Sin ti, redes y móviles dañarán a adolescentes y niños: 10 propuestas para guiarlos como padre

Los medios de comunicación son más poderosos y atrayentes que nunca. Los adultos que hoy tienen hijos pequeños o adolescentes crecieron con la radio, la TV ya de bastantes canales y algunos videojuegos. Pero la situación para nuestros hijos es distinta: pantallas adictivas por todas partes, en el bolsillo, el coche, la playa… Es una distracción exagerada e inacabable. Y hay muchos menos controles, porque nadie controla Internet.

Es irresponsable por parte de los padres dejar que los niños se autorregulen: ¡todo en Internet está diseñado para enganchar y los niños y adolescentes se pueden atracar indefinidamente! El padre responsable es el que debe poner límites y monitorizar el uso.

Mark Merrill (www.markmerrill.com), de la fundación Family First, que difunde programas y webs como All Pro Dad e iMOM para equipar a los padres de hoy, un comentarista habitual en debates sobre familia y educación de los hijos, propone 10 ideas que ayudarán a los padres a guiar a sus hijos. Nos inspiramos en ellas.

 

1. Sé proactivo, conoce el software y echa un vistazo a su historial

“La biblioteca de iPod e iTunes de tus hijos y las cuentas de Pandora o Spotify cuentan una gran historia; mira lo que escuchan. Familiarízate con el software y conviértete en el administrador del programa”.

2. Averigua qué es popular ahora

Si sabes qué canciones, películas, juegos y programas de TV son los más populares hoy será más fácil decidir a qué se arriesgan tus hijos, y qué pueden usar.

3. Sigue a tus hijos en sus redes: hazte follower

Hazte “amigo” de Facebook de tu hijo, o “seguidor” en Twitter, Instagram y Snapchat. Es importante ver lo que tus hijos están publicando allí. Si alguien debe tener acceso a la actividad on line de tu hijo, ¡eres tú, su padre!

4. Busca filtros parentales y otras ayudas tecnológicas para controlar mejor

El auge de iPads, computadoras portátiles, teléfonos inteligentes y similares dificulta poder controlar tantos dispositivos. Un padre ha de poder ir a un profesional, un proveedor de servicios, para conocer las sobre restricciones parentales por cable e internet. Además, hay que examinar (hablar en la tienda) la posibilidad de colocar un filtro de control en el smartphone de tus adolescentes.

5. Predica con el ejemplo: que tus hijos vean cómo usas los medios

Asegúrate de que tus hijos vean cómo usas los medios: qué películas o series ves, qué escuchas, con quien chateas… Cuantos menos secretos, mejor predicarás con el ejemplo. (Que sepan que ves tal o cual serie no significa que ellos tengan permiso para verla hasta tener la edad adecuada).

6. Conoce a los amigos de tus hijos… y que sus familias te conozcan

Tus hijos tienen amigos, y sus amigos tienen padres, familias con sus propias reglas. Esas otras familias han de conocer cuáles son las reglas de tu casa, las que habéis establecido. La comunicación con otros padres y familiares es clave si deseamos que se cumplan nuestras normas incluso cuando los hijos están en otro lugar.

7. Aprovechemos el tiempo, la vida

Asegúrate de que tus hijos no están perdiendo su tiempo de vida atrapados en los medios y el móvil. Aliéntalos a pasar tiempo real con sus amigos y familiares, a tener tiempo de calidad sin pantallas.

8. Haz que su habitación sea un santuario, no un escenario

La televisión, el ordenador y otras pantallas deberían estar en zonas comunes, como una sala de estar, no en la privacidad de las habitaciones. Las habitaciones son para relajarse sin pantallas.

9. Sé responsable y coherente con tus normas

Como padre, has de explicar a tus hijos por qué tus normas son buenas, y la mejor forma es cumpliéndolas tú tambien de forma consistente.

10. Lo más importante: abiertos y transparentes

Comunicación abierta, puerta abierta, estar abierto a conversar, estar abierto a las preguntas, estar abierto a respetar, estar abierto a revisar y mejorar las reglas… Si un padre practica eso, ayudará a toda la familia.

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/vida_familia/809480532/Sin-ti-la-TV-y-las-redes-danaran-a-los-ninos-10-propuestas-para-guiarlos-como-padre.html?utm_source=boletin&utm_medium=mail&utm_campaign=boletin&origin=newsletter&id=31&tipo=3&identificador=809480532&id_boletin=597135517&cod_suscriptor=445331

¿Son los niños de 13 años maduros para utilizar solos las redes sociales? Catherine L´Ecuyer alerta

Catherine L´Ecuyer es una de las grandes expertas mundiales en la divulgación de temas de educación. Autora de Educar en el Asombro y Educar en la Realidad se han convertido en fenómenos editoriales, en los que aboga por la defensa de los niños, criticando que se les quiera convertir en adultos antes de tiempo.

Por ello, es muy crítica con la utilización de pantallas, tanto móviles como tabletas, por parte de niños y adolescentes, alertando de las consecuencias del abuso que se produce en su consumo y también en su utilización en la educación. “Necesitan menos pantallas y más realidad”, afirma siempre.

Esta madre de 4 hijos alerta nuevamente sobre estas nuevas tecnologías y sobre el nuevo proyecto ley que rebaja la edad hasta los 13 años para poder registrarse en las redes sociales. Este es el análisis que realiza en El País

Niños con 13 años, ¿maduros para usar solos las redes sociales?

Francia acaba de anunciar que cumplirá con su promesa electoral de prohibir el móvil en las escuelas. Resulta curioso que una promesa así pueda llevar a un político al poder en los tiempos que corren. Spain is different, desde luego. Aquí, acaba de proponerse un proyecto de ley que baja de 14 a 13 años la edad para consentir al tratamiento de los datos —y por lo tanto para darse de alta a una red social—, a pesar de que el marco legislativo europeo recomendaba 16 años a sus Estados miembros. Unos hablan de “una generación pérdida”, mientras que otros aseguran que “la tecnología es neutra y que el impacto dependerá del uso que se haga de ella”.

¿Es neutra la tecnología? Veamos el caso de una tecnología “neutra”: una nevera. Supongamos que cada vez que abrimos la nevera, se enciende la luz. ¿Volveríamos a abrirla varias veces para ver si se ilumina? No hacemos eso, porque nos resulta previsible que ocurra -mientras la bombilla no se funda-. La luz no provoca fascinación, ni adicción, porque no hay descarga de dopamina en el cerebro cuando abrimos neveras. Ahora bien, imaginémonos que cada vez que abrimos una nevera “inteligente”, nos da noticias en directo de la erupción de un volcán en una ciudad cercana, estadísticas de las personas que han pensado en nosotros en tiempo real, nos dice si esos pensamientos fueron positivos o no, y además nos enseña comidas distintas de las que podemos escoger para comérnoslas inmediatamente con una presentación impecable. ¿Cuántas veces abriríamos la nevera cada día?

En las redes se entrega a uno mismo
¿Creemos que el uso de esa nevera no impactaría en nuestros hábitos alimenticios? ¿En nuestro peso? ¿En la cantidad de tiempo que pasamos en la cocina?
 ¿En el tiempo que dejamos de dedicar a otras actividades?

Decía Marshall McLuhan que “la postura según la cual la tecnología es neutra es la del adormecido idiota tecnológico”. Frase dura, pero de una curiosa vigencia, después de que Mark Zuckerberg haya confesado en uno de los eventos más destacados de su interminable gira del perdón, su comparecencia ante los representantes del Congreso de los Estados Unidos: “hemos creado una herramienta neutra, pero no hemos pensado en como podía ser usada para hacer el mal”. ¿Solución? La contratación de 20.000 personas que revisarán nuestros muros al peine fino y eliminarán los contenidos considerados “no seguros para la comunidad”. Y muy recientemente, Facebook sorprendió una vez más con el anuncio de la contratación de “especialistas en credibilidad de las noticias”, eufemismo divertido por “editor de noticias de medios de comunicación”. Un duro golpe para un medio que siempre se posicionó como “neutro”. ¿Cómo se decide si un contenido es seguro, o no? ¿Cuál es el criterio? El de la neutralidad. La neutralidad todo poderosa de una empresa que se atribuyó a sí misma la infalibilidad para emitir el sello del nihil obstat sobre el contenido emitido y consumido por sus 2.200 millones de usuarios, nada menos que una tercera parte de la población mundial. Ninguna religión, ninguna organización en el mundo tiene actualmente tantos adeptos susceptibles de ser influidos por el incuestionable dogma de la “neutralidad”. Un dogma con tantas fisuras, que se está empezando a convertir en una pesadilla recurrente para Zuckerberg.

Si pensábamos que el impacto que tiene la tecnología depende del uso que se hace de ella, es que nos olvidamos de que, en la vida, no hay nada gratuito. Cuando usamos una herramienta, tenemos que pagar un precio por ella. Otra cosa es que no seamos conscientes de ello, por mucho consentimiento y acuerdo de uso con letra pequeña que hayamos firmado con el dedo. En el caso de las redes, lo que entregas, no es dinero, eres tú mismo. No solo por las horas y por la preciada atención que le dedicas. Va mucho más allá de eso. Las plataformas que ofrecen contenidos en las redes, o que permiten a los usuarios compartirlos, no están en el negocio de entregar contenidos a cambio de nada. Están en el negocio de entregar usuarios a los que patrocinan sus plataformas y esos contenidos, o incluso a terceros. Por lo tanto, la moneda de cambio por el uso de las redes, es el usuario. Eres tú, o es tu hija o tu hijo. Y pronto podrá hacerlo sin tu consentimiento con tan solo 13 años.

“No podemos dejar que sean esclavos de su tiempo”
Y si pensamos que el impacto no se aprecia, recordemos que 30 segundos de una publicidad en la Super Bowl valen más de dos millones de dólares. Las empresas no gastarían ese dinero si ello no tuviera un impacto directo e inmediato en el consumo o la apreciación de sus productos o de sus marcas. La atención del usuario y su información privada es un bien preciado que nunca había sido objeto de tanto poder económico y político. Tanto es así, que sabemos que una empresa de consultoría política —Cambridge Analytica—, se hizo indebidamente con la información de más de 50 millones de usuarios de Facebook, consiguió influir en el resultado de las elecciones americanas y cambiar el curso de la historia de la democracia.

Hace unos días, Facebook confesó el intercambio de datos de usuarios con al menos 60 empresas, entre ellas Apple, Amazon, Samsung y Microsoft. ¿Quizás sea esa la explicación por la que el joven fundador de Facebook tiene las entradas del audio y de la cámara de su dispositivo tapadas con un celo oscuro? ¿Podemos, entonces, razonablemente asumir que un menor de 13 años tiene la madurez suficiente para dar su consentimiento a una actividad que tiene tantas implicaciones?

Algunos dicen que, si les quitamos el Internet a los jóvenes, es como si les quitáramos la sangre. ¿Es posible defender la neutralidad de una tecnología de la que hablamos en esos términos? La tecnología en una mente no preparada para usarla, difícilmente será neutra. Y menos si está diseñada para la adicción. Nuestros hijos son hijos de su tiempo, y es cierto que su tiempo no es el nuestro. Pero si deseamos lo mejor para ellos, no podemos dejar que sean esclavos de su tiempo; para ello, necesitamos leyes que no dejen a los padres fuera de juego.

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/vida_familia/65002/son-los-ninos-anos-maduros-para-utilizar-solos-las.html

5 peligros que amenazan a los adolescentes en las redes sociales… algunos no tan evidentes

BJ Foster, padre de dos hijos y director de contenidos de la web para padres AllProDad.com, ha elaborado un listado de 5 peligros que amenazan a los adolescentes en las redes sociales y que muchos padres no han tenido en cuenta.

“En lo que se refiere a tecnología y adolescentes, normalmente las cosas peligrosas que vienen a la mente son el ‘sexting’ [hacer circular fotos de desnudos propios o con contenido erótico], los depredadores online y el ciberabuso [acosar a alguien con amenazas e insultos por Internet o el móvil]”. Todos son tremendamente dañinos, más comunes de lo que piensa la gente y hay que hablar de ellos”.

“Sin embargo, hay otros peligros sutiles, cotidianos, en las redes sociales que son desconocidos, ignorados o minimizados. Necesitamos educar a los adolescentes y establecer límites adecuados para que estén a salvo. He aquí las cosas peligrosas que hacen los chicos en las redes cada día”.

1. Fotos de fiestas
Ir de fiesta ya tiene bastante riesgo en sí. Pero otra cosa es publicar tus actividades (especialmente las ilegales) para que las vean tus amigos, familiares, enemigos y futuros contratantes. Los adolescentes no piensan… excepto en recibir hoy algo de atención. Hay tres preguntas que deberían plantearse antes de publicar algo:

– ¿Te sentirías cómodo si tu futuro jefe o director de tu escuela lo viera?

– ¿Te parece bien que tu abuela vea esto?

– ¿Puede usarlo contra ti alguien que esté en tu contra?

2. Compararse
Es difícil no comparar nuestras vidas con las de otros cuando todo se publica online. Para los adolescentes, las redes sociales rápidamente se convierten en un espectáculo, un lugar para que parezca que tu vida es más emocionante que la de otros. Consisten en construir una imagen. El problema es que alimentan el “embellecer”, es decir, una forma sutil pero poderosa de mentir.

Cuando mentimos se debilita nuestro verdadero sentido de identidad y pertenencia. Esas son las dos cosas más importantes que los adolescentes están desarrollando. Al enfocarse en crear fantasía, en vez de asumir su verdadero ser, se debilita su madurez.

3. Vestimenta sobresexualizada
Los adolescentes, especialmente las chicas, enseguida descubren que su sexualidad recién descubierta puede usarse para lograr atención e incluso para manipular. Las redes sociales dan una mayor audiencia a ambas cosas. Da la sensación de tener poder… pero sin la madurez para autoregularse. Se aplican las mismas consecuencias que en los puntos anteriores.

4. Intentar llegar a ser un video viral
Muchos adolescentes quieren ser la nueva sensación del Internet. Por desgracia, para eso has de hacer algo extremista. Demasiado a menudo eso significa hacer cosas físicamente peligrosas o humillantes. No solo pueden sufrir heridas o incluso la muerte haciendo eso, sino que no están preparados para las consecuencias si esos vídeos se suben a la red.

5. Humillar a otros públicamente
“Por desgracia, no se trata solo de un problema adolescente, sino que es un problema para todos”, explica Foster. “Recuerdo cunado leía el libro 1984 y siempre pensaba que el Gran Hermano sería el gobierno. En realidad lo somos nosotros con nuestras cámaras en el móvil y hambre de atención. Cada vez que alguien hace algo avergonzante o falto de integridad, hay quien los graba y lo publica sin pensárselo más. Yo creo que hay que rendir cuentas de forma apropiada, pero en cuanto esos vídeos se suben bajamos como pirañas a la sangre en el agua”.

“Un simple error, un lapsus en un juicio moral, rápidamente pueden convertirse en una vida arruinada. Hay sangre en nuestras manos cuando subimos un vídeo, lo compartimos o nos sumamos a un coro de comentarios llenos de odio que contribuyen a destruir personas. Los adolescentes siguen nuestro ejemplo, y no dejarán de hacer esto hasta que paremos nosotros”. 

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/peligros-que-amenazan-los-adolescentes-las-redes-sociales-60564.htm