perjudica la posibilidad de educación del niño”.

5.- La sexualización de niños y adolescentes va en contra de su desarrollo hormonal

El desarrollo hormonal de los niños pasa por un largo período de latencia desde poco después del nacimiento hasta la pubertad. Los niveles de testosterona, hormona sexual masculina, y de estrógenos, hormona sexual femenina, crecen en el primer y segundo mes tras el nacimiento y luego caen a un nivel bajo constante hasta la pubertad.

Y en la pubertad el nivel de hormonas aumenta rápidamente de nuevo, y no alcanza el nivel relativamente constante en un adulto hasta varios años más tarde.

Por lo tanto, a nivel físico, los jóvenes crecen gradualmente hasta la madurez sexual. La consecución de la madurez psicológica es un proceso aún más largo.

6.- La masturbación habitual provoca la fijación en una sexualidad narcisista

Al someter al niño –ya desde primaria- a una sexualización precoz, con prácticas como la masturbación se le hace un flaco favor. Porque se  les inicia en la gratificación sexual narcisista, que luego dificulta su capacidad de comprometerse en un comportamiento sexual maduro como parte del amor hacia otra persona.

Una persona que se masturba –dice la autora citando la literatura científica- se obsesiona egocéntricamente en sí misma y está aislada. Lo cual imposibilita la madurez necesaria para el amor de entrega de uno mismo.

Y cuando la masturbación se convierte en hábito, viene la adicción y esta a su vez trae pérdida de autoestima y problemas psicológicos que pueden marcar a la persona en su ulterior vida adulta.

7.- La incertidumbre sobre la identidad sexual masculina y femenina da lugar a trastornos de la personalidad

Una persona es fuerte cuando sabe quién es y se identifica positivamente con ello: es lo que se denomina identidad, explica la autora.

Y durante la historia de la humanidad, las personas nacen como hombres o mujeres y encuentran su identidad llegando a ser lo que son como hombre o mujer.

Eso está cambiando con la perspectiva de género, con consecuencias muy negativas. Kuby cita un estudio de la Universidad de Harvard que  muestra que la identidad de género incierta en niños menores de once años aumenta la probabilidad de abuso sexual, físico y maltrato psicológico y desórdenes por estrés traumático para siempre.

8.- Fomentar la «salida del armario» en la adolescencia es un ataque contra el desarrollo natural de la identidad de género heterosexual

La educación sexual pública está alentando en muchos países de Europa a que los niños pubescentes «salgan del armario».

Sin embargo, es un hecho constatado que en la mayoría de los adolescentes los sentimientos homosexuales van a menos. Entre los de 16 años de edad, el 98% experimenta un cambio de la homosexualidad o bisexualidad a la heterosexualidad.

Alrededor del 70% de los chicos de 17 años que indicaron exclusivamente atracciones homosexuales, señalaron una orientación heterosexual exclusiva a los 22 años.

Gabriele Kuby menciona un estudio de un investigador homosexual (Gary Remafedi), que afirma que cuanto antes «sale del armario» una persona, mayor es el riesgo de intento de suicidio.

De manera que promover la «salida del armario» temprana, acarrea un grave peligro para el desarrollo psicológico del joven.

9.- Ocultar los riesgos de practicar la homosexualidad pone en peligro a los jóvenes

Por más que los políticos lo oculten por electoralismo y el lobby LGTB disfrace de jolgorio sus problemas, a través de eventos hiper-subvencionados como el Gay Pride, los estudios científicos indican un aumento de los riesgos físicos y mentales de la conducta homosexual.

Depresión, trastornos de ansiedad, consumo de alcohol, drogas y abuso de medicamentos, el riesgo de suicidio, y la infección del VIH y otras ETS.

El problema es que gobiernos y parlamentos hacen dejación de su deber de advertir estos peligros, lo que –como apunta Kuby-  es igual de discriminatorio contra los jóvenes con sentimientos homosexuales que explicar los peligros de fumar a los fumadores.

10.- Presentar estructuras familiares rotas como «normales» impide que los niños puedan superar consecuencias psicológicas dolorosas

Las familias rotas conducen a la incapacidad para crear vínculos y fomentan la infidelidad, el adulterio, la dominación y la irresponsabilidad hacia los hijos.

Nada más dañino para los menores que se alimentan del cariño y la unidad de sus padres, tanto como de la leche materna. Romper ese vínculo genera traumas psicológicos en los niños.

Kuby cita un informe del Instituto Robert Koch que indica  que el 21,9% de los niños y jóvenes de entre 7 y 17 años muestra evidencia de anormalidades psicológicas. Entre los de 14 y 17 años, aproximadamente el 40% tiene trastornos de conducta.

Y uno de los dos mayores factores de riesgo es un entorno familiar desfavorable.

11.- La destrucción de la familia lleva al control estatal de la educación de los hijos

Ya decía Chesterton que todo lo importante de la vida se aprende en los cuatro primeros años, cuando aún no se ha pisado el colegio.

Análogamente, lo que no se enseña en la familia probablemente no se aprenderá en la edad adulta. Esto incluye –apunta Kuby- la confianza básica, el compromiso, los buenos modales, la voluntad de aprender, la productividad, la confianza  en uno mismo.

Y cuanto menos se da esta formación personal en la familia, más tiene que ser asumida por los servicios de juventud, hogares juveniles, prisiones, psiquiatras, trabajadores sociales, terapeutas, médicos y policía públicamente financiados.

Los problemas sociales a los que el gobierno debe prestar asistencia se están convirtiendo en una justificación para incrementar la intrusión del estado en el derecho de los padres a educar a sus hijos.

12.- La crisis demográfica es resultado de la separación de sexualidad y fertilidad

Una consecuencia obvia de la revolución sexual es la crisis demográfica y el envejecimiento de la población. Europa se muere literalmente –y si hay europeos es porque vienen de los países musulmanes-.

En el caso de Alemania, la patria de Kuby, la natalidad es una de las más bajas de Europa.

La autora se pregunta: ¿por qué el gobierno está educando niños y adolescentes para convertirse en expertos en anticoncepción y está despejando el camino al aborto y la homosexualidad?

 

Pero, ¿cómo movilizarse ante esa ofensiva?

Así las cosas, Gabriele Kuby se dirige a los padres con una serie de preguntas incómodas:

  • ¿Quieres que tus niños en educación infantil sean animados a masturbarse y participen en el juego sexual?
  • ¿Quieres que tus hijos, en todos los grados desde la escuela primaria en adelante, estén familiarizados con los métodos anticonceptivos y todos los tipos de prácticas sexuales?
  • ¿Quieres que su sentido del pudor sea destruido?
  • ¿Quieres que tu hijo o hija sea alentado hacia la homosexualidad en la escuela y se le oculten los riesgos?

¿Qué hacer? Kuby hace un llamamiento a los padres para que defiendan su derecho a educar a sus hijos, parándole los pies a los Gobierno que tratan de suplantarles.

¿Cómo? Los padres no tienen más opción que la desobediencia civil. Es muy fuerte, no tenemos mucha costumbre, pero lo que está en juego es muy grande: nuestros hijos. Y el deber de los padres protegerlos. La socióloga aconseja buscar apoyo posible de otros padres, de otras familias. Y empezar la resistencia, aunque sean sólo unos pocos.

Concretamente, Gabriele Kuby propone cinco medidas para frenar la ofensiva LGTB contra los niños. Son éstas:

1. Los padres deben exigir que se les informe sobre las actividades pedagógicas sexuales en las aulas

El padre debe acudir al profesor y solicitar información detallada, sin dejarse engañar. O ir al director del centro y preguntarle:

¿Qué material didáctico se utiliza?, ¿Quién dirige la enseñanza pedagógica sexual? ¿Cuándo y qué tiempo se emplea?

Y también si ¿están presentes los profesores?, ¿Son admitidos pedagogos sexuales externos? ¿Qué cualificación tienen?. E incluso preguntar si ¿van parejas homosexuales a la clase?

2. Pueden hacer propuestas alternativas: invitar a una comadrona, visita de consejeros matrimoniales a clase

Existen en muchos países programas alternativos, por ejemplo, Alive to the World, programa que está disponible en muchos idiomas.

Pero no limitarse a aceptar, de forma acrítica, todo lo que enseñe el centro. En última instancia, el responsable de los niños es el padre no el colegio.

3. Si no le hacen caso, haga ruido, monte un pollo, organice una manifestación

Si las autoridades académicas no hacen caso, no se quede de brazos cruzados y organice una buena.

Kuby recomienda hacer  públicos los contenidos de pedagogía sexual: informar a otros padres de los folletos y las imágenes que emplean. Acudir a los medios de comunicación, organizar conferencias.

E incluso manifestaciones. Aunque sean pequeñas al principio llamarán la atención a la escuela y a los padres.

4. Diga claramente que no descansará mientras la escuela sexualice a los niños

5. Haga relaciones con personas de la misma opinión dentro y fuera del país

Esto da fuerza y nuevas ideas para la resistencia civil. Existen movimientos en diversos países de Europa que se han rebelado ante esa forma de despotismo y lucha por los derechos de los niños y por la familia monógama y estable, como es el caso de la Manif pour tous en Francia, o Demo für Alle en Alemania, o plataformas cívicas como HazteOir.org o CitizenGo.

Lamentablemente, en los grandes problemas que afectan a la vida de la persona, la mayoría ya no están representadas por el parlamento o el gobierno.

De suerte que es preciso que la sociedad civil se organice, afirma Kuby, luche por la familia, y ponga fin a las políticas sexuales que terminan destruyendo a la sociedad y comprometiendo a las próximas generaciones.

FUENTE: https://www.actuall.com/criterio/familia/posible-frenar-la-ofensiva-lgtb-pretende-manipular-tus-ninos-gabrielle-kuby-explica/

Obispo Mario Iceta: “Echo de menos que instituciones católicas no se posicionen más ante la ideología de género”

El obispo de Bilbao, Monseñor Mario Iceta, presidente de la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida, ha trasladado a Religión Confidencial la preocupación que tiene la Conferencia Episcopal sobre la ideología de género y los proyectos legislativos en España. En la última Asamblea Plenaria, esta Subcomisión presentó un estudio que analiza esta corriente ideológica.

Algunos católicos no consideran peligrosa la ideología de género. Otros, en cambio, alertan diariamente de los riesgos. ¿Cuál es su opinión?  

Tengo la sensación de que la sociedad está como adormecida en muchos aspectos de la vida social y de la cultura contemporánea que condicionan elementos fundamentales de la existencia humana. Sobre todo en el campo de las ideologías. Éstas, como en todas las cuestiones que afectan a las ideas y al pensamiento, pueden y deben someterse a una crítica adecuada. El debate sobre las ideas no puede ser anulado. Y echo de menos que instituciones católicas de pensamiento, culturales, universitarias, así como medios de comunicación, asociaciones, grupos profesionales y pensadores católicos o que al menos, profesan el humanismo cristiano, se posicionen en estos debates y ofrezcan sus reflexiones para esclarecer aspectos fundamentales acerca de la verdad sobre el ser humano, de su vocación y su misión, así como sobre los elementos irrenunciables que construyen una sociedad justa, verdadera, humana y fraterna. El hacerse presente en este debate ideológico es hoy más necesario que nunca y debemos asumir esta responsabilidad sin más dilación.

¿Ha mantenido usted conversaciones con ideólogos de esta corriente? ¿Algún consejo para dialogar desde el respeto? 

En primer lugar me gustaría decir que este debate no tiene que ver con el profundo respeto, acogida y aprecio a toda persona, con independencia de cualquier condicionamiento del tipo que sea. Todos estamos llamados a la santidad. Esta es la vocación fundamental del ser humano. Pero aquí estamos hablando de una ideología. Y como he dicho anteriormente, toda ideología puede y debe ser sometida a una crítica y a un debate serio y profundo. A este respecto, no he tenido oportunidad de hacerlo. La reflexión eclesial sobre este asunto es abundante tanto en el Magisterio del Papa, como de la Conferencia Episcopal, como el de muchos obispos. Pero pienso que no interesa conocer la reflexión que ofrece la Iglesia y se evita entrar en el debate de ideas. Estamos dispuestos a este debate respetuoso, argumentado y sereno. Alguien me dijo que suele ser muy difícil debatir con las ideologías, porque no se suelen prestar a ello.

¿Cómo podemos los cristianos frenar la proposición de Unidos-Podemos?

Al estar en este momento ya en sede parlamentaria, el resultado depende de los partidos políticos presentes en la cámara. Creo que es muy importante seguir ofreciendo los argumentos que hagan ver lo que realmente subyace en el fondo de estas proposiciones y valorar el modo en que condicionará seriamente el desempeño de muchos ámbitos esenciales de la vida personal, familiar, profesional y social. También habría que recordar que la sociedad y, en especial, las instituciones estatales, están llamadas a garantizar y favorecer la genuina identidad de la vida familiar y a evitar y combatir todo lo que la altera y daña. Como afirma el compendio de la doctrina social de la Iglesia, una auténtica democracia es posible solamente en un Estado de derecho y sobre la base de una recta concepción de la persona humana.

¿Qué consejo da a los padres para defender sus derechos y que no le impongan esta ideología por ley? 

Es muy duro y muy difícil para una familia abordar a solas esta situación. Enfrentarse a una dirección de un colegio o a una institución es complicarse la vida, y esto echa para atrás a muchas personas. Y quienes coartan los derechos, lo saben. Por eso, para defender sus derechos, es muy importante que las familias se asocien y actúen juntas, ayudadas por entidades que conocen los mecanismos adecuados para hacer valer los derechos fundamentales que les asisten. A este respecto, me llegan noticias de que el asociacionismo familiar no pasa por sus mejores momentos. Quizás sea fruto del individualismo exacerbado del que habla el Papa, en el que vive gran parte de la sociedad. Por eso, estimo muy conveniente reactivar este asociacionismo familiar y de otros estamentos de la sociedad -profesores, profesionales…- y ser principalmente propositivos. Ir por delante de la aparición de los problemas.

Ante estos desafíos, hay personas que piden a la Iglesia que debe evolucionar..

La Iglesia posee una rica y profunda reflexión acerca del amor humano, de la dignidad de la vida, de la vocación al amor y a la santidad. Es un corpus doctrinal enraizado en la Palabra de Dios, la Tradición, el Magisterio, y en la propia experiencia de tantos matrimonios y familias que viven con entrega la vocación al amor en el matrimonio, en la maternidad y paternidad. Muchas veces no se dan las condiciones adecuadas para establecer un diálogo sereno con las diversas ideologías y fuentes de pensamiento. El afirmar como argumento principal que la Iglesia tiene que evolucionar es, en el fondo, rehuir este debate de ideas y experiencias para conocer la verdad profunda que se manifiesta en el misterio de la vida humana y en la vivencia cotidiana de la vocación matrimonial. La Iglesia propone argumentos sólidos y contrastados. Pero el diálogo muchas veces es difícil y suele costar vencer prejuicios y estereotipos. También, por nuestra parte, necesitamos adecuar el modo de transmitir este mensaje y estas reflexiones en un lenguaje y unos modos que sean más fácilmente comprensibles en las categorías de la cultura actual. Pienso que muchas veces no existe una sintonía adecuada entre nuestro lenguaje y el modo de comunicar en la sociedad actual.

Encíclicas polémicas

Desde que se publicó Amoris Laetitia ¿sabe si ha aumentado el número de divorciados y vueltos a casar que hayan consultado sobre su situación?

No tengo datos que corroboren esta afirmación. Lo que sí me llega es la implantación en muchas diócesis del motu proprio “Mitis Iudex Dominus Iesus” sobre el procedimiento abreviado para la declaración de nulidad matrimonial. Hay personas que se habían separado o divorciado que se han acercado al tribunal eclesiástico para presentar ante la Iglesia sus dificultades, con el fin de ser ayudados a clarificar su situación y ser acompañados en situaciones que producen mucho dolor y desorientación, no sólo en los cónyuges, sino también en los hijos y en las familias. Debemos ofrecer un acompañamiento cercano, cálido y respetuoso. Dios siempre abre caminos por los cuales poder transitar. Y nosotros estamos llamados a ayudar a los matrimonios y a las personas a iluminar estos caminos y acompañar y ayudar en su recorrido.

En los medios de comunicación se especula con una actualización de la Humanae Vitae. ¿Me podría aclarar algo al respecto? 

No sé lo que significa “actualizar” una encíclica. A este respecto, no tengo ninguna noticia sobre una actualización de la encíclica Humanae Vitae. Sí conozco la existencia de una comisión instituida en Roma para estudiar el contexto cultural, social, eclesial y de pensamiento que dio lugar a que el Beato Papa Pablo VI promulgara esta encíclica, así como el modo en que se gestó el texto y el modo en que fue recibido por la comunidad eclesial y por la sociedad en general. Con respecto a la diferencia entre mentalidad anticonceptiva y el ejercicio de una maternidad y paternidad responsable según la antropología cristiana, acudiendo al reconocimiento de la fertilidad humana, el pensamiento de la Iglesia es sólido y constituye una enseñanza que ha sido constantemente promulgada por el Magisterio eclesial. Hay que afirmar con claridad que es posible vivir la vida conyugal y la relación sexual de modo humano, pleno y gozoso sin tener que acudir a una medicalización de la dimensión sexual de las personas que desnaturaliza el acto conyugal y altera profundamente la vida matrimonial.

¿Cuáles son las principales funciones de las delegaciones de Familia de las diócesis?

Una delegación de familia se constituye para ayudar al obispo en el desempeño de la pastoral del matrimonio, de la familia y de la vida y se concreta en la promoción de esta pastoral en las parroquias, movimientos e instituciones. Se trata de colaborar en el desarrollo de la preparación al matrimonio, en el acompañamiento a los novios, los matrimonios y a las familias, en la pastoral de la iniciación cristiana, principalmente en el sacramento del bautismo y en la educación afectivo sexual de los jóvenes, así como en la preparación y el discernimiento de la vocación a amar que todos llevamos inscrito en el corazón. También se encarga de impulsar el trabajo realizado por los centros de orientación familiar, la atención a las situaciones complejas, en el acompañamiento a familias con dificultades, en las situaciones de separaciones, divorcios, viudedad, en las cuestiones que se refieren a la defensa de la vida humana… es una actividad que despliega su acción en campos muy diversos.

FUENTE: https://www.religionconfidencial.com/conferencia_episcopal/Obispo-Mario-Iceta-Echo-instituciones_0_3060293959.html?utm_source=twitter&utm_medium=Social

¿Hay en marcha una expropiación de los hijos?

¿De quién son los hijos? Los hijos no son de nadie porque son de Dios. Hubo un tiempo en el que la idea que el hijo era un don estaba arraigada en el corazón y en la mente de las personas, no sólo de las madres. Un don que viene de Dios y que es necesario educar para que vuelva a Él. Se sentía la procreación como una pertenencia a un ciclo de significado que quitaba al niño de las manos de cualquier poder terrenal, porque era «del Señor».

Este sentir común está aún vivo en muchos progenitores, pero cada vez menos debido a la racionalización técnica y política, que ha asumido también esta forma de dominio, el dominio sobre los hijos. Las utopías políticas fueron las que produjeron, en los siglos pasados, serias excepciones a la idea que los hijos pertenecían al Señor, empezando por la antigua utopía de Platón, según la cual los niños recién nacidos tenían que pasar inmediatamente a estar bajo la protección del estado, que los criaría en estructuras públicas para que así cada ciudadano, viendo a los jóvenes por las calles y plazas, pudiera decir: «Podría ser mi hijo». La negación de la familia era funcional a la creación de una comunidad política de iguales con sólidos vínculos recíprocos. Se creía que si los hijos seguían con sus progenitores, la unidad interna de la comunidad se debilitaría y fragmentaría. Esta idea se ha prolongado en la historia y pasa por la comunión de las mujeres en los falansterios del nuevo mundo de Fourier, las indicaciones del Manifiesto de Marx, hasta llegar a los estados totalitarios de finales del siglo pasado.

El ideal utópico de ciudadanos huérfanos para que puedan sentirse más células del organismo estatal se consolida progresivamente con la formación del estado moderno, que concentra en sí la instrucción y la educación, centraliza la sanidad y la atención a la infancia, debilita las formas familiares de solidaridad y sustituye, cada vez más, a los progenitores y la familia. Todo esto con el fin de dañar a la Iglesia y a la religión de referencia de las familias, que confiaba a las madres la educación, también religiosa, de los niños y enseñaba una procreación que encontraba su lugar humano específico sólo en el matrimonio.

La Iglesia, con su doctrina social, siempre ha enseñado que los hijos son de los padres porque era el único modo para que fueran de Dios. Siempre ha enseñado que del mismo modo que el lugar humano de la procreación es la pareja de esposos, el lugar humano de la educación es la familia. La educación es, de hecho, una continuación y un llevar a cumplimiento la procreación y corresponde originariamente a los progenitores. Diciendo esto la Iglesia sabía que enunciaba un principio evidente de ley moral natural, pero sabía también que sólo así los niños podían ser educados en la piedad cristiana, los rudimentos del catecismo, las oraciones al ángel custodio. A través de los progenitores, y no del estado, la Iglesia podía hacer que los niños conocieran a Jesucristo. Es el revés positivo de la medalla: el estado sustituye a los progenitores para deseducar a los futuros ciudadanos en lo que atañe al Evangelio; la Iglesia se alía con los progenitores, contra el estado, para educar a los futuros ciudadanos en el Evangelio.

Era una verdadera lucha que la Iglesia no parece querer ya combatir. Hoy, no menos que en la República de Platón, los hijos parecen ser del estado, que los asume en las propias estructuras desde el jardín de infancia, los forma según sus propios programas y, como la Iglesia justamente temía, los aleja sistemáticamente de Jesucristo, hablando mal de Él, o no hablando en absoluto. La Iglesia ya no protesta por esto y no apuesta por formas de educación alternativa -como las escuelas parentales-, que serían el único modo para que ella, la Iglesia, volviera a educar a los niños a través de la reapropiación de la función educativa de los progenitores. La escuela parental no es sólo la escuela de los padres, sino que es también la escuela de la Iglesia a través de los padres. Sería un modo para volver al principio según el cual los hijos son de Dios, y no del ministro de educación.

Desde este punto de vista, las democracias occidentales no se diferencian de los regímenes totalitarios. El niño es introducido en el «sistema»: es educado por profesores-funcionarios del estado, uniformemente instruidos por la universidad pública y los cursos de formación ministeriales; es precozmente psicologizado por funcionarios del estado, presentes ya en todas las escuelas; es precozmente sexualizado por funcionarios del estado a través de proyectos curriculares inderogables; en lo que respecta a su salud, es examinado desde que está en el vientre materno y, posiblemente, abortado por parte de funcionarios del estado; es enviado a hacer un Erasmus en cualquier otro país donde aprenderá estilos de vida y valores estandarizados por funcionarios de ese estado-no estado que es la Unión Europea; en su recorrido escolar, se le enseñará a usar los anticonceptivos, incluidos los de «emergencia», y la fecundación artificial para que, a su vez, procree otros niños huérfanos de estado.

La cuestión es que las democracias hacen todo esto sin que se vea. La educación de estado habla de inclusión cuando quiere decir uniformidad; de tolerancia cuando quiere decir inmoralidad; de igualdad de oportunidades cuando quiere decir indiferentismo sexual; de libertad de elección cuando quiere decir sexualización forzada desde el jardín de infancia, según las directrices emanadas por un despacho cualquiera de funcionarios del estado uniformados en el pensamiento único y dominante. De este modo se deja fuera a los progenitores, que incluso se alegran de ello. La Iglesia también se queda fuera y el niño es deformado incluso antes de que oiga por primera vez la palabra «Dios», si alguna vez la oye.

Los hijos son de Dios, se pensaba antes. Era el reconocimiento de lo absoluto de su valor que se fundaba en la gratuidad del don. Sólo lo que no se paga tiene verdaderamente valor. La procreación debe ser un acto gratuito para que, así, se pueda pensar en la nueva vida como un don gratuito. Lo sabía bien la Humanae vitae de Pablo VI, que precisamente sobre una procreación verdaderamente humana fundaba no sólo la moralidad del acto conyugal, sino la moralidad de toda la sociedad. Si no hay gratuidad allí, en el acto inicial de la vida, ¿cómo podrá haber gratuidad en las otras y sucesivas relaciones sociales?

Efectivamente, desde la anticoncepción en adelante, ha habido una degradación progresiva en la percepción pública de la dignidad del niño. Los niños son concebidos en laboratorios, fabricados a partir de embriones descongelados; son dados en acogimiento o adoptados por parejas homosexuales; son divididos y objeto de pelea de progenitores divorciados; son comprados, vendidos y son objeto de contratos en la abominable práctica del vientre de alquiler; son objeto de la intervención de la sanidad pública ante síntomas de «disforia de género»; son convertidos en objetos clínicos o terapéuticos ante el primer síntoma de ligera dislexia o hiperquinesia; son entregados al sistema del espectáculo y de la publicidad desde pequeños y los padres los ven por la mañana y los vuelven a ver sólo por la tarde-noche.

La Iglesia siempre ha enseñado y defendido el derecho del niño a crecer bajo el corazón de su madre y, antes, su derecho a ser concebido de manera humana bajo el corazón de sus progenitores. Cuando la Iglesia decía que la familia es una sociedad pequeña, pero verdadera, o cuando invocaba el respeto a la subsidiariedad, lo hacía mirando a los niños, en el intento de sustraerlos al Leviatán que quiere apropiarse de ellos.

Platón deseaba una fuerte cohesión interna entre ciudadanos y por este motivo el estado que él había pensado le quitaba los hijos a los padres desde su nacimiento. Sin embargo, lo suyo era, claramente, una utopía. Pero después, los sistemas políticos de la comunidad de mujeres, de la planificación centralista de la procreación, de la eugenesia de estado, del género enseñado en todas las escuelas, no han producido, y no producen, ninguna cohesión social; más bien, hacen de nuestros niños, cuando son adultos, individuos débiles, aislados y llenos de temor. Expropiar a los hijos los reduce a cosas.

Monseñor Crepaldi es obispo de Trieste (Italia) 
Tomado del Observatorio Internacional Cardenal Van Thuân sobre la doctrina social de la Iglesia

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/hay-marcha-una-expropiacion-los-hijos-61160.htm

Hombres masculinos, mujeres femeninas

A mediados de los 90 comenzó a darse en los países del sur de Europa (en los del norte, encabezados por Suecia, comenzó a mediados de los 70) una transformación en los modelos de hombre y mujer que, al principio, resultaba inofensiva y hasta simpática.

Recuerdo que, tras una larga temporada en Iberoamérica, regresé a España donde contemplé cómo muchas mujeres tomaban la iniciativa en el juego de la seducción y lo acompañan con las peores actitudes, gestos y palabras propias de algunos hombres: fumar como camioneros, beber como cosacos y hablar como Pepe, el portero de mi infancia, famoso en el barrio por su versadísimo vocabulario en lo que a la genitalidad se refiere. Se repetía sin cesar que si una mujer quería sobrevivir en el duro mundo laboral tenía que demostrar fuerza y ser inflexible como el más duro de los hombres. Al mismo tiempo se fomentaba un nuevo hombre, el metrosexual, que dedicaba buena parte de su tiempo y presupuesto mensual en cremas hidratantes y maquinillas depilatorias. Pero el que se presentaba como hombre modelo de verdad era el homosexual: tu mejor amigo, mujer, porque es gay (alegre), sensible, te sabe escuchar y no muestra cansancio alguno cuando te acompaña de compras. Si quieres disfrutar de la vida, mejor deja al gañán de tu marido en casa…

Comenzó entonces un ataque sibilino a la masculinidad del hombre y la feminidad de la mujer. Un ataque que buscaba intercambiar sus roles para llenar Occidente de hombres femeninos y mujeres masculinas que, además de no complementarse, estuvieran enfrentados entre ellos y consigo mismos.

Han pasado veinte años desde entonces y todo ha ido a más. El ataque ya no es sibilino sino que está refrendado por leyes nacionales y transnacionales y machaconas campañas en los medios de comunicación que buscan el permanente enfrentamiento entre mujer y hombre como parte importante de la deshumanizada y antinatural ideología de género.

Y es aquí, en la mismísima naturaleza del hombre y de la mujer, en la familia y, por consiguiente, en el futuro de la Humanidad, donde se está dando una batalla de proporciones inimaginables. Una batalla que muy pocos son capaces de ver, sobre todo del bando de los “buenos”, de los que saben –aunque hoy casi no se atrevan a verbalizarlo– que lo que es natural es bueno y ambas cosas van de la mano.

Si queremos ser faros luminosos entre tanta oscuridad y confusión, debemos acoger, abrazar y alegrarnos con nuestra naturaleza sin intentar ser lo que no somos, sin intentar adquirir de manera forzada actitudes y sentimientos propios del sexo opuesto. Cualquier mujer que se reconozca como mujer lo que desea es un hombre que la complemente y viceversa. El futuro de la familia requiere de hombres masculinos y mujeres femeninas.

Por cierto, en Suecia, donde éstas políticas llevan más de cuarenta años imponiéndose, cerca del 50% de su población vive sola… y se siente sola. Casi sin hijos y con una población inmigrante mayoritariamente musulmana, los suecos serán minoría en su propio país de menos de una década.

Texto de Gonzalo de Alvear en: https://www.religionenlibertad.com/hombres-masculinos-mujeres-femeninas-61147.htm