«El rol más importante que tienen los padres es educar a sus hijos», recuerda el cardenal Cipriani

El Cardenal Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima y primado Perú, ha hecho una nueva defensa de la familia y de una sociedad en la que los padres puedan tener más tiempo para estar con sus hijos.

“Al empezar el año escolar, es una buena idea el que haya un diálogo serio que termine en algunas normas laborales. Yo prefiero que baje un poco la producción, si es que es verdad, pero que los hijos reciban un mayor cuidado de sus padres. Eso se logra con un poco más de orden y disciplina”, afirmaba en su programa Diálogo de Fe.

“El profesor no es solo un tipo que transmite física, matemática, biología, sociología. No. Ocupan la autoridad moral que tiene un papá. En el aula tienen que enseñar no solamente sus conocimientos; tienen que enseñar respeto, tolerancia, diálogo, orden, limpieza, puntualidad; tiene que generar un modo para educar a esos chicos. Son temas muy sugerentes y muy actuales”.

Tal y como recoge la agencia Ecclesia, el cardenal siguió hablando con respecto a la importancia de destacar a la persona, en lugar del individuo, ya que el segundo es solo un consumidor o productor, no siente nada. “La persona ama, perdona, llora, se cansa, es generosa, es triste; la persona se relaciona. El individuo es simplemente cuánto hay, para comprar o para producir. Evidentemente cuando uno pone a la sociedad en esas islas que es cada individuo entonces predomina simplemente el egoísmo”, explicó.

“Veamos cómo podemos reforzar la familia”
Finalmente, animó que ahora al iniciar este nuevo año escolar es importante reforzar la familia y enseñar a los hijos a ser mejores personas. “Ahora que empiezan los estudios, veamos cómo podemos reforzar a la familia y no estar discutiendo estos temas que no quiero ni mencionarlos por ahora. En lugar de estar enseñándoles a ser mejores personas, empezamos a discutir sobre los géneros y no géneros. Les agradezco a todos, siempre están en mi oración. Por eso los bendigo, los recuerdo y les pido también sus oraciones”.

Sobre la situación del Perú se preguntó: “¿Todavía podemos dialogar en este país? ¿O el diálogo está viciado porque yo voy ya con trampa? El diálogo requiere la verdad. Los grandes protagonistas del diálogo son la verdad, el bien del país, la justicia, la honradez. Estos son los elementos que están encima de la mesa de un diálogo. Y después también hay que poner una cosa, si uno quiere dialogar no seamos permanentemente críticos de destruirnos unos a otros”.

“Tiene que haber un diálogo. Nos une el Perú. Yo recuerdo esta frase: Unidos por la Esperanza. Esa multitud de gente que salía a las calles, no salía por A, B o C; salía por el Perú, salía por su fe, salía alegre. Tenemos que retomar ese camino de no organizar esas crisis, pero tenemos que bajar un poco el tono. Gran parte del país, si se le pregunta, no está en estos temas que hoy día le preocupa a un grupo de políticos. La gente está preocupada con sus hijos, con su familia, con la educación; está preocupada para que el país vuelva a ser un sitio agradable donde puedas vivir y donde puedas ir a rezar a la Iglesia y pedirle a Dios que te ayude”.

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/rol-mas-importante-que-tienen-los-padres-educar–63003.htm

5 ideas para rezar en familia con los niños sin que se distraigan demasiado: prácticas y realistas

El doctor Ray Guarendi (DrRay.com) es psicólogo clínico, conferenciante en vivo y en programas radiofónicos, colaborador en el CatholicDigest de EEUU y padre de diez hijos.En un reciente artículo en el CatholicDigest comenta 5 ideas que propone para rezar en familia con los niños sin que se distraigan demasiado.

Antes establece un principio: más vale rezar mal, distraído, con preocupaciones, que no rezar. O, citando al escritor converso G.K. Chesterton, “si algo merece ser rezado, entonces merece ser rezado pobremente” (o incluso de mala manera). La oración en sí es siempre válida y valiosa aunque no sea perfecta. “Incluso cuando la mente no está con las palabras, el corazón sí puede star bien enfocado”, escribe Guarendi.

También explica que si bien los niños se distraen, también lo hacen los adultos. Y admite que en toda su vida adulta ha rezado muchísimos rosarios, pero solo unos 20, o algunos más, fueron “buenos de verdad”, en el sentido de atentos, meditados, etc…

“Cuando nuestros 10 hijos tenían menos de 13 años, la mayor parte del tiempo -y no solo del tiempo de oración familiar- estaba marcada por el caos. Durante nuestro Rosario familiar, nos sentábamos en círculo -aunque fuera uno que no dejaba de oscilar- y cada uno tenía su turno para una oración. Más veces de las que pueda contar yo no sabía dónde estábamos en mi turno, si en un Avemaría o en un Gloria. Enseguida 5 o 6 niños y una esposa competían por corregirme. ¡De repente todos eran orantes atentos!”

El doctor Guarendi señala también que un niño o adolescente que sea muy maduro en lo moral o en lo intelectual puede ser, perfectamente, muy distraído e infantil en su atención a la oración, y que no pasa nada por ello. La madurez de la gente que reza les hará rezar mejor al pasar el tiempo. 

Dada la realidad de los niños y su capacidad de aguante y atención, propone cinco ideas para la oración en familia con niños: 

1. Sentar a los niños estratégicamente
Si el mediano se pelea con la pequeña, lo mejor es sentarlos separados desde el principio. Los padres han de colocarse en lugares adecuados, quizá entre ellos, “aunque quizá arruine tu concentración y cualquier sentido piadoso que te quede”, comenta comprensivo el psicólogo.

2. Llamar la atención con brevedad, con silencio o una palabra
Si los niños se distraen, el adulto calla, o impone silencio hasta que se recupera la atención. “El silencio puede llamar la atención con fuerza”. Si no basta, puede usarse una tos, un chasquido de dedos, puedes rezar más fuerte: todo eso les llamará la atención de nuevo. Lo que NO hay que hacer es regañar o avisar a los despistados con frases largas ni discursitos. Eso sacaría de la oración a todos, y mucho.

3. Oraciones estructuradas y con turnos
Oraciones estructuradas y repetitivas como el Rosario, las letanías o la Coronilla de la Divina Misericordia permite repartir turnos que se van alternado: un niño, una oración. Y cuantos más turnos te toca hablar, más difícil es distraerse.

4. Pon a rezar al distraído
Puede que algún niño se queje y se deshagan los turnos habituales, pero si a un niño se le ve muy distraído, a ese es al que han de darle un turno de oración por sorpresa, aunque le toquen más que a otros. No importa si los otros niños protestan: “¿y por qué ese lo hace más veces que yo?”

5. Si hay que hacerlo más corto, se hace más corto
Hay que saber cuando parar. Las sesiones más largas cansan más y no necesariamente aportan más santidad ni mejoría. Se aplican -al menos psicológicamente-  los dividendos descendentes: cuanto más (largo), menos atención, disfrute, fruto. Se pueden dejar unas cuantas oraciones para otro momento y hacer una sesión más corta.

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/ideas-para-rezar-familia-con-los-ninos-sin-que-62617.htm

«Si se fortalece la familia la educación irá mucho mejor», dice un profesor tras 30 años dando clase

José Ignacio Moreno Iturralde es doctor en Historia y profesor desde hace treinta años. En su último libro, Educar con cabeza y corazón. Sugerencias para profesores (Digital Reasons), reflexiona sobre cuestiones que preocupan en el día a día de profesores y padres.

-Con más de 30 años de experiencia, acaba de publicar Educar con cabeza y corazón, ¿sigue haciéndolo como dice su título?
-Asistí hace tiempo a una conferencia del que fue la primera persona que obtuvo, en España, el título de doctor en Pedagogía: Víctor García Hoz. Comentó una sencilla historia: un chaval llegaba a casa, después del día en el colegio. Su madre le preguntó que cómo había ido la jornada; y el muchacho respondió: “Hoy no lo he hecho bien, pero mañana lo voy a hacer mejor”. Me siento muy identificado con ese chico. Procuro hacer lo mismo: con la cabeza y con el corazón.

-A su juicio, ¿qué características  debe tener el oficio de ser “profe”?
-Pienso que hay que saber bastante de la asignatura que se explica. Esto ayuda a ilusionarse con la materia y a transmitirla de un modo vivo y ordenado. También hay que procurar ganarse el respeto de los alumnos. Otra cuestión es actualizarse en métodos de enseñanza. Estamos en un momento clave de renovación de la enseñanza, con un horizonte enriquecedor de comunicación de conocimientos, gracias a las posibilidades tecnológicas. Por otra parte, hay que procurar querer a los alumnos, preocupándonos sinceramente por sacarles adelante. En este sentido, es conveniente charlar de vez en cuando con alguno de ellos y hablar en alguna ocasión con sus familias. Muchos colegios tienen un sistema organizativo que permite hacer posible esta idea con todos los alumnos y alumnas. ¡Ah!, otra muy importante: luchar por no desanimarse. Convencerse de la enorme importancia que tiene un buen profesor para la vida de mucha gente.

-En tres décadas, habrá observado el cambio radical de los alumnos con respecto a su disposición para aprender. ¿Usted es de los que lucha por mantener la disciplina en clase?
-A mí no me parece que exista un cambio tan radical. A la edad de ellos, cuando era alumno, había algunos tipos especialmente gamberros y conflictivos: yo mismo. Hay edades que exigen especial autoridad y disciplina: esto es clave. Pero chicos y chicas saben si les aprecias o no. Es compatible exigir al alumno, por supuesto también en disciplina, y querer sacar lo mejor de él.

-¿Cree que existe interés de los alumnos por aprender u opina, como muchos profesores, que están desactivados para adquirir conocimientos?
-Los alumnos están deseando hacer una cosa grande con su vida. Necesitan ánimo y exigencia para hacerles ver lo hermosa que es la aventura del saber, y la libertad y seguridad que ofrece. Hay que poner en juego su libertad. Un ejemplo: cuando hay algo de una asignatura que yo no entiendo, les hago llegar a tener los conocimientos que les sitúan en mi duda. Entonces les pregunto cómo lo resolverían. Siempre me han ofrecido respuestas muy interesantes.

-En línea con lo anterior, ¿qué tres o cuatro factores propondría para mejorar el interés de los alumnos en su propia enseñanza?
-Empezaría con saber aprender de tantos buenos profesores que se cruzan en nuestra vida. Seguiría por sugerir que el profesor “viva su asignatura”, que transmita algo entusiasmante. Es importante poner en relación la materia con la vida cotidiana de los alumnos, al menos de vez en cuando. Luego está la exigencia de hacerles trabajar en tareas más monótonas, pero necesarias. El profesor tampoco puede estar en un entusiasmo constante, porque acabaría agotado. También destacaría la necesidad de hacerles participar con sus trabajos en el transcurso de las clases. Esto puede lograrse con trabajo cooperativo, con exposiciones de ellos en el aula, y con preguntas que pongan a juego su ingenio.

-En su libro, subraya que ha compartido muchos momentos lúdicos con sus alumnos. Ese “colegueo” ¿cómo favorece o perjudica la relación profesor-alumno?
-Un profesor puede ser amigo de sus alumnos con amistad de profesor, que no es la misma que la amistad entre iguales. La amistad es posible cuando hay objetivos comunes, y esto es real entre alumnos y profesores. Lo que sería buscar una amistad como si el profesor fuera un joven o adolescente más.

-Se habla mucho de insuflar valores en la educación, pero observamos por los medios de comunicación muchas conductas asociales (acoso escolar, violaciones…). ¿Qué cree que está fallando?
-Estoy convencido que el instituto o colegio solo puede secundar a las familias. Padre y madre son insustituibles. Si se ayuda más a las familias a conservarse fuertes, la educación irá mucho mejor. Por otra parte, los medios de comunicación –a los que debemos muchas cosas buenas– suelen centrarse en lo que hace ruido, en lo llamativo; con frecuencia se trata de cosas negativas. No es noticia que millones de madres y padres lo pasen estupendamente con sus hijos muchas veces; pero es algo muy real.

-Subraya en su libro que estar en el mundo es algo muy positivo y que, a veces, los chicos y chicas reciben mensajes sobre el sinsentido de la vida o sobre buscar solo el provecho propio, ¿en qué hay que incidir para revertir estos enfoques?
-Le pondré un ejemplo. Volviendo de una larga excursión en el monte había una hilera de pinos. Uno era deforme: su tronco subía un poco, luego se ponía paralelo al suelo, y después volvía a subir en vertical. Era el único pino en el que el caminante se podía sentar; el pino más útil de todos. Pienso que una frase clave de la vida es esta: “Resulta que es al revés”. Los chicos entienden y valoran este mensaje.

-Como cristiano que es, ¿cree que los valores cristianos siguen teniendo interés para proponer a los educandos? ¿Usted cómo lo hace?
-Cuando uno está hasta las narices de tal o cual alumno, a mí me viene bien preguntarme… ¿y lo que me aguantan a mí? El cristianismo cree en un Dios que nos quiere y perdona. Por este motivo hay que saber perdonar y pedir perdón: se trata de un factor liberador. Esto educa con fuerza a los alumnos. Pienso que también el cristianismo ofrece un realismo propicio para el buen humor; algo que se agradece en la enseñanza y en cualquier tarea.

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/fortalece-familia-educacion-ira-mucho-mejor-dice-62434.htm

La ideología de género, contra la familia

Supongo que cualquier persona normal, cuando piensa en la familia, piensa en esto o en algo parecido: la familia es un patrimonio de la humanidad, el espacio donde mejor se compenetran conyugalidad y procreación, un modelo para todas las demás formas de convivencia humana, un bien para la sociedad y una institución natural anterior a cualquier otra, incluido el Estado, al que corresponde como una de sus tareas principales servir y ayudar al individuo y a la familia.

El matrimonio y la familia son la respuesta más adecuada a las necesidades afectivas, sexuales y sociales del varón y de la mujer. La familia tiene su origen y fundamento en el matrimonio, porque el matrimonio es la familia más pequeña, pero susceptible de agrandarse por su apertura a la vida. Está fundada sobre el amor y sobre el matrimonio contraído libremente, es la más íntima y profunda sociedad natural y desempeña un papel decisivo en la formación y madurez de las personas que la componen y en su desarrollo personal y social, que sobrepasa los intereses individuales. Supone en sí un proyecto de vida escogido libre y responsablemente, una convivencia estable, una residencia compartida, un reparto del trabajo y de los roles, ayuda mutua, relaciones sexuales exclusivas y abiertas a la procreación y educación de los hijos.

Benedicto XVI insiste en los principios no negociables, que son las pautas que nunca se podrán derogar ni dejar a merced de consensos partidistas en la configuración cristiana de la sociedad, haciendo especial hincapié en el bien de la familia basada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer.

Y sin embargo, nos encontramos con que uno de los objetivos fundamentales de la ideología de género es destruir la familia. El matrimonio y la familia son dos modos de violencia permanente contra la mujer y por tanto instituciones a combatir. Y es que para ellos la relación entre los sexos es una relación en clave de opresión, de dominio del hombre sobre la mujer, opresión favorecida por el matrimonio y la familia, pues en ambas instituciones se pone de manifiesto la explotación de las mujeres con su relegación al ámbito improductivo de la economía doméstica.

Ya Simone de Beauvoir declaró en una de sus últimas entrevistas que “no debe permitirse a ninguna mujer quedarse en casa para criar a sus hijos”, porque, según esta ideología, las mujeres que desean casarse han sido seducidas y engañadas por los hombres y no saben lo que es bueno para ellas; son víctimas del sistema sexo-género patriarcal y, por lo tanto, no pueden tomar una opción libre. En consecuencia, hay que tratar de hacer que las mujeres excluyan de sus deseos la familia y la maternidad, a fin de conseguir la liberación sexual, es decir, la inhibición de todas las represiones que la sociedad ha impuesto a través de normas morales y prohibiciones a la práctica de la sexualidad, para llegar así a la generalización del amor libre. Es en la práctica de la lujuria donde el ser humano puede alcanzar su total liberación y su máxima felicidad. (Simplemente unas preguntas: ¿esto es defender la libertad de las mujeres?, ¿obligarles a hacer lo contrario de lo que piensan?)

La ideología de género es hija del relativismo y del marxismo. Hay que combatir el matrimonio, porque en términos políticos, la esposa representa al proletariado oprimido, mientras el marido ejerce de opresor. Para conseguir su liberación, la mujer debe emanciparse del dominio y explotación del varón, y por tanto del matrimonio y de la familia, así como de la represión sexual a la que ha estado sometida por la religión y la moral patriarcal. Incluso la naturaleza no tiene nada que decirnos, porque “en la persona imperan las características psicológicas que configuran su forma de ser, y se ha de otorgar soberanía a la voluntad humana sobre cualquier otra consideración física” (Ley riojana, todavía pendiente de aprobación).

Cuando uno observa que las leyes de ideología de género son aprobadas por amplísimas mayorías, que en ocasiones llegan hasta la unanimidad, uno no puede por menos de preguntarse si nuestros parlamentarios creen lo que aprueban o no se dan cuenta de lo que significa lo que votan, o, por el contrario, piensan que lo que aprueban es un puro disparate, pero, a pesar de ello, votan a favor. Hace ya tiempo que vengo pensando que las personas menos libres de España son nuestros parlamentarios. Pero en la ideología de género hay otra cosa peor: el totalitarismo del pensamiento único que quieren imponernos y la obligación a personas e instituciones a colaborar con esta ideología sin posibilidad de discrepar ni de plantear la objeción de conciencia. Estamos, por tanto, ante una verdadera persecución religiosa.

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/ideologia-genero-contra-familia-62388.htm

10 cosas a las que hay que decir «no» con firmeza para que el noviazgo lleve a un buen matrimonio

El portal católico mexicano Desde la Fe presenta un completo repaso de cosas que hay que tener en cuenta para aprovechar el noviazgo y evitar malos matrimonios. Lo reproducimos por su interés. 

Un buen matrimonio depende en gran parte de un buen noviazgo, de que él y ella aprovechen bien ese tiempo para conocerse. Además de amor, ¿qué se necesita para tener un buen noviazgo? He aquí diez recomendaciones que conviene considerar:

1. NO dejar fuera a Dios
Antes que nada, pregúntale a Dios si tu vocación es el matrimonio. Consulta un director espiritual. Cuando creas haber conocido a la persona indicada, oren juntos, vayan juntos a Misa, encomiéndense a Dios y a María. Antes de casarse, acudan a un retiro para novios. Y después no se atengan a sus solas míseras fuerzas para amarse: no se vayan a vivir juntos ni se unan sólo por lo civil, sino mediante el sacramento del matrimonio, para recibir de Dios la gracia sobrenatural de ser fieles y amarse mutuamente como Dios los ama.

2. NO engañar
Esto abarca dos aspectos. Primero: no finjas lo que no eres. No digas que te gusta lo que no te gusta, que haces lo que nunca haces, etc. sólo para ser como crees que tu novia o novio espera que seas. Descubrirá tu engaño al casarse, y puede ser motivo para separarse. Sé tú mismo, tú misma. Si no es compatible contigo, ni modo, no fuerces las cosas, ya encontrarás a quien lo sea. Recuerda que “siempre hay un roto para un descosido”. Y, segundo: no seas infiel. La infidelidad en el noviazgo es motivo para terminar la relación, porque los novios infieles, suelen ser cónyuges infieles.

3. NO querer cambiar al otro
Hay quien piensa: “mi pareja tiene esta forma de ser, o este hábito, o este vicio que no me agrada, pero yo la voy a cambiar”. Es una falsa expectativa. La gente no suele cambiar. El introvertido nunca se volverá extrovertido; la parlanchina no sabrá quedarse callada; el novio que nunca se acomide a ayudar será un marido haragán; la novia desaliñada será una esposa de bata y pantuflas. Y las características que te molestan en el noviazgo, en el matrimonio pueden aumentar y resultarte intolerables. O le aceptas como es, o no te cases.

4. NO justificar lo injustificable
Si en el noviazgo, cuando se supone que están enamorados y desea complacerte, tiene desatenciones, te deja esperándole y no se disculpa; se la pasa viendo el celular, llega tarde, no te pregunta cómo estás, te calla, te critica, en el matrimonio será peor. No busques pretextos para justificar sus malas actitudes, busca mejor otra pareja.

5. NO violencia
Si en el noviazgo ya hay gritos, malos modos, insultos y hasta golpes, ¡hay que salir huyendo! Un novio que te levanta la voz, será un esposo que te levantará la mano; una novia que te humilla ante tus amigos, será una esposa que te humillará ante tus hijos. ¿A qué arriesgarse a casarse con alguien que puede poner en riesgo tu integridad y la de tu familia?

6. NO relaciones sexuales
El sexo es fabuloso. Decir esto parecería razón para practicarlo en el noviazgo, pero es justo lo contrario: puede hacer que una pareja crea que son compatibles, cuando en realidad sólo lo son en la cama. Un amante habilidoso no necesariamente es un buen esposo. Y hay muchos momentos en el matrimonio en que no será posible tener relaciones sexuales, así que si el sexo es lo único que los une, su relación irá a pique.

Una amiga me contó que su hija fue a confesarse de haber tenido relaciones sexuales con su novio, y el padre le dijo: “si se aman, no es pecado”. Sorprende semejante respuesta, porque Jesús menciona, en la lista de maldades que manchan al hombre, la fornicación, es decir, la relación sexual fuera del matrimonio (ver Mc 7, 14-23). La relación sexual está pensada para ser una donación total entre esposos que prometen, con la gracia de Dios, amarse toda la vida. No hay que banalizarla adelantándola, ni arriesgarse a un embarazo no deseado. Y, sobre todo, no hay que olvidar que para unos novios católicos tener relaciones sexuales pre-matrimoniales no es algo que alguien pueda autorizar por encima de la Palabra de Dios y de la Iglesia, que enseñan que es pecado (ver Catecismo de la Iglesia Católica #1755; 1852; 2353).

7. NO desoír opiniones y consejos
Por tener una visión desde fuera, puede suceder que tus familiares y amigos capten actitudes de tu pareja que tú no has percibido. “ay, mijita, tu novio toma demasiado”, “ay, hijo, ella trata muy feo a su mamá”, “oye, amiga, como que tu novio es ojo alegre, lo he visto coqueteando…”; “híjole carnal, me late que esa chava sólo te busca por tu dinero, se la pasa haciéndote gastar…”; “uy, le vi fumando mariguana”. Presta atención, no cierres los oídos. En los procesos de declaración de nulidad matrimonial, suelen preguntar cuál era la opinión de quienes rodeaban a los novios. Y es casi seguro que hubo muchas críticas que fueron desoídas…

8. NO suponer, mejor preguntar
El noviazgo es un tiempo para conocerse, para hablar, hablar y hablar de todos los temas habidos y por haber, para preguntar. Muchos matrimonios se rompen porque no descubrieron a tiempo que pensaban muy distinto: “¡creí que sí querías tener hijos!”; “¡no pensé que te molestara que trabaje!”; “¡no sabía que tu mamá vendría a vivir con nosotros!”. Más vale dialogar que lamentar.

9. NO dejar de considerar a la familia
No sólo hay que fijarse en la pareja, sino en su familia. ¿Cómo es?, ¿cómo se llevan sus miembros entre sí?, ¿cuáles son sus valores? Recuerda que muy probablemente tendrás que convivir con ellos en Navidad, año nuevo, cumpleaños, aniversarios, algunos fines de semana, etc. Sus papás serán abuelos de tus hijos, y tus cuñados, sus tíos; querrán pasar tiempo con ellos, ¿qué clase de ejemplo les darán? ¿Es ésta la familia a la que quieres pertenecer?, ¿o vas a discutir y a pelearte cada vez que tu cónyuge la quiera ver?

10. NO sólo buscar “que te haga feliz”
Muchos se casan pensando: “ésta me hará feliz” (porque es bonita y puede lucirla en las fiestas de la oficina, o porque cocina rico, o es hacendosa), o éste me hará feliz, (porque es tan guapo que sus amigas la envidiarán; o porque gana tanto que podrá darle una vida de lujos). Buscan la pareja que los haga felices. Pero si la bonita se pone fea o se enferma, al guapo le sale panza, o pierde la chamba, ya no “hace feliz”, es hora de descartarlo.

La motivación para casarse no debe ser “que me haga feliz”, sino “quiero hacerle feliz”. Y qué mayor felicidad que santificarse mutuamente para llegar al cielo. Si tanto él como ella dicen: “le amo tanto que quiero dedicarme a que sea feliz aquí y por toda la eternidad”, eso sí que con la ayuda de Dios, se puede lograr pase lo que pase, en la salud y en la enfermedad, en lo próspero y en lo adverso, hasta que la muerte los separe en este mundo y puedan reencontrarse en la vida eterna para siempre.

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/cosas-las-que-hay-que-decir-con-firmeza-62198.htm

En Canadá: un colegio ayudó a una niña de 11 años a cambiar de sexo sin contárselo a los padres

Canadá no solo se ha convertido en uno de los países más progresistas del mundo, sino que parece decidido a eliminar del todo la potestad de los padres para educar a sus hijos, aún a coste de poner en riesgo sus vidas.

No es una exageración, al menos no para los padres de una niña de 11 años que cerca ha estado de quitarse la vida porque su colegio le ayudó a cambiarse de sexo sin conocimiento de sus padres.

Según denuncia el abogado de la familia, John Carpay, esta niña quería ser un niño, pero no quería contárselo a sus padres, por lo que acudió a la escuela en busca de ayuda.

En su colegio decidieron ayudarla y la metieron un grupo LGTB para que le guiase con el tratamiento necesario. Los padres sospechaban que algo pasaba, pero no tenían ni idea de que era el propio colegio de su hija quién estaba involucrado en el asunto.

Cuando la niña reconoció que quería suicidarse, el colegio acudió a los padres y estos pudieron calmar la situación

La situación se mantuvo así un año entero, con la niña viviendo una doble vida con apenas 11 años, hasta que de repente todo cambió y esta reconoció que estaba empezando a tener pensamiento suicidas.

Fue entonces cuando el colegio acudió a los padres y estos pudieron calmar la situación. Su hija tiene rasgos de autismo, algo que no tuvieron en cuenta los que quisieron ayudarla.

Este caso ha sido particularmente comentado en Alberta (Canadá), donde han ocurrido los hechos, debido a la ley que el gobierno quiere aprobar en este estado, y es precisamente prohibir a los colegios contar a los padres si sus hijos están en grupos LGTB, informa LifeSite.

Es por eso que los padres han puesto el asunto en manos de su abogado, quien critica duramente este proyecto de ley. “La ley parece no querer reconocer que los activistas políticos no aman a estos niños como sus padres”, declaró el abogado Carpay.

El ministro de Educación de Aberta, Dave Eggen, presentó el jueves pasado el proyecto de ley 24, conocida como la “ley para apoyar alianzas gay-heterosexuales”, un proyecto para evitar que los colegios “delaten”, dicen, a los padres que sus hijos están acudiendo a clubes LGTB.

FUENTE: https://www.actuall.com/familia/un-colegio-ayudo-a-una-nina-de-11-anos-a-cambiar-de-sexo-sin-contarselo-a-los-padres/

Es posible frenar la ofensiva LGTB que pretende manipular a tus niños: Gabriele Kuby explica cómo

Wilhelm Reich, el gran pope del marxismo freudiano, decía que la sexualización de los niños derrumbaría la fundación de la «sociedad burguesa». Y eso es lo que está haciendo el adoctrinamiento sexual desde la más tierna infancia: minar los cimientos no ya de la sociedad, sino de la civilización.

Lo estamos viendo con las leyes de ingeniería social de los Gobiernos, o con la agenda LGTB que tratan de imponer Naciones Unidas y la Unión Europea.

El objetivo del Estado no es otro que manipular a los niños y suplantar a los padres.

Lo advierte la socióloga alemana Gabriele Kuby (Constanza, 1944) en el libro La revolución sexual global (subtitulado significativamente La destrucción de la libertad en nombre de la libertad), cuya edición española acaba de publicar la editorial Didaskalos.

 

Kuby conoce perfectamente la revolución sexual del 68, porque ella misma formó parte del activismo contracultural del mayo francés. Era entonces una veinteañera que participó en las revueltas de la Sorbona, en París.

Posteriomente tuvo un proceso de conversión y abandonó las posiciones feministas, dedicándose a desenmascarar las contradicciones y los errores antropológicos de aquella revolución.

Uno de sus ensayos más completos es La revolución sexual global, que ahora llega al público de habla castellana. Una obra imprescindible para entender no sólo lo que ocurrió con la liberalización sexual del 68, sino también lo que está pasando actualmente con la ideología de género, consecuencia última de aquella revolución.

En el capítulo La educación desde infantil hasta bachillerato explica los planes para manipular las mentes infantiles, comenzando por la supresión del pudor, y la introducción de la perspectiva de género.

Y ofrece doce buenas razones para que los padres se movilicen y traten de frenar la sexualización de los niños por parte del Estado. Estas son, de forma extractada.

1.- La liberalización de la sexualidad lleva a la decadencia

Todo empezó cuando, a mediados del siglo XX, se separó placer de procreación, y se sacó la sexualidad del ámbito de la familia. Esa liberalización ha tenido efectos económicos, sociales y culturales catastróficos en Occidente.

La ruptura de la familia, la bajada de logros académicos, la generalización de trastornos psicológicos, la propagación de enfermedades de transmisión sexual, y el asesinato de millones de niños por nacer son alarmas que señalan que la sociedad está en declive, señala Kuby.

Hasta el estado de bienestar –el gran logro de la Europa de la posguerra- se agrieta por culpa de esa liberalización. Lo que se traduce en pobreza y soledad.

2.- Destruye la familia como mejor entorno para los niños

La revolución sexual trajo de la mano las rupturas y el divorcio. Lo cual es un disparo en la línea de flotación de la familia, que está fundada en el matrimonio monógamo de por vida entre un hombre y una mujer, abierto a tener hijos.

Y estudios científicos confirman que los niños crecen mejor en una familia estable con padres biológicos. Sólo la familia puede producir una ciudadanía que confíe en sí misma e independiente.

Es más. Kuby llega a decir que las personas de familias destruidas, sin vínculos fuertes, son inestables, propensas a la manipulación de los poderosos, y se convierten en un peligro para la democracia.

3.- La sexualización priva a los niños de su infancia

Un niño es una cosa muy delicada, nos recuerda la autora. Y sin embargo ahora está sometido a las tensiones de hogares rotos, a la ausencia de la figura del padre y agresiones sexuales que provocan profunda heridas en su psiqué y en su afectividad.

El niño, subraya Kuby, es la gran víctima de la pérdida del pudor, otra consecuencia de la liberalización sexual. No se le puede hacer una faena mayor a un menor que destruir su inocencia, porque la inocencia es prácticamente la definición de la infancia.

Y esta estado protegida por los adultos hasta la revolución sexual de la segunda mitad del siglo XX.

4.- La sexualización de los niños y adolescentes socava la autoridad paterna

Los padres están vinculados a sus propios hijos por el amor y asumen una responsabilidad permanente hacia ellos. Por tanto, están obligados a la educación moral de sus hijos, que se establece como un derecho humano inalienable.

Pero lo que pretenden Naciones Unidas y la Unión Europea, explica Kuby, es disolver la autoridad paterna y sexualizar la infancia.

Y cita al mismísimo Sigmund Freud, cuando decía que  la actividad sexual temprana en los niños dificulta su educación:

“La experiencia nos ha mostrado que las seductoras influencias externas pueden causar fisuras prematuras de la fase latente o su extinción… y que cualquier actividad sexual prematura perjudica la posibilidad de educación del niño”.

5.- La sexualización de niños y adolescentes va en contra de su desarrollo hormonal

El desarrollo hormonal de los niños pasa por un largo período de latencia desde poco después del nacimiento hasta la pubertad. Los niveles de testosterona, hormona sexual masculina, y de estrógenos, hormona sexual femenina, crecen en el primer y segundo mes tras el nacimiento y luego caen a un nivel bajo constante hasta la pubertad.

Y en la pubertad el nivel de hormonas aumenta rápidamente de nuevo, y no alcanza el nivel relativamente constante en un adulto hasta varios años más tarde.

Por lo tanto, a nivel físico, los jóvenes crecen gradualmente hasta la madurez sexual. La consecución de la madurez psicológica es un proceso aún más largo.

6.- La masturbación habitual provoca la fijación en una sexualidad narcisista

Al someter al niño –ya desde primaria- a una sexualización precoz, con prácticas como la masturbación se le hace un flaco favor. Porque se  les inicia en la gratificación sexual narcisista, que luego dificulta su capacidad de comprometerse en un comportamiento sexual maduro como parte del amor hacia otra persona.

Una persona que se masturba –dice la autora citando la literatura científica- se obsesiona egocéntricamente en sí misma y está aislada. Lo cual imposibilita la madurez necesaria para el amor de entrega de uno mismo.

Y cuando la masturbación se convierte en hábito, viene la adicción y esta a su vez trae pérdida de autoestima y problemas psicológicos que pueden marcar a la persona en su ulterior vida adulta.

7.- La incertidumbre sobre la identidad sexual masculina y femenina da lugar a trastornos de la personalidad

Una persona es fuerte cuando sabe quién es y se identifica positivamente con ello: es lo que se denomina identidad, explica la autora.

Y durante la historia de la humanidad, las personas nacen como hombres o mujeres y encuentran su identidad llegando a ser lo que son como hombre o mujer.

Eso está cambiando con la perspectiva de género, con consecuencias muy negativas. Kuby cita un estudio de la Universidad de Harvard que  muestra que la identidad de género incierta en niños menores de once años aumenta la probabilidad de abuso sexual, físico y maltrato psicológico y desórdenes por estrés traumático para siempre.

8.- Fomentar la «salida del armario» en la adolescencia es un ataque contra el desarrollo natural de la identidad de género heterosexual

La educación sexual pública está alentando en muchos países de Europa a que los niños pubescentes «salgan del armario».

Sin embargo, es un hecho constatado que en la mayoría de los adolescentes los sentimientos homosexuales van a menos. Entre los de 16 años de edad, el 98% experimenta un cambio de la homosexualidad o bisexualidad a la heterosexualidad.

Alrededor del 70% de los chicos de 17 años que indicaron exclusivamente atracciones homosexuales, señalaron una orientación heterosexual exclusiva a los 22 años.

Gabriele Kuby menciona un estudio de un investigador homosexual (Gary Remafedi), que afirma que cuanto antes «sale del armario» una persona, mayor es el riesgo de intento de suicidio.

De manera que promover la «salida del armario» temprana, acarrea un grave peligro para el desarrollo psicológico del joven.

9.- Ocultar los riesgos de practicar la homosexualidad pone en peligro a los jóvenes

Por más que los políticos lo oculten por electoralismo y el lobby LGTB disfrace de jolgorio sus problemas, a través de eventos hiper-subvencionados como el Gay Pride, los estudios científicos indican un aumento de los riesgos físicos y mentales de la conducta homosexual.

Depresión, trastornos de ansiedad, consumo de alcohol, drogas y abuso de medicamentos, el riesgo de suicidio, y la infección del VIH y otras ETS.

El problema es que gobiernos y parlamentos hacen dejación de su deber de advertir estos peligros, lo que –como apunta Kuby-  es igual de discriminatorio contra los jóvenes con sentimientos homosexuales que explicar los peligros de fumar a los fumadores.

10.- Presentar estructuras familiares rotas como «normales» impide que los niños puedan superar consecuencias psicológicas dolorosas

Las familias rotas conducen a la incapacidad para crear vínculos y fomentan la infidelidad, el adulterio, la dominación y la irresponsabilidad hacia los hijos.

Nada más dañino para los menores que se alimentan del cariño y la unidad de sus padres, tanto como de la leche materna. Romper ese vínculo genera traumas psicológicos en los niños.

Kuby cita un informe del Instituto Robert Koch que indica  que el 21,9% de los niños y jóvenes de entre 7 y 17 años muestra evidencia de anormalidades psicológicas. Entre los de 14 y 17 años, aproximadamente el 40% tiene trastornos de conducta.

Y uno de los dos mayores factores de riesgo es un entorno familiar desfavorable.

11.- La destrucción de la familia lleva al control estatal de la educación de los hijos

Ya decía Chesterton que todo lo importante de la vida se aprende en los cuatro primeros años, cuando aún no se ha pisado el colegio.

Análogamente, lo que no se enseña en la familia probablemente no se aprenderá en la edad adulta. Esto incluye –apunta Kuby- la confianza básica, el compromiso, los buenos modales, la voluntad de aprender, la productividad, la confianza  en uno mismo.

Y cuanto menos se da esta formación personal en la familia, más tiene que ser asumida por los servicios de juventud, hogares juveniles, prisiones, psiquiatras, trabajadores sociales, terapeutas, médicos y policía públicamente financiados.

Los problemas sociales a los que el gobierno debe prestar asistencia se están convirtiendo en una justificación para incrementar la intrusión del estado en el derecho de los padres a educar a sus hijos.

12.- La crisis demográfica es resultado de la separación de sexualidad y fertilidad

Una consecuencia obvia de la revolución sexual es la crisis demográfica y el envejecimiento de la población. Europa se muere literalmente –y si hay europeos es porque vienen de los países musulmanes-.

En el caso de Alemania, la patria de Kuby, la natalidad es una de las más bajas de Europa.

La autora se pregunta: ¿por qué el gobierno está educando niños y adolescentes para convertirse en expertos en anticoncepción y está despejando el camino al aborto y la homosexualidad?

 

Pero, ¿cómo movilizarse ante esa ofensiva?

Así las cosas, Gabriele Kuby se dirige a los padres con una serie de preguntas incómodas:

  • ¿Quieres que tus niños en educación infantil sean animados a masturbarse y participen en el juego sexual?
  • ¿Quieres que tus hijos, en todos los grados desde la escuela primaria en adelante, estén familiarizados con los métodos anticonceptivos y todos los tipos de prácticas sexuales?
  • ¿Quieres que su sentido del pudor sea destruido?
  • ¿Quieres que tu hijo o hija sea alentado hacia la homosexualidad en la escuela y se le oculten los riesgos?

¿Qué hacer? Kuby hace un llamamiento a los padres para que defiendan su derecho a educar a sus hijos, parándole los pies a los Gobierno que tratan de suplantarles.

¿Cómo? Los padres no tienen más opción que la desobediencia civil. Es muy fuerte, no tenemos mucha costumbre, pero lo que está en juego es muy grande: nuestros hijos. Y el deber de los padres protegerlos. La socióloga aconseja buscar apoyo posible de otros padres, de otras familias. Y empezar la resistencia, aunque sean sólo unos pocos.

Concretamente, Gabriele Kuby propone cinco medidas para frenar la ofensiva LGTB contra los niños. Son éstas:

1. Los padres deben exigir que se les informe sobre las actividades pedagógicas sexuales en las aulas

El padre debe acudir al profesor y solicitar información detallada, sin dejarse engañar. O ir al director del centro y preguntarle:

¿Qué material didáctico se utiliza?, ¿Quién dirige la enseñanza pedagógica sexual? ¿Cuándo y qué tiempo se emplea?

Y también si ¿están presentes los profesores?, ¿Son admitidos pedagogos sexuales externos? ¿Qué cualificación tienen?. E incluso preguntar si ¿van parejas homosexuales a la clase?

2. Pueden hacer propuestas alternativas: invitar a una comadrona, visita de consejeros matrimoniales a clase

Existen en muchos países programas alternativos, por ejemplo, Alive to the World, programa que está disponible en muchos idiomas.

Pero no limitarse a aceptar, de forma acrítica, todo lo que enseñe el centro. En última instancia, el responsable de los niños es el padre no el colegio.

3. Si no le hacen caso, haga ruido, monte un pollo, organice una manifestación

Si las autoridades académicas no hacen caso, no se quede de brazos cruzados y organice una buena.

Kuby recomienda hacer  públicos los contenidos de pedagogía sexual: informar a otros padres de los folletos y las imágenes que emplean. Acudir a los medios de comunicación, organizar conferencias.

E incluso manifestaciones. Aunque sean pequeñas al principio llamarán la atención a la escuela y a los padres.

4. Diga claramente que no descansará mientras la escuela sexualice a los niños

5. Haga relaciones con personas de la misma opinión dentro y fuera del país

Esto da fuerza y nuevas ideas para la resistencia civil. Existen movimientos en diversos países de Europa que se han rebelado ante esa forma de despotismo y lucha por los derechos de los niños y por la familia monógama y estable, como es el caso de la Manif pour tous en Francia, o Demo für Alle en Alemania, o plataformas cívicas como HazteOir.org o CitizenGo.

Lamentablemente, en los grandes problemas que afectan a la vida de la persona, la mayoría ya no están representadas por el parlamento o el gobierno.

De suerte que es preciso que la sociedad civil se organice, afirma Kuby, luche por la familia, y ponga fin a las políticas sexuales que terminan destruyendo a la sociedad y comprometiendo a las próximas generaciones.

FUENTE: https://www.actuall.com/criterio/familia/posible-frenar-la-ofensiva-lgtb-pretende-manipular-tus-ninos-gabrielle-kuby-explica/

La ideología de género ignora la realidad de la persona humana. Comentarios del obispo de Córdoba

Con respecto a la familia humana, monseñor Fernández recuerda que “Dios ha creado al hombre, ‘varón y mujer los creó”. Por ello, explica que “cuando la ideología de género afirma que no hay diferencia entre el varón y la mujer y que cada uno puede elegir para sí lo que quiera en este orden de cosas, está ignorando esta realidad honda de la persona humana, que tiene arraigo biológico, existencial e incluso religioso”.

“Ninguna persona debe ser discriminada por su orientación. Todos tenemos un lugar en el corazón de Dios y de Dios nos sentimos amados, sean cuales sean las condiciones de nuestra vida. Pero ese Dios que nos ama ha trazado un plan para de felicidad del hombre, y nosotros los humanos no podemos enmendar la plana a Dios”, agrega.

FUENTE y TEXTO COMPLETO en:

https://www.religionenlibertad.com/obispo-cordoba-pide-afrontar-dos-grandes-problemas-invierno-demografico-61450.htm

Libres para educar a nuestros hijos

Libres para educar a nuestros hijos es una iniciativa promovida originariamente por las Delegaciones de Apostolado Seglar, Enseñanza y Familia y Vida de la Archidiócesis de Toledo, impulsada con el fin de dar a conocer a padres, profesores, alumnos y, en general, a toda la sociedad, las implicaciones derivadas del derecho fundamental a la educación consagrado en el artículo 27 de la Constitución española.

Los objetivos de la misma son dos:

  • De un lado, sensibilizar a todos los agentes implicados en la educación acerca de la necesidad de respetar la libertad de educación y los derechos que ésta conlleva, así como romper los prejuicios establecidos contra el ejercicio de este derecho desde la libertad de pensamiento, conciencia y religión;
  • De otro, animar a la construcción de un sistema educativo que respete la libertad de educación desde el compromiso personal y colectivo y la participación activa en el ámbito educativo. La campaña se articula en cinco ejes, coincidentes con los principal es derechos incorporados en la libertad de educación.

Animamos a nuestros socios, simpatizantes y lectores a conocer más sobre esta iniciativa y a apoyarla en todo lo que sea posible. Toda la información en su Web:

http://www.libresparaeducar.com/