En Canadá: un colegio ayudó a una niña de 11 años a cambiar de sexo sin contárselo a los padres

Canadá no solo se ha convertido en uno de los países más progresistas del mundo, sino que parece decidido a eliminar del todo la potestad de los padres para educar a sus hijos, aún a coste de poner en riesgo sus vidas.

No es una exageración, al menos no para los padres de una niña de 11 años que cerca ha estado de quitarse la vida porque su colegio le ayudó a cambiarse de sexo sin conocimiento de sus padres.

Según denuncia el abogado de la familia, John Carpay, esta niña quería ser un niño, pero no quería contárselo a sus padres, por lo que acudió a la escuela en busca de ayuda.

En su colegio decidieron ayudarla y la metieron un grupo LGTB para que le guiase con el tratamiento necesario. Los padres sospechaban que algo pasaba, pero no tenían ni idea de que era el propio colegio de su hija quién estaba involucrado en el asunto.

Cuando la niña reconoció que quería suicidarse, el colegio acudió a los padres y estos pudieron calmar la situación

La situación se mantuvo así un año entero, con la niña viviendo una doble vida con apenas 11 años, hasta que de repente todo cambió y esta reconoció que estaba empezando a tener pensamiento suicidas.

Fue entonces cuando el colegio acudió a los padres y estos pudieron calmar la situación. Su hija tiene rasgos de autismo, algo que no tuvieron en cuenta los que quisieron ayudarla.

Este caso ha sido particularmente comentado en Alberta (Canadá), donde han ocurrido los hechos, debido a la ley que el gobierno quiere aprobar en este estado, y es precisamente prohibir a los colegios contar a los padres si sus hijos están en grupos LGTB, informa LifeSite.

Es por eso que los padres han puesto el asunto en manos de su abogado, quien critica duramente este proyecto de ley. “La ley parece no querer reconocer que los activistas políticos no aman a estos niños como sus padres”, declaró el abogado Carpay.

El ministro de Educación de Aberta, Dave Eggen, presentó el jueves pasado el proyecto de ley 24, conocida como la “ley para apoyar alianzas gay-heterosexuales”, un proyecto para evitar que los colegios “delaten”, dicen, a los padres que sus hijos están acudiendo a clubes LGTB.

FUENTE: https://www.actuall.com/familia/un-colegio-ayudo-a-una-nina-de-11-anos-a-cambiar-de-sexo-sin-contarselo-a-los-padres/

Es posible frenar la ofensiva LGTB que pretende manipular a tus niños: Gabriele Kuby explica cómo

Wilhelm Reich, el gran pope del marxismo freudiano, decía que la sexualización de los niños derrumbaría la fundación de la «sociedad burguesa». Y eso es lo que está haciendo el adoctrinamiento sexual desde la más tierna infancia: minar los cimientos no ya de la sociedad, sino de la civilización.

Lo estamos viendo con las leyes de ingeniería social de los Gobiernos, o con la agenda LGTB que tratan de imponer Naciones Unidas y la Unión Europea.

El objetivo del Estado no es otro que manipular a los niños y suplantar a los padres.

Lo advierte la socióloga alemana Gabriele Kuby (Constanza, 1944) en el libro La revolución sexual global (subtitulado significativamente La destrucción de la libertad en nombre de la libertad), cuya edición española acaba de publicar la editorial Didaskalos.

 

Kuby conoce perfectamente la revolución sexual del 68, porque ella misma formó parte del activismo contracultural del mayo francés. Era entonces una veinteañera que participó en las revueltas de la Sorbona, en París.

Posteriomente tuvo un proceso de conversión y abandonó las posiciones feministas, dedicándose a desenmascarar las contradicciones y los errores antropológicos de aquella revolución.

Uno de sus ensayos más completos es La revolución sexual global, que ahora llega al público de habla castellana. Una obra imprescindible para entender no sólo lo que ocurrió con la liberalización sexual del 68, sino también lo que está pasando actualmente con la ideología de género, consecuencia última de aquella revolución.

En el capítulo La educación desde infantil hasta bachillerato explica los planes para manipular las mentes infantiles, comenzando por la supresión del pudor, y la introducción de la perspectiva de género.

Y ofrece doce buenas razones para que los padres se movilicen y traten de frenar la sexualización de los niños por parte del Estado. Estas son, de forma extractada.

1.- La liberalización de la sexualidad lleva a la decadencia

Todo empezó cuando, a mediados del siglo XX, se separó placer de procreación, y se sacó la sexualidad del ámbito de la familia. Esa liberalización ha tenido efectos económicos, sociales y culturales catastróficos en Occidente.

La ruptura de la familia, la bajada de logros académicos, la generalización de trastornos psicológicos, la propagación de enfermedades de transmisión sexual, y el asesinato de millones de niños por nacer son alarmas que señalan que la sociedad está en declive, señala Kuby.

Hasta el estado de bienestar –el gran logro de la Europa de la posguerra- se agrieta por culpa de esa liberalización. Lo que se traduce en pobreza y soledad.

2.- Destruye la familia como mejor entorno para los niños

La revolución sexual trajo de la mano las rupturas y el divorcio. Lo cual es un disparo en la línea de flotación de la familia, que está fundada en el matrimonio monógamo de por vida entre un hombre y una mujer, abierto a tener hijos.

Y estudios científicos confirman que los niños crecen mejor en una familia estable con padres biológicos. Sólo la familia puede producir una ciudadanía que confíe en sí misma e independiente.

Es más. Kuby llega a decir que las personas de familias destruidas, sin vínculos fuertes, son inestables, propensas a la manipulación de los poderosos, y se convierten en un peligro para la democracia.

3.- La sexualización priva a los niños de su infancia

Un niño es una cosa muy delicada, nos recuerda la autora. Y sin embargo ahora está sometido a las tensiones de hogares rotos, a la ausencia de la figura del padre y agresiones sexuales que provocan profunda heridas en su psiqué y en su afectividad.

El niño, subraya Kuby, es la gran víctima de la pérdida del pudor, otra consecuencia de la liberalización sexual. No se le puede hacer una faena mayor a un menor que destruir su inocencia, porque la inocencia es prácticamente la definición de la infancia.

Y esta estado protegida por los adultos hasta la revolución sexual de la segunda mitad del siglo XX.

4.- La sexualización de los niños y adolescentes socava la autoridad paterna

Los padres están vinculados a sus propios hijos por el amor y asumen una responsabilidad permanente hacia ellos. Por tanto, están obligados a la educación moral de sus hijos, que se establece como un derecho humano inalienable.

Pero lo que pretenden Naciones Unidas y la Unión Europea, explica Kuby, es disolver la autoridad paterna y sexualizar la infancia.

Y cita al mismísimo Sigmund Freud, cuando decía que  la actividad sexual temprana en los niños dificulta su educación:

“La experiencia nos ha mostrado que las seductoras influencias externas pueden causar fisuras prematuras de la fase latente o su extinción… y que cualquier actividad sexual prematura perjudica la posibilidad de educación del niño”.

5.- La sexualización de niños y adolescentes va en contra de su desarrollo hormonal

El desarrollo hormonal de los niños pasa por un largo período de latencia desde poco después del nacimiento hasta la pubertad. Los niveles de testosterona, hormona sexual masculina, y de estrógenos, hormona sexual femenina, crecen en el primer y segundo mes tras el nacimiento y luego caen a un nivel bajo constante hasta la pubertad.

Y en la pubertad el nivel de hormonas aumenta rápidamente de nuevo, y no alcanza el nivel relativamente constante en un adulto hasta varios años más tarde.

Por lo tanto, a nivel físico, los jóvenes crecen gradualmente hasta la madurez sexual. La consecución de la madurez psicológica es un proceso aún más largo.

6.- La masturbación habitual provoca la fijación en una sexualidad narcisista

Al someter al niño –ya desde primaria- a una sexualización precoz, con prácticas como la masturbación se le hace un flaco favor. Porque se  les inicia en la gratificación sexual narcisista, que luego dificulta su capacidad de comprometerse en un comportamiento sexual maduro como parte del amor hacia otra persona.

Una persona que se masturba –dice la autora citando la literatura científica- se obsesiona egocéntricamente en sí misma y está aislada. Lo cual imposibilita la madurez necesaria para el amor de entrega de uno mismo.

Y cuando la masturbación se convierte en hábito, viene la adicción y esta a su vez trae pérdida de autoestima y problemas psicológicos que pueden marcar a la persona en su ulterior vida adulta.

7.- La incertidumbre sobre la identidad sexual masculina y femenina da lugar a trastornos de la personalidad

Una persona es fuerte cuando sabe quién es y se identifica positivamente con ello: es lo que se denomina identidad, explica la autora.

Y durante la historia de la humanidad, las personas nacen como hombres o mujeres y encuentran su identidad llegando a ser lo que son como hombre o mujer.

Eso está cambiando con la perspectiva de género, con consecuencias muy negativas. Kuby cita un estudio de la Universidad de Harvard que  muestra que la identidad de género incierta en niños menores de once años aumenta la probabilidad de abuso sexual, físico y maltrato psicológico y desórdenes por estrés traumático para siempre.

8.- Fomentar la «salida del armario» en la adolescencia es un ataque contra el desarrollo natural de la identidad de género heterosexual

La educación sexual pública está alentando en muchos países de Europa a que los niños pubescentes «salgan del armario».

Sin embargo, es un hecho constatado que en la mayoría de los adolescentes los sentimientos homosexuales van a menos. Entre los de 16 años de edad, el 98% experimenta un cambio de la homosexualidad o bisexualidad a la heterosexualidad.

Alrededor del 70% de los chicos de 17 años que indicaron exclusivamente atracciones homosexuales, señalaron una orientación heterosexual exclusiva a los 22 años.

Gabriele Kuby menciona un estudio de un investigador homosexual (Gary Remafedi), que afirma que cuanto antes «sale del armario» una persona, mayor es el riesgo de intento de suicidio.

De manera que promover la «salida del armario» temprana, acarrea un grave peligro para el desarrollo psicológico del joven.

9.- Ocultar los riesgos de practicar la homosexualidad pone en peligro a los jóvenes

Por más que los políticos lo oculten por electoralismo y el lobby LGTB disfrace de jolgorio sus problemas, a través de eventos hiper-subvencionados como el Gay Pride, los estudios científicos indican un aumento de los riesgos físicos y mentales de la conducta homosexual.

Depresión, trastornos de ansiedad, consumo de alcohol, drogas y abuso de medicamentos, el riesgo de suicidio, y la infección del VIH y otras ETS.

El problema es que gobiernos y parlamentos hacen dejación de su deber de advertir estos peligros, lo que –como apunta Kuby-  es igual de discriminatorio contra los jóvenes con sentimientos homosexuales que explicar los peligros de fumar a los fumadores.

10.- Presentar estructuras familiares rotas como «normales» impide que los niños puedan superar consecuencias psicológicas dolorosas

Las familias rotas conducen a la incapacidad para crear vínculos y fomentan la infidelidad, el adulterio, la dominación y la irresponsabilidad hacia los hijos.

Nada más dañino para los menores que se alimentan del cariño y la unidad de sus padres, tanto como de la leche materna. Romper ese vínculo genera traumas psicológicos en los niños.

Kuby cita un informe del Instituto Robert Koch que indica  que el 21,9% de los niños y jóvenes de entre 7 y 17 años muestra evidencia de anormalidades psicológicas. Entre los de 14 y 17 años, aproximadamente el 40% tiene trastornos de conducta.

Y uno de los dos mayores factores de riesgo es un entorno familiar desfavorable.

11.- La destrucción de la familia lleva al control estatal de la educación de los hijos

Ya decía Chesterton que todo lo importante de la vida se aprende en los cuatro primeros años, cuando aún no se ha pisado el colegio.

Análogamente, lo que no se enseña en la familia probablemente no se aprenderá en la edad adulta. Esto incluye –apunta Kuby- la confianza básica, el compromiso, los buenos modales, la voluntad de aprender, la productividad, la confianza  en uno mismo.

Y cuanto menos se da esta formación personal en la familia, más tiene que ser asumida por los servicios de juventud, hogares juveniles, prisiones, psiquiatras, trabajadores sociales, terapeutas, médicos y policía públicamente financiados.

Los problemas sociales a los que el gobierno debe prestar asistencia se están convirtiendo en una justificación para incrementar la intrusión del estado en el derecho de los padres a educar a sus hijos.

12.- La crisis demográfica es resultado de la separación de sexualidad y fertilidad

Una consecuencia obvia de la revolución sexual es la crisis demográfica y el envejecimiento de la población. Europa se muere literalmente –y si hay europeos es porque vienen de los países musulmanes-.

En el caso de Alemania, la patria de Kuby, la natalidad es una de las más bajas de Europa.

La autora se pregunta: ¿por qué el gobierno está educando niños y adolescentes para convertirse en expertos en anticoncepción y está despejando el camino al aborto y la homosexualidad?

 

Pero, ¿cómo movilizarse ante esa ofensiva?

Así las cosas, Gabriele Kuby se dirige a los padres con una serie de preguntas incómodas:

  • ¿Quieres que tus niños en educación infantil sean animados a masturbarse y participen en el juego sexual?
  • ¿Quieres que tus hijos, en todos los grados desde la escuela primaria en adelante, estén familiarizados con los métodos anticonceptivos y todos los tipos de prácticas sexuales?
  • ¿Quieres que su sentido del pudor sea destruido?
  • ¿Quieres que tu hijo o hija sea alentado hacia la homosexualidad en la escuela y se le oculten los riesgos?

¿Qué hacer? Kuby hace un llamamiento a los padres para que defiendan su derecho a educar a sus hijos, parándole los pies a los Gobierno que tratan de suplantarles.

¿Cómo? Los padres no tienen más opción que la desobediencia civil. Es muy fuerte, no tenemos mucha costumbre, pero lo que está en juego es muy grande: nuestros hijos. Y el deber de los padres protegerlos. La socióloga aconseja buscar apoyo posible de otros padres, de otras familias. Y empezar la resistencia, aunque sean sólo unos pocos.

Concretamente, Gabriele Kuby propone cinco medidas para frenar la ofensiva LGTB contra los niños. Son éstas:

1. Los padres deben exigir que se les informe sobre las actividades pedagógicas sexuales en las aulas

El padre debe acudir al profesor y solicitar información detallada, sin dejarse engañar. O ir al director del centro y preguntarle:

¿Qué material didáctico se utiliza?, ¿Quién dirige la enseñanza pedagógica sexual? ¿Cuándo y qué tiempo se emplea?

Y también si ¿están presentes los profesores?, ¿Son admitidos pedagogos sexuales externos? ¿Qué cualificación tienen?. E incluso preguntar si ¿van parejas homosexuales a la clase?

2. Pueden hacer propuestas alternativas: invitar a una comadrona, visita de consejeros matrimoniales a clase

Existen en muchos países programas alternativos, por ejemplo, Alive to the World, programa que está disponible en muchos idiomas.

Pero no limitarse a aceptar, de forma acrítica, todo lo que enseñe el centro. En última instancia, el responsable de los niños es el padre no el colegio.

3. Si no le hacen caso, haga ruido, monte un pollo, organice una manifestación

Si las autoridades académicas no hacen caso, no se quede de brazos cruzados y organice una buena.

Kuby recomienda hacer  públicos los contenidos de pedagogía sexual: informar a otros padres de los folletos y las imágenes que emplean. Acudir a los medios de comunicación, organizar conferencias.

E incluso manifestaciones. Aunque sean pequeñas al principio llamarán la atención a la escuela y a los padres.

4. Diga claramente que no descansará mientras la escuela sexualice a los niños

5. Haga relaciones con personas de la misma opinión dentro y fuera del país

Esto da fuerza y nuevas ideas para la resistencia civil. Existen movimientos en diversos países de Europa que se han rebelado ante esa forma de despotismo y lucha por los derechos de los niños y por la familia monógama y estable, como es el caso de la Manif pour tous en Francia, o Demo für Alle en Alemania, o plataformas cívicas como HazteOir.org o CitizenGo.

Lamentablemente, en los grandes problemas que afectan a la vida de la persona, la mayoría ya no están representadas por el parlamento o el gobierno.

De suerte que es preciso que la sociedad civil se organice, afirma Kuby, luche por la familia, y ponga fin a las políticas sexuales que terminan destruyendo a la sociedad y comprometiendo a las próximas generaciones.

FUENTE: https://www.actuall.com/criterio/familia/posible-frenar-la-ofensiva-lgtb-pretende-manipular-tus-ninos-gabrielle-kuby-explica/

La ideología de género ignora la realidad de la persona humana. Comentarios del obispo de Córdoba

Con respecto a la familia humana, monseñor Fernández recuerda que “Dios ha creado al hombre, ‘varón y mujer los creó”. Por ello, explica que “cuando la ideología de género afirma que no hay diferencia entre el varón y la mujer y que cada uno puede elegir para sí lo que quiera en este orden de cosas, está ignorando esta realidad honda de la persona humana, que tiene arraigo biológico, existencial e incluso religioso”.

“Ninguna persona debe ser discriminada por su orientación. Todos tenemos un lugar en el corazón de Dios y de Dios nos sentimos amados, sean cuales sean las condiciones de nuestra vida. Pero ese Dios que nos ama ha trazado un plan para de felicidad del hombre, y nosotros los humanos no podemos enmendar la plana a Dios”, agrega.

FUENTE y TEXTO COMPLETO en:

https://www.religionenlibertad.com/obispo-cordoba-pide-afrontar-dos-grandes-problemas-invierno-demografico-61450.htm

Libres para educar a nuestros hijos

Libres para educar a nuestros hijos es una iniciativa promovida originariamente por las Delegaciones de Apostolado Seglar, Enseñanza y Familia y Vida de la Archidiócesis de Toledo, impulsada con el fin de dar a conocer a padres, profesores, alumnos y, en general, a toda la sociedad, las implicaciones derivadas del derecho fundamental a la educación consagrado en el artículo 27 de la Constitución española.

Los objetivos de la misma son dos:

  • De un lado, sensibilizar a todos los agentes implicados en la educación acerca de la necesidad de respetar la libertad de educación y los derechos que ésta conlleva, así como romper los prejuicios establecidos contra el ejercicio de este derecho desde la libertad de pensamiento, conciencia y religión;
  • De otro, animar a la construcción de un sistema educativo que respete la libertad de educación desde el compromiso personal y colectivo y la participación activa en el ámbito educativo. La campaña se articula en cinco ejes, coincidentes con los principal es derechos incorporados en la libertad de educación.

Animamos a nuestros socios, simpatizantes y lectores a conocer más sobre esta iniciativa y a apoyarla en todo lo que sea posible. Toda la información en su Web:

http://www.libresparaeducar.com/

 

La educación sexual de los hijos es cosa de los padres, no del Estado. Menos mal

Las agencias de la ONU continúan promoviendo la «educación sexual integral» a través de sus oficinas en todo el mundo, aunque la Asamblea General lo rechazó el año pasado. La falta de consenso sobre el tema ha frustrado hasta ahora los intentos de legitimar este tipo de educación sexual en la programación de la ONU.

La última vez, recientemente, cuando la autoridad de los padres sobre sus hijos volvió a aparecer en tres resoluciones de la ONU esta semana, algo que se pensaba imposible hace solo un año, recoge Infocatólica de CFam.

Los Estados Unidos y la Santa Sede hicieron hincapié en el papel de los padres en la educación sexual y rechazaron el aborto como un componente de la salud sexual y reproductiva.

Además, las naciones africanas orquestaron una exitosa andanada de enmiendas hostiles a tres resoluciones que pedían educación sexual para niños pequeños. Los africanos se mantuvieron firmes en que cualquier resolución que comprometa a los estados o al sistema de las Naciones Unidas a proporcionar educación sexual debería incluir una advertencia sobre «la dirección y orientación apropiadas de los padres y tutores legales».

Un delegado egipcio que habló en nombre de todos los países africanos, excepto Sudáfrica, respondió con la misma transparencia: «Nuestra cultura africana respeta los derechos de los padres» y «Egipto rechaza los intentos de ciertos países de imponer su sistema educativo a otros».

El pequeño estado insular de Santa Lucía, que colaboró con los africanos, fue el primero en introducir una enmienda. Insertó el lenguaje de orientación parental en la educación sexual el viernes pasado en una resolución sobre adolescentes y jóvenes, definida por la ONU como la que comienza a los 10 años de edad.

«Los padres y la familia desempeñan un papel importante en la orientación de los niños», dijo el delegado en la Asamblea General. Santa Lucía alegó que el lenguaje original en la resolución «no era adecuado» porque relegaba el papel de los padres al de socios equiparables con los jóvenes, los proveedores de salud y los educadores. Señaló que el tratado de la ONU sobre los derechos del niño reconoce los derechos de los padres a dirigir la educación de sus hijos.

Si bien esa enmienda falló en la resolución sobre la juventud, el Grupo Africano introdujo la misma enmienda a párrafos idénticos sobre educación sexual y fue adoptada en otras tres resoluciones sobre las niñas, los derechos del niño y las niñas con discapacidad. El forcejeo dio paso al aplauso con cada enmienda adoptada.

Los delegados europeos e iberoamericanos visiblemente frustrados convocaron a una votación sobre estas enmiendas, una solicitud que solo se hace en las negociaciones de la ONU cuando hay mucho en juego. En la mayoría de los casos, estas delegaciones pueden utilizar las reglas de procedimiento en su beneficio. Esta vez fueron superados por los africanos en tres resoluciones.

La Unión Europea dijo que no consideraban consensuado el párrafo sobre educación sexual. Los delegados de Iberoamérica se refirieron a ellos como «muy problemáticos». El representante de Canadá dijo que «no podemos aceptar esto». Un delegado australiano dijo que estaban «extremadamente decepcionados». Muchos justificaron su oposición como tecnicismos y no como una cuestión sustantiva.

Un delegado de Noruega fue más transparente y dijo que no podían aceptar la premisa de la enmienda porque «los niños deberían decidir libre y autónomamente» sobre asuntos relacionados con la salud sexual y reproductiva.

En definitiva, rabieta de la UE y de países iberoamericanos, que querían que los estados, dirigidos por la ONU, introdujeran la ideología de género en la educación, al margen de los padres.

José Ángel Gutiérrez
joseangel@hispanidad.com

FUENTE: http://www.hispanidad.com/la-educacion-sexual-de-los-hijos-es-cosa-de-los-padres-no-del-estado-menos-mal.html

10 formas de transmitir la fe a tus hijos y de hacerla más fuerte: como siempre, implica coherencia

En muchos países, los padres cristianos no consiguen pasar a sus hijos una fe firme. Pasar la fe de padres a hijos sucedía con naturalidad estadística en generaciones anteriores, pero ya no en la nuestra. En Occidente muchas causas concurren para que los padres pierdan autoridad ante los hijos y para suscitar un individualismo extremo. No sucede solo entre cristianos: familias de otras tradiciones religiosas también lo experimentan.

En la web AllProDad, dedicada a padres varones (no necesariamente católicos), señalan 10 factores que ayudan a que un padre pueda transmitir su fe a sus hijos. Como siempre cuando se trata de valores reales, requiere constancia y coherencia. 

1. Celebra las festividades y cuenta su historia
Las festividades religiosas llaman la atención de los niños: son días especiales. En Estados Unidos hay una frase entre los católicos: “no es que los católicos guarden la Cuaresma; es que la Cuaresma te mantiene católico”. Lo mismo podría decirse de la Navidad cristiana y de otras fiestas. No basta con celebrar la fiesta: hay que contar la gran historia que hay detrás de cada fiesta. Decía el estudioso de las religiones Mircea Elíade: “el primer rito es la recitación del mito”. La Navidad tiene sentido cuando se proclaman las lecturas de Navidad. Las festividades sin historias detrás (pensemos en Halloween) a menudo suenan a huecas.

2. Responde las preguntas de los chicos
Los niños hacen preguntas sobre Dios, sobre la fe, sobre la religión. Hay que estar preparado para responderlas. Hay preguntas sobre el comportamiento que también llevan a hablar de la fe. “¿Por qué debo perdonar a esos chicos malos?”, “¿por qué me pides ayudar a esos?”, nos lleva a las enseñanzas y el ejemplo de Jesús. (Si no sabemos la respuesta a una pregunta podemos honradamente decir: “pues no lo sé exactamente, pero lo buscaré y te lo diré”. En el Catecismo hay muchas respuestas, que hay que traducir al lenguaje infantil. También hay gente que trabaja con niños que pueden ayudar: maestros, catequistas…). No es beneficioso responder “no hagas preguntas”, “es así y punto”, “hacer preguntas está mal”…

3. Id con regularidad al culto o los sacramentos
Si la fe es solo un añadido para los ratos libres, no se contagiará a los hijos. Los niños han de ver que es una prioridad, y la más clara es el tiempo. Si la familia solo va a misa “a veces”, el niño pensará que es una cosa poco importante o algo “útil en casos convenientes” (alguna enfermedad, un gesto social…). Los niños han de ver que el culto es una prioridad en la familia, en la organización semanal o diaria.

4. Involúcrate en el servicio a los demás… y que te vean
“Servir a los demás es la fe con pies”, explican en AllProDad. Los niños aprenden de lo que ven hacer a sus padres. Si te ven ser voluntario en Cáritas, Manos Unidas o la parroquia, ellos aprenderán a hacer ese tipo de servicios. También es bueno involucrar a toda la familia: recogidas de material, actividades, etc…

5. Enseña a confiar en Dios
En el cristianismo, todo está basado en la confianza en Dios. Una clave es enseñar al niño a confiar toda su vida en el Dios que lo creó, que lo ama y quiere lo mejor para Él. 

6. El juicio definitivo sobre cada persona está reservado para Dios
A las personas agnósticas, o alejadas en la fe, o tibias, y a mucha otra gente, les molestan los juicios rápidos. La realidad es que una persona religiosa y prudente sabe que para realizar juicios definitivos en necesario ser Dios mismo: sólo Él tiene todos los datos y perspectivas sobre los hechos y las motivaciones. A los niños les enseñamos a distinguir los actos buenos de los actos malos, y está bien, pero a la hora de clasificar a la gente es mejor recordar lo de “no juzguéis y no seréis juzgados” (y explicar lo que significa). “Enséñales a tener un corazón humilde que busque entender al otro”, explica AllProDad.

7. Sé suave con los niños y ciertas enseñanzas complicadas
Hay cosas en la religión que a los adultos les molestan pero a los niños les parecen normales. Y, al revés, hay cosas en las que los adultos ni se fijan y a muchos niños les pueden asustar o repeler. En la cultura católica pueden ser muchas: imágenes de mártires con sangre en la parroquia, o ciertas expresiones sobre el infierno o el demonio, algunos detalles prácticos de los sacramentos… Las cosas complicadas hay que explicarlas con suavidad, y no de forma abrupta o con prisas y aspavientos.

8. No mantengas a los niños en una burbuja
Incluso en los países de mayoría católica, hay personas de otras denominaciones y religiones y, de hecho, las personas con poca o ninguna religiosidad son mayoría. No tiene sentido intentar hacer creer a tus hijos que “todos hacen como nosotros”. No es así, y enseguida se darán cuenta. Y llegará el momento, al crecer, en que tomará sus propias decisiones sobre religión. Es bueno que desde niño pueda dialogar, en un entorno moderado, con personas de otras creencias. También es bueno que vea que hay otras parroquias donde las cosas se hacen de otras maneras.

9. Dile que comparta la fe con sinceridad y humildad
Nuestra sociedad pretende hacernos creer que ya casi no hay tabúes, excepto hablar de la propia fe con otras personas. Hemos de enseñar a nuestros hijos a que puedan hablar de su fe sin complejos ni vergüenzas: creemos que es buena, bella y verdadera y la queremos compartir. Hemos de ayudar al niño a poder expresar por qué cree y en qué cree. Y ha de poder hacerlo con sinceridad y también con humildad. La fe da alegría y un terreno firme: no debe dar soberbia.

10. Se necesita una aldea para educar… dásela
“Se necesita una aldea para educar un niño”, dice un refrán africano que se cita mucho. En lo religioso es especialmente cierto: la fe se transmite en comunidad. En ella vemos que personas distintas (varias edades, procedencias, estilos) creen todas las mismas verdades, cada una con sus acentos. Ese testimonio colectivo fortalecerá la fe de tus hijos. Hay que buscar esa comunidad.

Por supuesto, se podrían añadir muchas más cosas eficaces, pero ¿no son estas 10 un comienzo importante?

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/formas-transmitir-tus-hijos–61390.htm

El Papa pide a las familias en crisis que luchen y pidan ayuda: «No discutan delante de los niños»

El Papa Francisco protagonizó este jueves otro de los actos tradicionales de estas fechas previas a la Navidad, el encuentro con los trabajadores del Vaticano y sus familias. Durante su encuentro, el Santo Padre quiso hacer algunas reflexiones sobre la familia, que compartió con todos los presentes.

De este modo, el Papa mostró su preocupación por las crisis que sufren algunas familias. “Voy a ser sincero. Cuando me entero de que una familia vuestra está en crisis, de que hay niños que se angustian porque los padres discuten, sufro. Por eso les pido que se dejen ayudar”, les dijo.

“Salven vuestras familias”
El Santo Padre quiso insistir mucho en este punto haciéndoles un llamamiento: “Por favor, salven vuestras familias. Sé que no es fácil. Que hay problemas de personalidad, problemas psicológicos. Hay muchos problemas en un matrimonio, pero traten de buscar ayuda a tiempo. Custodien la familia”.

Por ello, les invitó a pedir ayuda sin miedo, asegurando que “para custodiar vuestra familia podéis acudir a los capellanes, a quienes podéis pedir ayuda”.

“Sé que entre vosotros hay algunos separados, lo sé y sufro con vosotros. Pero déjense ayudar. Si la cosa ya está hecha, que al menos no sufran los niños, porque cuando los padres discuten, los niños sufren”, aseguró Francisco a los trabajadores del Vaticano.

No discutir delante de los hijos
Y les dio una clara indicación: “Nunca discutan delante de los niños, ¡nunca!”.

Por último, Francisco les dijo que “Dios te ha creado familia. La imagen de Dios es el matrimonio: hombre y mujer, fecundos‘¡Multiplíquense! ¡Tengan hijos! ¡Vayan adelante!’. Me he quedado muy contento hoy cuando he visto a tantos niños aquí, a tantas familias. Por favor, custodien a la familia”, reiteró.

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/papa-pide-las-familias-crisis-que-luchen–61314.htm

Obispo Mario Iceta: “Echo de menos que instituciones católicas no se posicionen más ante la ideología de género”

El obispo de Bilbao, Monseñor Mario Iceta, presidente de la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida, ha trasladado a Religión Confidencial la preocupación que tiene la Conferencia Episcopal sobre la ideología de género y los proyectos legislativos en España. En la última Asamblea Plenaria, esta Subcomisión presentó un estudio que analiza esta corriente ideológica.

Algunos católicos no consideran peligrosa la ideología de género. Otros, en cambio, alertan diariamente de los riesgos. ¿Cuál es su opinión?  

Tengo la sensación de que la sociedad está como adormecida en muchos aspectos de la vida social y de la cultura contemporánea que condicionan elementos fundamentales de la existencia humana. Sobre todo en el campo de las ideologías. Éstas, como en todas las cuestiones que afectan a las ideas y al pensamiento, pueden y deben someterse a una crítica adecuada. El debate sobre las ideas no puede ser anulado. Y echo de menos que instituciones católicas de pensamiento, culturales, universitarias, así como medios de comunicación, asociaciones, grupos profesionales y pensadores católicos o que al menos, profesan el humanismo cristiano, se posicionen en estos debates y ofrezcan sus reflexiones para esclarecer aspectos fundamentales acerca de la verdad sobre el ser humano, de su vocación y su misión, así como sobre los elementos irrenunciables que construyen una sociedad justa, verdadera, humana y fraterna. El hacerse presente en este debate ideológico es hoy más necesario que nunca y debemos asumir esta responsabilidad sin más dilación.

¿Ha mantenido usted conversaciones con ideólogos de esta corriente? ¿Algún consejo para dialogar desde el respeto? 

En primer lugar me gustaría decir que este debate no tiene que ver con el profundo respeto, acogida y aprecio a toda persona, con independencia de cualquier condicionamiento del tipo que sea. Todos estamos llamados a la santidad. Esta es la vocación fundamental del ser humano. Pero aquí estamos hablando de una ideología. Y como he dicho anteriormente, toda ideología puede y debe ser sometida a una crítica y a un debate serio y profundo. A este respecto, no he tenido oportunidad de hacerlo. La reflexión eclesial sobre este asunto es abundante tanto en el Magisterio del Papa, como de la Conferencia Episcopal, como el de muchos obispos. Pero pienso que no interesa conocer la reflexión que ofrece la Iglesia y se evita entrar en el debate de ideas. Estamos dispuestos a este debate respetuoso, argumentado y sereno. Alguien me dijo que suele ser muy difícil debatir con las ideologías, porque no se suelen prestar a ello.

¿Cómo podemos los cristianos frenar la proposición de Unidos-Podemos?

Al estar en este momento ya en sede parlamentaria, el resultado depende de los partidos políticos presentes en la cámara. Creo que es muy importante seguir ofreciendo los argumentos que hagan ver lo que realmente subyace en el fondo de estas proposiciones y valorar el modo en que condicionará seriamente el desempeño de muchos ámbitos esenciales de la vida personal, familiar, profesional y social. También habría que recordar que la sociedad y, en especial, las instituciones estatales, están llamadas a garantizar y favorecer la genuina identidad de la vida familiar y a evitar y combatir todo lo que la altera y daña. Como afirma el compendio de la doctrina social de la Iglesia, una auténtica democracia es posible solamente en un Estado de derecho y sobre la base de una recta concepción de la persona humana.

¿Qué consejo da a los padres para defender sus derechos y que no le impongan esta ideología por ley? 

Es muy duro y muy difícil para una familia abordar a solas esta situación. Enfrentarse a una dirección de un colegio o a una institución es complicarse la vida, y esto echa para atrás a muchas personas. Y quienes coartan los derechos, lo saben. Por eso, para defender sus derechos, es muy importante que las familias se asocien y actúen juntas, ayudadas por entidades que conocen los mecanismos adecuados para hacer valer los derechos fundamentales que les asisten. A este respecto, me llegan noticias de que el asociacionismo familiar no pasa por sus mejores momentos. Quizás sea fruto del individualismo exacerbado del que habla el Papa, en el que vive gran parte de la sociedad. Por eso, estimo muy conveniente reactivar este asociacionismo familiar y de otros estamentos de la sociedad -profesores, profesionales…- y ser principalmente propositivos. Ir por delante de la aparición de los problemas.

Ante estos desafíos, hay personas que piden a la Iglesia que debe evolucionar..

La Iglesia posee una rica y profunda reflexión acerca del amor humano, de la dignidad de la vida, de la vocación al amor y a la santidad. Es un corpus doctrinal enraizado en la Palabra de Dios, la Tradición, el Magisterio, y en la propia experiencia de tantos matrimonios y familias que viven con entrega la vocación al amor en el matrimonio, en la maternidad y paternidad. Muchas veces no se dan las condiciones adecuadas para establecer un diálogo sereno con las diversas ideologías y fuentes de pensamiento. El afirmar como argumento principal que la Iglesia tiene que evolucionar es, en el fondo, rehuir este debate de ideas y experiencias para conocer la verdad profunda que se manifiesta en el misterio de la vida humana y en la vivencia cotidiana de la vocación matrimonial. La Iglesia propone argumentos sólidos y contrastados. Pero el diálogo muchas veces es difícil y suele costar vencer prejuicios y estereotipos. También, por nuestra parte, necesitamos adecuar el modo de transmitir este mensaje y estas reflexiones en un lenguaje y unos modos que sean más fácilmente comprensibles en las categorías de la cultura actual. Pienso que muchas veces no existe una sintonía adecuada entre nuestro lenguaje y el modo de comunicar en la sociedad actual.

Encíclicas polémicas

Desde que se publicó Amoris Laetitia ¿sabe si ha aumentado el número de divorciados y vueltos a casar que hayan consultado sobre su situación?

No tengo datos que corroboren esta afirmación. Lo que sí me llega es la implantación en muchas diócesis del motu proprio “Mitis Iudex Dominus Iesus” sobre el procedimiento abreviado para la declaración de nulidad matrimonial. Hay personas que se habían separado o divorciado que se han acercado al tribunal eclesiástico para presentar ante la Iglesia sus dificultades, con el fin de ser ayudados a clarificar su situación y ser acompañados en situaciones que producen mucho dolor y desorientación, no sólo en los cónyuges, sino también en los hijos y en las familias. Debemos ofrecer un acompañamiento cercano, cálido y respetuoso. Dios siempre abre caminos por los cuales poder transitar. Y nosotros estamos llamados a ayudar a los matrimonios y a las personas a iluminar estos caminos y acompañar y ayudar en su recorrido.

En los medios de comunicación se especula con una actualización de la Humanae Vitae. ¿Me podría aclarar algo al respecto? 

No sé lo que significa “actualizar” una encíclica. A este respecto, no tengo ninguna noticia sobre una actualización de la encíclica Humanae Vitae. Sí conozco la existencia de una comisión instituida en Roma para estudiar el contexto cultural, social, eclesial y de pensamiento que dio lugar a que el Beato Papa Pablo VI promulgara esta encíclica, así como el modo en que se gestó el texto y el modo en que fue recibido por la comunidad eclesial y por la sociedad en general. Con respecto a la diferencia entre mentalidad anticonceptiva y el ejercicio de una maternidad y paternidad responsable según la antropología cristiana, acudiendo al reconocimiento de la fertilidad humana, el pensamiento de la Iglesia es sólido y constituye una enseñanza que ha sido constantemente promulgada por el Magisterio eclesial. Hay que afirmar con claridad que es posible vivir la vida conyugal y la relación sexual de modo humano, pleno y gozoso sin tener que acudir a una medicalización de la dimensión sexual de las personas que desnaturaliza el acto conyugal y altera profundamente la vida matrimonial.

¿Cuáles son las principales funciones de las delegaciones de Familia de las diócesis?

Una delegación de familia se constituye para ayudar al obispo en el desempeño de la pastoral del matrimonio, de la familia y de la vida y se concreta en la promoción de esta pastoral en las parroquias, movimientos e instituciones. Se trata de colaborar en el desarrollo de la preparación al matrimonio, en el acompañamiento a los novios, los matrimonios y a las familias, en la pastoral de la iniciación cristiana, principalmente en el sacramento del bautismo y en la educación afectivo sexual de los jóvenes, así como en la preparación y el discernimiento de la vocación a amar que todos llevamos inscrito en el corazón. También se encarga de impulsar el trabajo realizado por los centros de orientación familiar, la atención a las situaciones complejas, en el acompañamiento a familias con dificultades, en las situaciones de separaciones, divorcios, viudedad, en las cuestiones que se refieren a la defensa de la vida humana… es una actividad que despliega su acción en campos muy diversos.

FUENTE: https://www.religionconfidencial.com/conferencia_episcopal/Obispo-Mario-Iceta-Echo-instituciones_0_3060293959.html?utm_source=twitter&utm_medium=Social

¿Hay en marcha una expropiación de los hijos?

¿De quién son los hijos? Los hijos no son de nadie porque son de Dios. Hubo un tiempo en el que la idea que el hijo era un don estaba arraigada en el corazón y en la mente de las personas, no sólo de las madres. Un don que viene de Dios y que es necesario educar para que vuelva a Él. Se sentía la procreación como una pertenencia a un ciclo de significado que quitaba al niño de las manos de cualquier poder terrenal, porque era «del Señor».

Este sentir común está aún vivo en muchos progenitores, pero cada vez menos debido a la racionalización técnica y política, que ha asumido también esta forma de dominio, el dominio sobre los hijos. Las utopías políticas fueron las que produjeron, en los siglos pasados, serias excepciones a la idea que los hijos pertenecían al Señor, empezando por la antigua utopía de Platón, según la cual los niños recién nacidos tenían que pasar inmediatamente a estar bajo la protección del estado, que los criaría en estructuras públicas para que así cada ciudadano, viendo a los jóvenes por las calles y plazas, pudiera decir: «Podría ser mi hijo». La negación de la familia era funcional a la creación de una comunidad política de iguales con sólidos vínculos recíprocos. Se creía que si los hijos seguían con sus progenitores, la unidad interna de la comunidad se debilitaría y fragmentaría. Esta idea se ha prolongado en la historia y pasa por la comunión de las mujeres en los falansterios del nuevo mundo de Fourier, las indicaciones del Manifiesto de Marx, hasta llegar a los estados totalitarios de finales del siglo pasado.

El ideal utópico de ciudadanos huérfanos para que puedan sentirse más células del organismo estatal se consolida progresivamente con la formación del estado moderno, que concentra en sí la instrucción y la educación, centraliza la sanidad y la atención a la infancia, debilita las formas familiares de solidaridad y sustituye, cada vez más, a los progenitores y la familia. Todo esto con el fin de dañar a la Iglesia y a la religión de referencia de las familias, que confiaba a las madres la educación, también religiosa, de los niños y enseñaba una procreación que encontraba su lugar humano específico sólo en el matrimonio.

La Iglesia, con su doctrina social, siempre ha enseñado que los hijos son de los padres porque era el único modo para que fueran de Dios. Siempre ha enseñado que del mismo modo que el lugar humano de la procreación es la pareja de esposos, el lugar humano de la educación es la familia. La educación es, de hecho, una continuación y un llevar a cumplimiento la procreación y corresponde originariamente a los progenitores. Diciendo esto la Iglesia sabía que enunciaba un principio evidente de ley moral natural, pero sabía también que sólo así los niños podían ser educados en la piedad cristiana, los rudimentos del catecismo, las oraciones al ángel custodio. A través de los progenitores, y no del estado, la Iglesia podía hacer que los niños conocieran a Jesucristo. Es el revés positivo de la medalla: el estado sustituye a los progenitores para deseducar a los futuros ciudadanos en lo que atañe al Evangelio; la Iglesia se alía con los progenitores, contra el estado, para educar a los futuros ciudadanos en el Evangelio.

Era una verdadera lucha que la Iglesia no parece querer ya combatir. Hoy, no menos que en la República de Platón, los hijos parecen ser del estado, que los asume en las propias estructuras desde el jardín de infancia, los forma según sus propios programas y, como la Iglesia justamente temía, los aleja sistemáticamente de Jesucristo, hablando mal de Él, o no hablando en absoluto. La Iglesia ya no protesta por esto y no apuesta por formas de educación alternativa -como las escuelas parentales-, que serían el único modo para que ella, la Iglesia, volviera a educar a los niños a través de la reapropiación de la función educativa de los progenitores. La escuela parental no es sólo la escuela de los padres, sino que es también la escuela de la Iglesia a través de los padres. Sería un modo para volver al principio según el cual los hijos son de Dios, y no del ministro de educación.

Desde este punto de vista, las democracias occidentales no se diferencian de los regímenes totalitarios. El niño es introducido en el «sistema»: es educado por profesores-funcionarios del estado, uniformemente instruidos por la universidad pública y los cursos de formación ministeriales; es precozmente psicologizado por funcionarios del estado, presentes ya en todas las escuelas; es precozmente sexualizado por funcionarios del estado a través de proyectos curriculares inderogables; en lo que respecta a su salud, es examinado desde que está en el vientre materno y, posiblemente, abortado por parte de funcionarios del estado; es enviado a hacer un Erasmus en cualquier otro país donde aprenderá estilos de vida y valores estandarizados por funcionarios de ese estado-no estado que es la Unión Europea; en su recorrido escolar, se le enseñará a usar los anticonceptivos, incluidos los de «emergencia», y la fecundación artificial para que, a su vez, procree otros niños huérfanos de estado.

La cuestión es que las democracias hacen todo esto sin que se vea. La educación de estado habla de inclusión cuando quiere decir uniformidad; de tolerancia cuando quiere decir inmoralidad; de igualdad de oportunidades cuando quiere decir indiferentismo sexual; de libertad de elección cuando quiere decir sexualización forzada desde el jardín de infancia, según las directrices emanadas por un despacho cualquiera de funcionarios del estado uniformados en el pensamiento único y dominante. De este modo se deja fuera a los progenitores, que incluso se alegran de ello. La Iglesia también se queda fuera y el niño es deformado incluso antes de que oiga por primera vez la palabra «Dios», si alguna vez la oye.

Los hijos son de Dios, se pensaba antes. Era el reconocimiento de lo absoluto de su valor que se fundaba en la gratuidad del don. Sólo lo que no se paga tiene verdaderamente valor. La procreación debe ser un acto gratuito para que, así, se pueda pensar en la nueva vida como un don gratuito. Lo sabía bien la Humanae vitae de Pablo VI, que precisamente sobre una procreación verdaderamente humana fundaba no sólo la moralidad del acto conyugal, sino la moralidad de toda la sociedad. Si no hay gratuidad allí, en el acto inicial de la vida, ¿cómo podrá haber gratuidad en las otras y sucesivas relaciones sociales?

Efectivamente, desde la anticoncepción en adelante, ha habido una degradación progresiva en la percepción pública de la dignidad del niño. Los niños son concebidos en laboratorios, fabricados a partir de embriones descongelados; son dados en acogimiento o adoptados por parejas homosexuales; son divididos y objeto de pelea de progenitores divorciados; son comprados, vendidos y son objeto de contratos en la abominable práctica del vientre de alquiler; son objeto de la intervención de la sanidad pública ante síntomas de «disforia de género»; son convertidos en objetos clínicos o terapéuticos ante el primer síntoma de ligera dislexia o hiperquinesia; son entregados al sistema del espectáculo y de la publicidad desde pequeños y los padres los ven por la mañana y los vuelven a ver sólo por la tarde-noche.

La Iglesia siempre ha enseñado y defendido el derecho del niño a crecer bajo el corazón de su madre y, antes, su derecho a ser concebido de manera humana bajo el corazón de sus progenitores. Cuando la Iglesia decía que la familia es una sociedad pequeña, pero verdadera, o cuando invocaba el respeto a la subsidiariedad, lo hacía mirando a los niños, en el intento de sustraerlos al Leviatán que quiere apropiarse de ellos.

Platón deseaba una fuerte cohesión interna entre ciudadanos y por este motivo el estado que él había pensado le quitaba los hijos a los padres desde su nacimiento. Sin embargo, lo suyo era, claramente, una utopía. Pero después, los sistemas políticos de la comunidad de mujeres, de la planificación centralista de la procreación, de la eugenesia de estado, del género enseñado en todas las escuelas, no han producido, y no producen, ninguna cohesión social; más bien, hacen de nuestros niños, cuando son adultos, individuos débiles, aislados y llenos de temor. Expropiar a los hijos los reduce a cosas.

Monseñor Crepaldi es obispo de Trieste (Italia) 
Tomado del Observatorio Internacional Cardenal Van Thuân sobre la doctrina social de la Iglesia

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/hay-marcha-una-expropiacion-los-hijos-61160.htm