Los jóvenes no viven la castidad «porque nadie les ha dicho que hay otra forma de vivir un noviazgo»

Carmen Cáceres Calle es una periodista sevillana freeland que colabora diversas publicaciones médicas, así como con el Hospital Viamed de Sevilla y la Sociedad Española de Medicina Psicosomática. La web Jóvenes Católicos ha hablado con ella sobre la importancia de la virtud de la castidad en el noviazgo desde un punto de vista humano: “Nuestros órganos sexuales son objetos que producen placer y lo fácil es descubrirlos y entregarlos, pero solo la persona que no quiere quedar reducida a un mero instrumento de gozo los oculta”, afirma.

– ¿Cuál es el verdadero significado de la pureza en el noviazgo?

– Que tenemos una intimidad que nos pertenece y no entregamos a cualquiera, ni siquiera a nuestro novio o novia, aunque sea la persona que más podemos querer en esta vida y con la que, posiblemente, nos acabemos casando algún día. Cuando decidimos guardar nuestro cuerpo, en cierto modo estamos reclamando que se fijen en nosotros por dentro.

– ¿Por qué guardar hoy la virginidad en el noviazgo?

– Ser tomados como un simple objeto de placer sin que se valore a la persona en su totalidad es más fácil de lo que parece, por no decir que está al alcance de cualquiera que piense en una relación sexual sólo corporal, sin una donación completa, íntima y corporal de la persona. Cuando se comparte el cuerpo pero no el alma, lo que tú eres por dentro, ese hombre o mujer se acaban prostituyendo. Nuestros órganos sexuales son objetos que producen placer y lo fácil es descubrirlos y entregarlos, pero solo la persona que no quiere quedar reducida a un mero instrumento de gozo los oculta.

– ¿Por qué crees que hoy parece estar muy desfasado?

– Por falta de valores en la sociedad y porque nadie les ha explicado a los jóvenes que hay otra forma de vivir un noviazgo. Hay personas que piensan que si quieres a tu novio lo más normal es que te acuestes con él, cuando precisamente porque le quieres no tendrías que acostarte con él.

» Parece un contrasentido pero, de hecho, animo a las que se estén planteando acostarse con su novio que le digan que no, a ver cómo reaccionan. Si te dejan por falta de sexo, es porque de verdad no te quieren. Si las propias mujeres piensan de ellas mismas que solo sirven para dar sexo a los hombres y que ningún hombre les va a querer sin sexo, es porque no han conocido a hombres de verdad, no saben la dignidad que poseen y que nadie les puede quitar y no tienen ni idea de lo que es el amor. Se venden baratas y dejan que jueguen con ellas.

» También está muy en el ambiente la idea de que no puedo casarme con una persona si no convivo antes con ella (desconfianza pura y dura) y si no sé cómo funciona en la cama (objeto de placer absoluto). Antes de convivir con ella y de acostarte prueba a conocerla a fondo, independientemente de lo corporal: intereses, preocupaciones, planteamiento de vida, convicciones profundas, gustos, aficiones, etc.

Otras piensan que van a conseguir al hombre de su vida con grandes escotes, minifaldas, enseñando piernas y marcando curvas, cuando lo que consiguen es que se acuesten con ella a la primera de cambio. Si quieres diferenciarte de las demás y que se fijen en ti, los órganos sexuales no te diferencian, no te hacen única, simplemente permiten dividir a la humanidad en hombres y mujeres.

– ¿Qué ventajas tiene la abstinencia en el noviazgo?

– Todas las del mundo. Por poner dos ejemplos, en primer lugar, es un reto en la vida de los novios. Al igual que en el trabajo se te plantean nuevos retos a los que hacer frente y hay que saber actuar, en el noviazgo se te plantea el reto de la abstinencia y hay que saber torear.

En segundo lugar, que estáis aprendiendo a amar de verdad al otro. Entre los novios existe atracción física, pero también inteligencia, voluntad y libertad. Actuar por las ganas que tienes de comerte al otro no te lleva a amarlo como merece ser amado. Si funcionamos por lo que nos pide el cuerpo, claramente, la abstinencia sería imposible de vivir. En este sentido, los novios deben dominar sus cuerpos y no que sus cuerpos les dominen a ellos porque la tendencia natural es a la unión conyugal.

– ¿Cómo se lo explicarías a una adolescente que lleva ennoviada dos días y muy enamorada de su chico?

– A la adolescente le diría que no enseñe ni entregue su cuerpo al chico con el que lleva dos días, 150 o 1.200 días porque no sabe si va a ser el hombre de su vida o un cara dura que sólo busca usarle como un preservativo para luego tirarle a la basura y abandonarle por otra o en el supuesto de que se quedara embarazada. Muchas veces esas relaciones no cuajan porque no hay verdadero amor, sino que se hace más por descubrir el otro sexo, ya que es la típica edad en la que los cuerpos de los niños y las niñas empiezan a evolucionar a cuerpo de hombre y de mujer. De ahí la importancia de no cometer locuras que luego acaban pasando factura y hacen que el chico o la chica se sientan utilizado como un mero instrumento de placer, fácil de conseguir.

– ¿Y a una de veinte?

– Lo mismo. Al igual que tus padres te quitan un cuchillo de las manos cuando eres pequeño porque puedes no contarlo al día siguiente, la idea de no acostarse con el novio no es un afán de la Iglesia Católica por fastidiar y hacernos ir a contracorriente, sino que la Iglesia, como madre que es para los creyentes, nos lo dice para nuestro bien, aunque no lo entendamos. Tiempo al tiempo.

– ¿Qué otras virtudes es necesario vivir durante esta etapa?

– Generosidad, estás continuamente dándote al otro, cediendo, y poniéndote a ti en un segundo plano; humildad, para pedir perdón si hemos hecho algo mal, para no querer que se imponga nuestro yo; fortaleza, para huir de las tentaciones, superar las dificultades, tener paciencia el uno con el otro; respeto mutuo, para quererse de verdad, decirse las cosas siempre desde el cariño y la comprensión; sencillez, naturalidad, veracidad, sinceridad absoluta hasta en lo pequeño.

– ¿Qué es lo más bonito del noviazgo?

– Compartir esos años que estéis como novios con la persona que va a ser el hombre o la mujer de tu vida. Ese amor que ha cuajado entre vosotros y va creciendo y madurando con el tiempo, haciéndose fuerte ante las dificultades de la vida, junto con la confianza plena que tenéis puesto el uno en el otro partiendo siempre de la sencillez y la sinceridad en todo momento, y el respeto que brota de ese amor que os tenéis y que nunca os debe faltar, es lo que hace que vuestra vida merezca la pena ser vivida. Si ya ponéis a Dios en el centro de ese noviazgo, el éxito está asegurado porque dais a vuestro noviazgo una visión en 3D que muchos no conocen y no saben lo que se pierden.

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/vida_familia/842190400/Los-jovenes-no-viven-la-castidad-Aporque-nadie-les-ha-dicho-que-hay-otra-forma-de-vivir-un-noviazgoA.html?utm_source=boletin&utm_medium=mail&utm_campaign=boletin&origin=newsletter&id=31&tipo=3&identificador=842190400&id_boletin=367896520&cod_suscriptor=445331

8 consejos para impulsar la comunicación en el matrimonio y así protegerlo de numerosos peligros

Son muchos los casos de parejas que se casaron con la mayor de las ilusiones, pero que con el paso del tiempo la rutina, el trabajo, o multitud de pequeñas cosas se han distanciándose poco a poco. Cada vez hablan menos y las conversaciones se vuelven más tensas. Sobre esto sabe mucho Nacho Tornel, que publicó en 2016 el libro Enparejarte (Planeta).

Este experto en comunicación en pareja afirma que muchos de estos matrimonios parecen tener una “gestión profesional” más que una comunicación real. Por ello, ofrece 8 consejos útiles a los matrimonios para afianzar y fortalecer el matrimonio. Así lo recoge Isabel Molina en la Revista Misión:

 

1. Haz de tu cónyuge tu prioridad absoluta

Los cónyuges que se comunican bien tienen un denominador común: ambos han marcado el matrimonio como su prioridad. Y lo demás: hijos, trabajo, relaciones sociales y familiares… está en segundo plano. “Tener al otro como prioridad es la manera más directa de revitalizar la unión conyugal, la intensidad de la relación, la ilusión por estar juntos, el compartir más íntimo, las ganas de contarse cosas y pasar ratos a solas, porque el amor se retroalimenta y, cuanto más estás con el otro, más quieres estar con él”.

2. Fija unos tiempos a solas con tu pareja

Tener tu matrimonio como prioridad se refleja también en la agenda de los dos: los esposos tienen claridad de los momentos que pasarán juntos cada día, cada semana, cada mes y hasta cada año… “Esto no quiere decir que el tiempo que se dedican tenga que ser siempre el mismo: hay matrimonios que saben que todos los viernes salen a cenar, otros no tienen día fijo, pero tienen unos tiempos ‘blindados’ para estar juntos…”, explica Tornel. Así, cuando comienza a entrar la apatía en el amor, “agenda en mano, fijan ratos para hacer deportes juntos, ir a dar un paseo todas las semanas, etc.”.

3. Elimina las interferencias

Deja a un lado el móvil, la tele o la tablet… o cualquier interferencia que pueda enturbiar la comunicación”, reclama Tornel. Tampoco valen excusas que acaben rompiendo un buen momento a solas: “Íbamos a salir el sábado, pero al final me llamó mi hermana, estábamos cansados y nos quedamos en casa”. “Si no sabes eliminar las interferencias, te puede la vida y se pierden los ratos de contemplación del uno al otro”, advierte.

4. No filtres demasiado

“Cuéntale a tu marido o a tu mujer todo aquello que necesitas compartir”. No conviene adoptar una comunicación selectiva: esto no se lo cuento para no aburrirle o para protegerle de mi problema. Además, es importante ser espontáneo y natural, sin retrasar el diálogo. “Si dejas los temas ahí varios días para luego comentarlos todos juntos, cuando al final tienes un espacio para compartir se convierte en pasar ‘orden del día’ y resulta agotador”. En la comunicación, el matrimonio se  “necesita conseguir el equilibrio de la olla a presión, que por su valvulita va soltando el gas poco a poco”.

5. Escucha, pero sin dar consejos

Cuando contamos algo al cónyuge, normalmente de­sea­mos compartirlo, sacarlo para liberarnos. Sin embargo, en algunas parejas, cuando un cónyuge cuenta algo, quien escucha opta por dar consejos, soluciones o fórmulas. Y el que comparte se queja: “Siempre que le cuento lo que me pasa en el trabajo, intenta resolverme el problema. Yo sé lo que tengo que hacer, solo quiero que me escuche”. Por eso, Tornel recuerda: “No es bueno opinar demasiado, basta con saber escuchar”.

6. Practica la escucha activa

Cuando tu cónyuge te cuenta algo, demuéstrale que estás escuchado: ve asintiendo y haciendo comentarios como: “Anda, cuéntame más”; y cuando termine, es bueno repreguntar: “¿Cuándo sucedió esto? ¿Y te lo tomaste tan mal…?”. Preguntas como estas muestran interés en lo que te ha contado.

7. Háblale a tu cónyuge con respeto y cariño

“Comenta también las cosas que te desagradan, pero incluso si tienes que decirlas cuando estás molesto, dilas con palabras de cariño y acompañándolas con gestos físicos de mimo y cuidado: cógele la mano a tu pareja o abrázale, no sea que parezcas un general que pone en firme a sus soldados”.

8. Cuida el lenguaje

Por último, “nunca digas una mala palabra; sé respetuoso y delicado en el trato”. Y si hay algo complicado que comunicar, cuídate de no ser presa de la ira o de palabras cargadas de ofensa, ni de manifestar lo que sientes como una acusación o un reproche. “Es muy distinto decir: ‘Últimamente me siento solo, no me llamas durante el día…’, a decir: ‘Eres un egoísta, solo piensas en tu trabajo y no te acuerdas de llamarme’. El lenguaje acusador hace que el otro contrataque: ‘Egoísta eres tú. ¿No te das cuenta de que estoy pasando por una etapa malísima en el trabajo?’”.

Siguiendo estos consejos notarás que vuestra comunicación se hace más cercana e íntima.

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/vida_familia/197902668/-consejos-para-impulsar-la-comunicacion-en-el-matrimonio-y-asi-protegerlo-de-diversos-peligros.html?utm_source=boletin&utm_medium=mail&utm_campaign=boletin&origin=newsletter&id=31&tipo=3&identificador=197902668&id_boletin=121454622&cod_suscriptor=445331